1 ...6 7 8 10 11 12 ...15 Tras el consejo de guerra del 28 de agosto en Burgos, son condenados a la pena capital José Antonio Garmendia Artola y Angel Otaegui Etxeberría de ETA, acusados de la muerte del guardia civil Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia. Tras el consejo de guerra del 19 de septiembre en Barcelona, es condenado a la pena capital Juan Paredes Manot, Txiqui , también de ETA, acusado de la muerte del policía armada Ovidio Díaz López en Barcelona. Tras el consejo de guerra de 11 y 12 de septiembre en Madrid son condenados a la pena capital Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar y José Humberto Baena Alonso del FRAP, acusados de la muerte del policía armada Lucio Rodríguez en Madrid. Tras otro consejo de guerra celebrado el 18 de septiembre en Madrid son condenados a la pena capital Concepción Tristán López, María Jesús Dasca Pénelas, Manuel Cañaveras de Gracia, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo Sollas, todos del FRAP, acusados de la muerte del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez en Carabanchel.
Las primeras condenas a muerte de dos jóvenes «separatistas vascos» desata la alarma. Sebastiano Grasso, 24 en Corriere della Sera , teme que puedan convertirse «en un boomerang», cuando ya se llevan «25 muertes entre la policía y diversas organizaciones clandestinas en los últimos 19 meses, una pequeña guerra civil». Pensando en Portugal, habla incluso del riesgo de un enfrentamiento entre viejos y jóvenes oficiales del ejército. Ante la condena posterior de los tres miembros del FRAP el diario milanés 25 destaca la inutilidad de un gesto que «no alarga la vida del régimen». Paolo Bugialli 26 ve los procesos como una mera «apariencia de justicia», en realidad un acto de guerra que incluye la ejecución de dos mujeres embarazadas.
La vida de todos ellos depende de la voluntad de Franco, que ni tan sólo responde a una petición de clemencia y una llamada telefónica del papa Pablo VI. 27 A pesar de las presiones internacionales, sólo conmuta la pena a seis de los once condenados, de forma que cinco personas serán ejecutadas el día 27 de septiembre, tres miembros del FRAP en Madrid y dos de ETA, uno en Barcelona y otro en Burgos. Corriere della Sera 28 habla de la «vivencia medieval» de los ocho días que se ha esperado la clemencia frente a la «extrema locura de un tirano». De una «venganza personal», de una demostración de fuerza sin parangón en el mundo, una incomprensible exhibición de arbitrariedad. Pablo VI condena tanto el terrorismo como la represión franquista en su alocución dominical a los fieles en la plaza de San Pedro. 29
Franco es «el tirano más aislado de nuestro tiempo», escribe en un editorial el principal diario de Italia, 30 un dirigente que puede matar y matará todavía más porque «tiene la necesidad de mantener el terror», y reprocha el apoyo solitario de los Estados Unidos al «más largo régimen fascista de Europa». Buglialli 31 recuerda que desde los lejanos días la Guerra Civil Francisco Franco no había eliminado a cinco «adversarios políticos» en un solo día. Los pelotones de fusilamiento estaban formados por policías nacionales y guardias civiles voluntarios, el brazo armado del sistema político, no por militares. Los países de la CEE, entre otros diecisiete, retiran a los embajadores en Madrid, en una verdadera crisis entre España y el mundo occidental. Franco retira el suyo ante la Santa Sede en protesta por las palabras de condena de Pablo VI desde el balcón del Vaticano. «Si el régimen no cambia, el postfranquismo llevará al enfrentamiento», escribe Michele Tito. 32
El aislamiento del régimen de Franco se percibe en toda la prensa internacional, incluso en Estados Unidos, cuyo Gobierno no toma represalia diplomática alguna. Jean Martin Chauffier, 33 en el diario conservador francés Le Figaro , critica la ley antiterrorista española, que no da posibilidad para la defensa. El escritor Jean d’Ormesson 34 reclama que se implante la democracia en España, país europeo y vecino. Novais 35 habla de la «represión loca» de Franco, que intenta mantenerse en el poder contra viento y marea, que se niega a envejecer en una España donde no habla la voz de la justicia sino la voz de la venganza. El terrorismo, añade, es fruto de la desesperanza de una generación que no ha conocido la guerra pero sí sus consecuencias.
Le Monde 36 no duda en describir al franquismo como un régimen decadente al que sólo le mueve la voluntad fría de venganza y la cólera siniestra. Novais 37 presenta con dureza el entorno franquista y la postura diplomática mantenida por ciertos gobiernos. Le Monde 38 critica la postura adoptada por el presidente Valery Giscard d’Estaing, al que hace cómplice de Franco por no haber condenado su política, con su defensa de una política liberal interna que también lo es hacia el exterior.
La prensa francesa teme que España se aleje de Europa y se acerque más a Estados Unidos. A punto de firmar la renovación de las bases militares, Le Monde subraya la discreción de Washington ante la cuarentena aplicada por los gobiernos europeos. El filósofo Raymond Aron 39 espera en Le Figaro que España se acerque a Europa y evolucione hacia el liberalismo.
Los dos grandes periódicos norteamericanos condenan rotundamente las ejecuciones de «una dictadura que ha perdido el control de la situación», pero sólo Henry Giniger 40 critica a su Gobierno por seguir apoyando a España en interés de salvaguardar las bases militares en la península. El columnista William Safire 41 lamenta el silencio de Kissinger, «que mira hacia otro lado» para salvaguardar los acuerdos militares con España. The New York Times 42 denuncia esa obstinación como una forma de «apuntalar un régimen cada vez más represivo y una inaceptable reliquia del fascismo de la Segunda Guerra Mundial».
The Washington Post 43 pone el acento en las protestas en Europa, que dejan al régimen de Franco en una situación de «profundo aislamiento». Desde París, Bernard Kaplan 44 trata de entender la causa de que la reacción europea sea tan dura con Franco cuando no lo es con otros dictadores del mundo: el peso de la Guerra Civil española todavía es muy importante en la conciencia de una Europa que no se ha perdonado del todo haberse adaptado a la larga dictadura de Franco. Lo extraño no sería la posición de la administración Ford. Lo fuera de común es la actitud de los países europeos, marcada por sus traumas del pasado. Una visión que contrasta con la mirada irónica que el dibujante Herblock 45 plasma en el mismo periódico: un Franco muy envejecido pregunta a un retrato de Hitler «¿Qué problema tiene la gente en estos días que se excitan por una cuantas ejecuciones?».
El retorno al clima de guerra civil está muy presente en la prensa británica, que no pasa por alto la evocación realizada por el propio Franco. A inicios de mes, en un encuentro con excombatientes, dijo que España encaraba peligros más graves que en 1936. 46 Además de condenar las ejecuciones, los diarios británicos se fijan en las condiciones irregulares de los juicios militares previos. The Times 47 tiene serias dudas de que los acusados hayan tenido «un juicio justo y plenamente correcto». The Daily Telegraph 48 critica que se utilice el terrorismo para justificar la negación de las libertades y que no se cuestionen los juicios. Para The Guardian , 49 se trata de un «acto de venganza salvaje» tras un juicio manifiestamente injusto, con el abogado de la defensa expulsado del tribunal y denuncias de confesiones obtenidas bajo tortura. Los juicios y procedimientos llevados a cabo en España no serían aceptables en otros países occidentales, insiste Financial Times , 50 que denuncia que no haya habido detenciones por ningún ataque de la extrema derecha. La política de tolerancia del Gobierno con la violencia de la ultraderecha provoca la alarma de los moderados.
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