d ) El robo es un móvil clásico en la comisión de agresiones y lesiones y se da en bastantes casos como causa principal (8,4 %, o algo más, en Valldigna y Alzira). En estos procesos penales no interesan tanto los objetos robados (productos agrarios, dinero, en zona rural o urbana, etc.) como la lesión o muerte producida, de mayor interés y relevancia que el daño material en sí. Puede tratarse de un homicidio producido para asegurar el robo, la consecución del botín, o para tener la certeza de que la víctima no denunciará el delito, o incluso que al mismo tiempo se unan otras razones (odio personal, desprecio a la vida ajena). Cabe que la lesión sea resultado de la resistencia del perjudicado o del forcejeo con el delincuente. O la atribución de un robo, la discusión consiguiente y la agresión como forma de zanjar la diferencia. Incluso es posible que, temiendo el robo, la víctima potencial se prepare para reprimirlo y, si es necesario, herir al supuesto ladrón de forma preventiva. En la jurisdicción de Alzira, después de la celebración del mercado de los miércoles, Bernat Mahí atacó a tres «fadrins», posibles rateros, que estaban contando dinero; les dio «coltellades en lo cap», recogió dinero y una capa y huyó, tras lo cual, poco después, murieron dos de los heridos (1584). Baltasar Lara fue asesinato y tirado al fondo de un pozo por sus socios y conocidos a fin de robarle el dinero (1592). Miguel Turquet era un morisco habitante de Corbera, labrador, «trompeter» y también se dedicaba al pequeño comercio («mel cocha, torrons…»); la envidia de su posición económica y ciertas diferencias con otros moriscos despertaron en estos «oy, hira, rancor y mala voluntat»; tras algunos incidentes, un día le prepararon una emboscada, le robaron el dinero que llevaba en una bolsa después de unas ventas y le propinaron siete «coltellades» en el camino de Alzira a Corbera (1596). 70A Guillem Turi, «ministre» del justicia mayor de Valldigna, en Tavernes lo encontraron cosido a puñaladas (y «degollat») en un «forn de cals»; la causa se relaciona con la pretensión de los asesinos de que no los denunciara por los robos y demás maldades que habían hecho (1618). 71Hay lesiones resultantes de robos sin tanta crueldad; por ejemplo, en Albalat de la Ribera dos jóvenes de unos veinte años, residentes en Riola, son acusados de varios robos y de la agresión a un vaquero francés para robarle (1628). 72
La acusación particular de haber cometido un robo se convierte en motivo de discusión y enfrentamiento; al corolario de palabras insultantes o humillantes le sucede la agresión física: Joseph Serreller fue acusado por Joseph García de haberle cogido «les magranes» de su campo; lo negó, se trataron «mal de paraules» y por ellas «pasarense an armes a puñalades», resultando herido García (Alzira, 1664). 73Los robos nocturnos tienen más peligro: como temían que les robasen parte de la cosecha de «alfalços», Tomás Almiñana y Franses Sellés se fueron al campo en una noche de noviembre, oyeron ruido de que alguien estaba «segant herba» y de que al poco «alsaren dos martells de escopetes y en continent veu la flama de la escopeta», recibiendo el primero dos heridas de bala (Tavernes, 1631). 74
CUADRO 4.6.
