Alver Metalli - El regalo de Navidad del señor Mendieta

Здесь есть возможность читать онлайн «Alver Metalli - El regalo de Navidad del señor Mendieta» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El regalo de Navidad del señor Mendieta: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El regalo de Navidad del señor Mendieta»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

El robo de los huesos de Hernán Cortés el conquistador de México, una serie de misteriosos asesinatos consumados según el ritual azteca de arrancar el corazón, el linchamiento de un mendigo en plena Ciudad de México. Todos los hechos tienen lugar en un corto espacio de tiempo y en el mismo barrio residencial durante los días previos a la Navidad. El testigo de estos hechos es un extraño escritor que reparte su tiempo entre una simpática y culta librera que colecciona objetos antiguos y viejos libros, un profesor de la Universidad Nacional (conocido e influyente anticlerical) y una joven y hermosa asistente universitaria, madre de una hija discapacitada.
Los personajes de la novela, y los eventos aparentemente misteriosos y sin ninguna relación entre sí, se van conectando y adquieren gradualmente un significado congruente. Y completamente inesperado.

El regalo de Navidad del señor Mendieta — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El regalo de Navidad del señor Mendieta», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

–Lo más notable de todos estos desplazamientos –agregó la mujer– es que siempre se redactaba un acta en presencia de un notario, un documento que certificaba la autenticidad de los restos desenterrados en cada oportunidad. La copia del documento, firmada por testigos, se depositaba luego en la urna junto con los restos restituidos a la paz del sepulcro.

Carmen Villalba comenzó a caminar entre las estanterías, el señor Mendieta la siguió a corta distancia.

–Permanecieron sepultados y olvidados hasta 1946, cuando fueron exhumados por iniciativa de un grupo de historiadores mexicanos que habían entrado en posesión del documento que refería la anterior exhumación. Reynoso Salazar, uno de ellos…

La atención del señor Mendieta se agudizó y Carmen Villalba se interrumpió sorprendida.

–¿Ya ha escuchado ese nombre?

–Es el hombre de la masacre… de la masacre de la calle del Progreso que después se suicidó…

–Precisamente él, en efecto, algo impensable en una persona con esa reputación, que conmocionó a los vecinos…

–Y a todas sus criadas –agregó el señor Mendieta para quitar dramaticidad a un evento que debía haber alterado la vida de todo el barrio.

–Reynoso fue el más decidido de todo el grupo, no descansó hasta que obtuvo para él y sus colegas el permiso para excavar en el lugar que señalaba la última acta –confirmó Carmen Villalba pasando por alto las últimas palabras–. Entonces sacaron a la luz los huesos de Cortés a los que dieron la sepultura que conocemos… perdón, que conocíamos.

Carmen Villalba esperó una nueva reacción de su culto interlocutor, pero esta no se produjo.

–Siempre se ha creído que, junto con los huesos, el conquistador había dejado disposiciones sobre un objeto que consideraba tan valioso que quería evitar que pasara a manos de sus contemporáneos, para legarlo a la posteridad usando su ataúd como cofre… pero nunca se encontró ninguna prueba que permitiera suponer una iniciativa tan extraña en un hombre práctico como Cortés.

Carmen Villalba se acercó a él.

–De todos modos, debe saber que no hay motivos para pensar que los huesos que fueron robados en la iglesia de Jesús no fueran realmente los de Cortés. Además, quien los ha robado o los hizo robar no se hubiera tomado esa molestia si hubieran sido de otra persona, ¿no le parece?

El señor Mendieta asintió.

–En todo caso, a mí me interesan los años posteriores a Cortés, después de la conquista. –Se sintió en la obligación de aclarar–. Su librería tiene fama de ser la más completa sobre la época de la colonia. ¿Tiene algo para recomendarme?

Aquello fue suficiente para que la dueña de la librería lo incluyera entre los visitantes más distinguidos, colocando –como acostumbraba a hacer al final del día– un punto rojo junto a su nombre en el registro de clientes.

–Venga a verme cuando tenga un poco de tiempo –le dijo–, le mostraré una salita que no está abierta al público. Se va a sorprender, se lo aseguro.

Era un privilegio que la culta librera reservaba para unos pocos, después de comprobar la afinidad de ideas y no sin una cierta dosis de reticencia.

III

De pronto, un gato cruzó la calle. Corrió hasta un portón blanco, se agachó, pasó por debajo y apareció del otro lado. Otro gato saltó el cerco y atravesó el jardín en diagonal. Ambos se sentaron sobre las patas posteriores delante de la entrada de la casa, donde una multitud de gatos ya se había reunido y vigilaba la puerta con ansiedad. El señor Mendieta miró para todos lados, controlando que su extraña actitud frente a la casa de la calle Progreso no hubiera llamado la atención de los vecinos.

