Daniel Silva - Octubre

Здесь есть возможность читать онлайн «Daniel Silva - Octubre» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Octubre: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Octubre»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Durante los primeros años de incertidumbre del proceso de paz en Irlanda del Norte, tres ataques terroristas simultáneos en Belfast, Dublin y Londes rompen la esperanza de que el baño de sangre por fin se haya acabado. Los responsables son un nuevo grupo terrorista denominado la Brigada por la Libertad del Ulster. Y tienen un único objetivo: destruir el proceso de paz. Michael Osbourne, el héroe de La Marca del Asesino, ha abandonado la CIA, amargado y desilusionado. Pero cuando el Presidente de los EEUU escoge a su suegro para ser el próximo embajador en Gran Bretaña, Osbourne es arrastrado a la batalla contra algunos de los más implacables y violentos terroristas.

Octubre — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Octubre», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Puede que podamos contribuir a avivar el fuego en Irlanda del Norte.

El Director enarcó una ceja y se tocó la costura del pantalón. Había tratado con Irlanda del Norte durante su estancia en el MI6. Al igual que la mayor parte de la comunidad de inteligencia y seguridad, consideraba al IRA un oponente digno, un ejército de guerrilleros profesionales y disciplinados. Los paramilitares protestantes ya eran harina de otro costal, en su mayoría gángsters y delincuentes dedicados exclusivamente a aterrorizar a los católicos. Pero ese nuevo grupo, la Brigada de Liberación del Ulster, parecía distinto y lo tenía intrigado.

– Irlanda del Norte nunca ha sido un conflicto demasiado lucrativo para mi sector -prosiguió Rembrandt-, sencillamente porque siempre ha sido demasiado pequeño. Lo que me preocupa es el mensaje que el acuerdo de paz envía al resto del mundo. Si los protestantes y los católicos de Irlanda del Norte pueden aprender a convivir en paz tras cuatro siglos de conflictos cruentos…, bueno, ya me entiende, Director.

– De hecho, el mensaje ya está echando raíces -corroboró Rodin, un alto cargo del servicio secreto francés-. El grupo separatista vasco, ETA, ha anunciado un alto el fuego en España. Dicen que su decisión se ha inspirado en el proceso de paz de Irlanda del Norte.

– ¿Qué sugiere, Rembrandt? -preguntó el Director.

– Que nos pongamos en contacto con la Brigada de Liberación del Ulster para ofrecerles nuestra ayuda -repuso Rembrandt-. Si hemos de guiarnos por el pasado, lo más probable es que se trate de un grupo muy pequeño con pocos recursos económicos y un arsenal de armas y explosivos muy precario. Para continuar su campaña necesitarán un patrocinador.

– A decir verdad, puede que ya tengamos una posibilidad -terció Monet.

El Director y Monet habían trabajado juntos contra los guerrilleros palestinos que habían convertido Londres en un campo de juegos terroristas durante los años setenta. Monet era Ari Shamron, jefe de operaciones del servicio secreto israelí, el Mossad.

– El mes pasado, nuestros agentes de Beirut presentaron un informe sobre un hombre llamado Gavin Spencer, un norirlandés que fue al Líbano a comprar armas. De hecho, llegó a reunirse con uno de nuestros agentes, que se hizo pasar por traficante de armas.

– ¿Y le vendió armas a Spencer? -preguntó el Director con voz apacible.

– Las negociaciones aún no han terminado -repuso Monet.

– ¿Ha compartido esta información con sus homólogos británicos?

Monet denegó con la cabeza.

– Quizás debería procurar que un envío de armas vaya a parar a manos de la Brigada de Liberación del Ulster -propuso el Director a Monet-. Podría aprovechar sus contactos bancarios a fin de obtener una financiación generosa.

– Creo que podría hacerse sin excesiva dificultad, Director -convino Monet.

– Estupendo. Todos los que estén a favor de entrar en contacto con la Brigada de Liberación del Ulster, levanten la mano, por favor.