Motivaciones y situaciones criminógenas (delitos violentos, todas las zonas)
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Procesos |
% |
a ) Disputas por dinero y propiedad b ) Disputas por daños y pasos c ) Disputas por agua de riego d ) Robos e ) Venganzas por denuncias f ) Embargos g ) Acción de la justicia h ) Cuestiones amorosas i ) Conflictividad familiar j ) Disputas por juegos k ) Fiestas y diversiones: desafíos y enfrentamientos l ) Discusiones, burlas y humillación ll ) Otras motivaciones y situaciones m ) Accidentes n ) Enemistad intensa y duradera |
55 17 26 50 18 8 23 59 24 27 45 69 57 13 99 |
9,3 2,8 4,4 8,4 3,0 1,3 3,8 10,0 4,0 4,5 7,6 11,6 9,6 2,2 16,7 |
Subtotal Procesos sin causa claramente identificada |
590 116 |
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Total general |
706 |
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e ) Algunos procesos (3 %) establecen una relación directa de causa-efecto entre una denuncia anterior interpuesta ante la corte o tribunal y una agresión física. El agresor se ve perjudicado por la acción judicial de su vecino, conocido, socio, etc., y le agrede. Esa parece ser la causa principal del delito según la manifestación del perjudicado o de los testigos. Probablemente habría muchas más razones o motivos (enemistad, antecedentes, otros roces anteriores, etc.), pero no lo suelen manifestar los expedientes. Para ellos es suficiente (o más que suficiente) la justificación aludida. Cuando se conoce, el perjuicio suele tener casi siempre contenido económico, y con frecuencia son los llamados «clams agrarios» (daños del ganado, pequeños hurtos, peligro de próximos embargos, etc.). La agresión suele producirse con posterioridad al hecho causante (la denuncia), de manera premeditada, y no como reacción espontánea o inmediata. En el «spital del Grau» de Valencia estaba muerto el marinero Gaspar Rijo; las investigaciones concluyen que fue asesinado por Tomas Vidal y otros marineros, como venganza de una denuncia que el año anterior el fallecido había puesto contra él ante el justicia criminal por llevar un puñal en forma de «agulla» y desde entonces le había cogido «gran rancor e mala voluntat» (1560). Por venganza contra una denuncia ante la justicia y consiguiente «manament» le lanzó Catherina Rodríguez una «ampollada grossa» a Catherina Sans (Paiporta, 1569). En Benifaraig, cerca de Valencia, el morisco Baptista Chumeri, «cequier» del lugar, fue asesinado con un «pedrenyal» por unos desconocidos sin mediar palabra; las sospechas de los vecinos recaen en un tal Blanco, que fue denunciado ante la justicia por robarle «tramussos» de su bancal, se hizo «escorcoll» en su casa y en la de otro amigo y allí se encontraron «feixos de tramussos»; fueron detenidos en Benimuslem y luego huyeron (1595). 75Pere Terón, labrador de Valencia, había interpuesto «quatre clams» contra Joan Cervera, molinero, ante la corte del justicia, de «Trescientos Sueldos» porque «li furtava lo alfals»; fue atacado y agredido mientras trabajaba en su campo (1635). 76En Valldigna conocemos venganzas por haber interpuesto «clams» en 1559, 1562, 1566, 1599, 1600, 1602, 1620, etc.
f ) En un 1,3 % de los procesos se llegan a producir violencias como resistencia a un embargo (cuadro 4.6). Este fue un procedimiento normal y numeroso, resultado de la acción de la justicia ante el impago de multas, deudas o la ausencia de avales y fianzas en los procedimientos judiciales. La falta de liquidez se traducía en la toma de prendas o «penyores» o en embargos más generalizados, las «scripció de bens». Como se debía empezar siempre por los bienes muebles, el acto comenzaba con la presencia de los oficiales de justicia en casa del ejecutado, a fin de trabar los objetos domésticos necesarios que cubriesen la deuda. Ello implicaba en primer lugar un perjuicio patrimonial, pero también una humillación y vergüenza que otros entrasen en el propio domicilio, lo registraran y tomaran los bienes que les parecieran convenientes. No era menor afrenta que todo el pueblo o barrio conociera que un vecino había sido objeto de tal actuación. De ahí surgieron, en general, muchas venganzas y enemistades de unos con otros. Pero en el mismo acto de embargo hubo a veces resistencia hasta llegar a causar una lesión a los funcionarios judiciales. Así, el fraile Perutxo Ferrando murió como resultado de una «brega» cuando fue a tomar «penyores» (Valldigna, 1510). 77Miguel Carleca, jurado de Alcudiola, acudió con un «ministre» y guardia a coger dos gallinas para la señoría a casa de Domingo Moner, pero este le acuchilló (1600). 78
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