CUADRO 4.5
Evolución de los instrumentos de la violencia (todas las zonas; totales y %)
Y los instrumentos de la violencia ocasionan heridas. En los procesos más completos los escribanos recogen los informes de los «cirurgians», describiendo las lesiones producidas por cualquier tipo de objeto. Especifican si el golpe es superficial o profundo, 46realizado con arma «punchant» o no, si esta es «ampla» o «estreta», o si la escopeta ha quemado la piel al disparar («socarrat de la flama sos pits», Alzira, 1703; la herida estaba «cremada y socarrada molt negra», «y es mostrava haverli saltat lo cervell per haverse trobat part de aquell en terra un poc apartat…», Alcudiola, en Valldigna 1696). 47Se cuentan el número de heridas: en algunos casos se tratará de una sola herida (o una muy importante), pero lo normal son varias (dos, tres, cuatro, cinco, etc.), sin duda porque en la mayoría de supuestos se trata de peleas o riñas más o menos espontáneas y descontroladas, e incluso cuando hay ataques premeditados los agresores utilizan armas blancas y despliegan toda su agresividad en varios golpes. 48A veces, el número de heridas llega a ser muy elevado: 7, 11, 13, 14, etc. Son casos extremos de auténtico ensañamiento, producidos por uno o varios instrumentos simultáneamente (espadas, puñales, escopetas, piedras, etc.), por un solo individuo o por varios (v. g., en emboscadas, en luchas juveniles). 49
Algunos autores (R. Muchembled, P. Pérez) han cuantificado las partes del cuerpo humano que fueron objeto de lesión en los delitos violentos. 50Esta prospección nos ha parecido siempre algo artificiosa, además de excesivamente minuciosa, pues los contendientes con frecuencia están «abraçats», se zarandean, están presos de la ira, las fuentes son poco precisas, etc. Sin embargo, es cierto que los documentos muestran ciertas pautas bastante comunes y reiteradas: los procesos muestran la cabeza (cráneo, cara, cuello, garganta, etc.) como la parte más vulnerada; allí se ubican en torno al 50 % de las heridas o más, mientras que el resto se reparte por este orden: las manos y brazos, la espalda, el tórax, las piernas y el abdomen. El «cap» es, pues, la parte más golpeada, sin duda porque los contendientes se pelean «cara a cara», porque al otro se le mira a la «cara» y esta es su imagen más viva y dinámica, la más evidente representación del contrario. Quizá también porque es el lugar donde se le puede lastimar más fácilmente, pero sin llegar a las últimas consecuencias. Palos, piedras, golpes de espada, machetes o puñales («coltellades») con el filo o el plano del acero (las llamadas a veces «esplanissades»), etc., van a parar al «cap». 51Cuando se quiere ser más resolutorio, el objetivo es el pecho o tórax (el corazón, una puñalada «baix la mamella», «als pits»), el vientre o abdomen (estocada «al ventre»), o aproximar el cañón de la escopeta al mismo cuerpo y disparar a quemarropa. No obstante, todo depende del azar, de la intensidad del golpe, de la auténtica intención del agresor, de factores imprevisibles, etc. Son bastantes los casos de muerte por una «pedrada al cap» (Valencia, 1566; Valldigna, 1584; Alzira, 1621), con una «eixadeta al cap» (Benifairó, 1674; con «un tallant d’aygua», Tavernes, 1667) o incluso por una «bastonada al cap» («gran bastonada», Alzira, 1614; Valencia, 1587); una paliza con una «esparteña» está a punto de ocasionar la muerte (Benifairó, 1646) o se deja muy lisiado a alguien con veinte «bastonades» (Simat, 1581). Salvo en casos muy graves (puñalada en el cuello, estrangulamientos, «degollat», etc.), la muerte no es inmediata; se queda uno malherido, recibe los primeros cuidados, declara ante la justicia, etc. Pero pocos días después, no muchos normalmente, 52fallecerá; algunas heridas dejaban poco margen de esperanza (estocada en «la boca del ventrell» –‘vientre, estómago’–, Alzira, 1585; una estocada que pasa de parte a parte «per mig del cos», Alzira, 1594), pero en otras, las limitaciones de la medicina coetánea, la facilidad de las infecciones, las dificultades para contener las hemorragias, etc., acabaron con la vida de muchos lesionados. En este sentido resulta sorprendente cómo heridas en órganos o articulaciones relativamente colaterales o poco peligrosas («el genoll», «el muscle», el brazo) tuvieron finalmente un resultado fatal. En cambio, más fugaz y discreto era el raro y oscuro envenenamiento. 53
GRÁFICO 4.2
Instrumentos de la violencia (Valldigna) (cuadro 4.2)
GRÁFICO 4.3
Evolución de los instrumentos de la violencia (cuadro 4.5)
4.4 MOTIVACIONES Y SITUACIONES CRIMINÓGENAS SEGÚN LOS PROCESOS PENALES
Tras evidenciar la importancia de la violencia y de sus características, interesa particularmente analizar sus causas, adecuadamente «contextualizadas». Ello presenta no pocas dificultades, tanto por la amplitud y complejidad de las razones, que en general llevan a la comisión de un delito violento, como por las limitaciones «físicas» de las propias fuentes (procesos inacabados, en mal estado, ilegibles, etc.). Además, entonces como ahora, la «verdad judicial» no tiene por qué coincidir con la «verdad real» (o, al menos, no siempre). Las partes suelen mentir u ocultar alguna información en los procesos, ya sea el presunto culpable, que niega los hechos o los dulcifica por razones obvias; las propias víctimas, que se suelen presentar a veces como seres seráficos ajenos a toda culpa o responsabilidad, casi sorprendidas por el delito cuando este era previsible; o los propios testigos, a veces muy vinculados a una de las partes. Asimismo, el fallo judicial está en ocasiones muy condicionado por las formalidades procesales o por requisitos de corte legal (defectos de forma, nulidades, etc.).
Sin embargo, convendrá no extralimitar el escepticismo, pues los procesos penales sobre delitos contra la integridad física de las personas nos dan una abundante información. Dada la complejidad de las motivaciones de la criminalidad, hemos desechado en una primera aproximación la opción de buscar o rastrear unas causas básicas o esenciales, de carácter general, con un cierto nivel de abstracción (honor, interés, venganza, solidaridad, etc.) (R. Muchembled) y preferimos un procedimiento más concreto y pegado a los hechos tal como ocurrieron, que intenta aunar la motivación de las acciones violentas y las situaciones o circunstancias en que se producen, en un inventario algo extenso, circunscrito a la documentación consultada y que nos sirva de abanico y guion expositivo en el análisis de la realidad (J. Ruff). 54A partir de esa idea hemos construido el cuadro 4.6, que incluye todos los procesos con delitos violentos de todas las zonas, incluido el grupo de «Otras localidades» (Villalonga, Albalat de la Ribera, lugares de la Orden de Montesa, etc.), y en el que cada proceso queda catalogado según la causa o circunstancia «principal» más destacada y motivadora de la acción criminal. Es evidente que este sistema (como cualquier otro) tiene un componente de subjetividad, por tanto los porcentajes resultantes deben ser interpretados como una orientación, pero acaba dando resultados fiables. 55
Читать дальше