Se abrochó el cuello del sobretodo.

Un cielo amenazante y tóxico se cernía sobre la ciudad, líneas violáceas aparecían y desaparecían detrás de las nubes como juegos psicodélicos. Al señor Mendieta no le gustaba el invierno mexicano. El aire contaminado entorpecía la mente empujando los recuerdos hacia arriba como si fueran globos. Había descubierto, alarmado, que debía hacer un esfuerzo para retener los recuerdos. Las imágenes se iban disgregando día a día, los espacios entre un fotograma y otro iban creciendo; un velo sutil desdibujaba los rasgos de Verónica. Debía intervenir el soplo de una voluntad cada vez más firme para dispersar la niebla. Solo entonces, ya limpio, el rostro amado volvía a ser luminoso y transparente. ¿Pero qué ocurriría mañana? ¿Y pasado mañana? ¿Qué podía suceder en el futuro?

Giró la cabeza al escuchar un repiqueteo que se aproximaba. Un mendigo se acercaba golpeando el piso con un bastón como si fuera ciego, pero no lo era y miraba para todos lados con aire desconcertado sin manifestar ningún interés por él. No había nadie más a la vista –lo comprobó–, salvo un perro sin dueño que olisqueaba la base de un arbusto sin preocuparse por la banda de gatos que maullaba no lejos de allí.

No se resignaba a creer que las cosas amadas solo pudieran sobrevivir un tiempo limitado, custodiadas por una memoria ávida de eternidad pero impotente. Las aferraba con fuerza, las encerraba en una habitación oscura donde la luz no pudiera dispersarlas en miles de partículas luminosas. Le daba miedo aquella imposibilidad de retener las presencias amadas en la mente. Se había encontrado desafiando el olvido una y otra vez, seguro de que nada desaparecería sin su permiso. Pero ya no era así.

La espera fue breve. La puerta de la casa se abrió y la joven apareció en el umbral con un recipiente de esmalte blanco en las manos. El señor Mendieta agudizó la atención, al igual que los gatos, que ahora expresaban con cortos maullidos algún tipo de requerimiento.

La joven bajó el único escalón con elegancia, con la cabeza erguida, mirando al frente con la serenidad de una reina azteca.

Era de una belleza extraordinaria. El rostro agraciado, la línea de las mejillas sinuosa y gentil; los ojos pequeños y rasgados de tipo oriental conferían a su aspecto un no sé qué de antiguo. Los labios tenían un color apenas más acentuado que el natural, señal de que una mano había intervenido. El cabello negro, perfectamente lacio, caía con suavidad sobre la espalda y se mecía siguiendo el cuerpo esbelto en sus movimientos. El vestido, color lila, no tenía mangas. La piel también era clara, con una palidez que revelaba el hábito de una vida retirada. Pero si ese era el motivo de aquella palidez, el señor Mendieta sabía que no era la razón última.

La joven no había vuelto a salir nunca más de su casa desde el día de la masacre. “Se ha encerrado como una monja de clausura, santa Virgen bendita”, le había contado doña Celia, deseosa de hacer partícipe de sus secretos al señor Vicente. “Dicen que su cabeza nunca volvió a ser la de antes, pero aun así hay muchachos a montones en este barrio que darían cualquier cosa por hacerse cargo de ella”, había agregado con aire de complicidad, aludiendo a algún interés de tipo sexual.

La joven del vestido lila caminó por el jardín, algunos gatos la recibieron con maullidos y otros corrieron a su encuentro como si hubieran aparecido de la nada. Los animales espiaban sus movimientos con impaciencia, como si quisieran acelerar la llegada del momento que se acercaba. La joven dio unos pocos pasos sobre la alfombra de hierba; después se inclinó y empezó a distribuir entre los felinos los trozos de carne que iba sacando del recipiente. La amorosa gentileza de sus gestos acentuaba el contraste con lo que el señor Mendieta sabía que había ocurrido dentro de las paredes de esa casa.

Imaginó la explosión de violencia, la locura del padre, la fuga de la joven tratando de evitar la furia homicida, las súplicas de la madre, de los hermanos, los disparos, los gritos… el suicidio del padre delante de la hija, única sobreviviente.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El regalo de Navidad del señor Mendieta»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El regalo de Navidad del señor Mendieta» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El regalo de Navidad del señor Mendieta»

Обсуждение, отзывы о книге «El regalo de Navidad del señor Mendieta» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x