La expresión corporal, como materia educativa, representa un conocimiento humanista de la educación física; como humanista es considerar el juego o el esfuerzo gratuito como fuente de placer. Se enmarca, pues, en una corriente del saber que, inabordable desde la cuantificación, debe encontrar su sentido en la experimentación práctica y en la vivencia.
En nuestro planteamiento es importante, más que las propuestas prácticas, entender el modelo de expresión corporal que se propone y el tipo de esfuerzo que se debe hacer para mejorar la formación humana de quien la práctica.
Al desarrollar los contenidos proponemos actividades genéricas que ejemplifican la relación entre lo motriz y la teoría que se expone. En el caso de que se quieran llevar a la práctica, estas actividades se deberán adaptar al nivel de esfuerzo que cada grupo sea capaz de asumir. Para ayudar a esta adaptación existen manuales que proponen actividades y juegos de carácter simbólico y sensitivo para conseguir los objetivos de la expresión corporal.
Hemos hecho un manual sencillo sobre conceptos complejos, por lo cual, la poca extensión dedicada a cada uno de los contenidos, debe ser completado con curiosidad y estudio. Para que resulte eficaz debe ser leído íntegramente ya que la lectura parcial puede pervertir el significado de alguno de los contenidos.
Las lecturas recomendadas tienen que ver con la formación del autor. Están seleccionadas para dar una idea de la transversalidad que conforma el conocimiento conceptual de esta materia.
Este no es un texto científico en sentido académico, aunque subyace en él la intención de animar a la investigación, buscar evidencias que certifiquen la eficacia de las intervenciones educativas a través de esta materia, establecer los contenidos y las actividades más adecuadas para conseguir los objetivos y explorar nuevas vías en la aplicación educativa de este conocimiento educativa de este conocimiento
He aprendido que el ejercicio físico y las tareas prácticas ayudan a que se dispare la imaginación y que las ideas, las imágenes, las conexiones, las palabras, surjan más velozmente. Gracias a la atención alerta y la multi- plicidad de pequeñas tareas he inventado personajes o situaciones o giros argumentales que de otra manera no habrían surgido.
Antonio Muñoz Molina. El País, Babelia
1. APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA EXPRESIÓN CORPORAL COMO RECURSO EDUCATIVO
Resumen:De esta aproximación a la expresión corporal debe quedar claro que los conceptos de expresividad, expresión y expresar son muy complejos y que deben ser entendidos según el ámbito en el que se estudien. Nosotros lo hacemos en el de la educación física.
La expresión corporal, como materia educativa, debe ser un acto consciente y voluntario que se desarrolla de forma intencionada con la participación del cuerpo. Es una actividad humana que se puede analizar como un proceso en el cual, además del estímulo que la provoca y la respuesta visible que se deriva, debe intervenir la sensibilidad.
La expresión corporal está condicionada por los elementos que intervienen en su desarrollo. Además del propio cuerpo: el grupo, el espacio-tiempo y los condicionantes contextuales.
El objetivo de esta práctica, es la construcción del ser integrado, en la que el cuerpo, a diferencia de otras prácticas físicas, no es el destinatario, sino un instrumento que se utiliza con todos sus recursos.
La idea de que «el cuerpo no miente» ha sido citada como evidencia para explicar numerosos aspectos del valor comunicativo del cuerpo. Según este aforismo las informaciones que provienen de una actitud o una acción corporal, siempre son auténticas y prevalecen sobre el discurso oral, en el caso de que lo contradigan. También se utiliza para defender la idea de que si escuchamos a nuestro cuerpo sabremos más de nosotros mismos: de nuestro organismo o de nuestros sentimientos y emociones.
Interpretamos los comportamientos corporales propios y de los demás cuando nos comunicamos intencionalmente utilizando el cuerpo, pero también cuando los actos corporales son inconscientes: la forma de estar, las reacciones fisiológicas a una sensación, la forma de cubrir el cuerpo o de adornarlo, la tensión muscular, la situación en un espacio, la proximidad a los demás, la estética e, incluso, interpretamos las intenciones ocultas que se delatan tras una fisonomía determinada.
La expresión corporal configura una conducta que está presente en todos los momentos de la vida, por esta razón no es extraño que se dediquen esfuerzos, desde distintos ámbitos del conocimiento, a conseguir una mejor comprensión de un hecho tan complejo y tan humano como es el valor expresivo del cuerpo. Nosotros lo haremos desde la educación física.
Para ello necesitamos delimitar el ámbito en el que queremos observar la expresión corporal.
1.1. EXPRESIVIDAD Y EXPRESIÓN CORPORAL EN LA EDUCACIÓN
La expresividad entendida como cualidad y la expresión como efecto de ésta son dos términos que necesitarían un amplio estudio para abarcar todos los puntos de vista desde los que se pueden explicar. Esta complejidad está lejos de la intención de este manual.
Se puede generalizar la idea de expresión corporal como un concepto que intuitivamente se identifica con la comunicación o la información. Pero es necesario concretar más.
Para ello puede servir hacernos algunas preguntas sobre actuaciones que normalmente entendemos como actos o capacidades expresivas. Por ejemplo:
¿Es expresión corporal la mirada del animal que reclama nuestra atención?
¿Lo es mi forma de caminar cuando paseo distraído?
Un espasmo al recibir una descarga eléctrica, ¿es expresión corporal?
¿Está haciendo expresión corporal el orador que mueve los brazos al acompañar su discurso?
¿o el mudo que se explica con su complejo lenguaje de signos?
Intuitivamente se puede comprender, primero, que todas estas acciones son expresión corporal y, en segundo lugar, que no son estas las manifestaciones corporales que se analizan en los procesos de la educación física.
Debemos comenzar por decir que, cuando hablamos de expresión corporal como materia educativa, estamos tratando de manifestaciones expresivas humanas, y que aunque un animal se exprese corporalmente, no es objeto de nuestros estudios. No nos ocuparemos, por tanto, del comportamiento motor de los animales o del valor expresivo que se da a realidades, como pueden ser la naturaleza o una obra de arte.
En los otros casos planteados como, por ejemplo, la reacción a una descarga eléctrica, lo que se interpreta de este hecho es que existe una causa objetiva capaz de generar movimiento sin la intervención consciente del que se mueve.
También es objetiva la repercusión fisiológica en nuestro organismo y en nuestro comportamiento motriz de las emociones y los sentimientos. De tal manera que distintas manifestaciones como sonrojarse o salivar pueden ser interpretadas como signos expresivos de un estado emocional. En otro sentido, el resultado fallido o acertado de un acto motriz también puede ser relacionado con la influencia de una emoción. Si hablamos de deporte podíamos estar hablando del exceso de responsabilidad o de la euforia que hace que falles una acción que en otras condiciones no fallarías.
Todos estos actos, que podemos llamar expresivos, aunque tal vez sea más correcto llamarlos sintomáticos, tienen un carácter común que es la involuntariedad o el nulo control que ejerce en ellos el sujeto que los manifiesta. El esquema que ilustra estos comportamientos podría resumirse como de estímulo-respuesta.
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