La aprobación fue unánime.

– ¿Alguna otra cuestión antes de que pasemos al siguiente punto del orden del día?

De nuevo fue Monet quien tomó la palabra.

– ¿Podría ponernos en antecedentes acerca de la evolución del caso Ahmed Hussein, Director?

Ahmed Hussein era un dirigente del grupo integrista islámico Hamas y cerebro de diversos atentados con bomba perpetrados en Jerusalén y Tel Aviv. El Mossad lo quería muerto, pero Monet no había querido encomendar su asesinato al equipo del servicio secreto israelí. En septiembre de 1997, el Mossad había intentado matar a un hombre de Hamas llamado Jaled Meshal en Aman. La misión había fracasado, y la policía jordana había detenido a dos agentes del Mossad. En lugar de arriesgarse a sufrir otra derrota humillante, Monet había recurrido a la Sociedad para eliminar a Ahmed Hussein.

– He asignado el trabajo al mismo agente que se encargó de Colin Yardley y Eric Stoltenberg después del asunto de TransAtlantic -explicó el Director-. Está a punto de viajar a El Cairo, y estoy seguro de que dentro de pocos días Ahmed Hussein estará muy muerto.

– Excelente -exclamó Monet-. De acuerdo con nuestro datos, el proceso de paz en Oriente Próximo no sobrevivirá a otro golpe. Si la operación tiene éxito, los territorios ocupados explotarán, y Arafat no tendrá más remedio que levantarse de la mesa de negociación. Confío en que a finales de invierno el proceso de paz no sea más que un mal recuerdo.

Una nueva salva de aplausos.

– El siguiente punto del orden del día se centra en nuestros esfuerzos por alimentar el conflicto entre India y Paquistán -prosiguió el Director tras echar un vistazo a sus papeles-. Los paquistaníes tienen ciertos problemas con sus misiles de alcance medio y nos han pedido ayuda para resolverlos.

La sesión concluyó al alba.

La miembro del consejo cuyo nombre en clave era Picasso cruzó en un Range Rover conducido por un chófer la llanura rosada que separa el Atlas de Marrakech. Picasso había entrado en Marruecos con un pasaporte falso en el que figuraba el nombre de Lisa Bancroft. El verdadero estaba guardado en la caja de seguridad de la habitación que ocupaba en el hotel de cinco estrellas Al-Mamounia. Al llegar a su habitación introdujo el código para abrir la caja. Allí estaba el pasaporte junto con un poco de dinero y algunas joyas.

Su avión no salía hasta al cabo de seis horas, lo que le daba tiempo de tomar un baño y dormir una hora. Picasso vació la caja de seguridad, se desvistió, se tumbó en la cama, abrió el pasaporte y miró la fotografía.

Qué curioso, pensó. No me parezco mucho a Picasso.

7

Shelter Island, Nueva York

El equipo de seguridad de la Casa Blanca llegó el sábado por la mañana y reservó todas las habitaciones disponibles del Manhanset Inn, un ornamentado hotel Victoriano situado en los Heights con vistas al puerto. Los agentes pidieron cortésmente a Jake Ashcroft, un analista financiero quemado que había adquirido el hotel con las bonificaciones de un solo año de trabajo, que mantuviera el asunto en secreto. La visita del presidente era de carácter privado, explicaron, y no quería llamar la atención. Sin embargo, Shelter Island es una isla, a fin de cuentas, con el hambre de chismorreos típicamente insular, por lo que a la hora del almuerzo, la mitad de sus habitantes ya sabía que el presidente iría de visita.

A media tarde, Jake Ashcroft empezaba a pensar que aquello era una pesadilla. Habían puesto su amado hotel patas arriba. El galardonado comedor había sido transformado en algo llamado «centro de operaciones». Las hermosas mesas de roble habían dado paso a espantosas mesas de banquete alquiladas cubiertas con manteles de plástico blanco. Un equipo de la compañía telefónica había instalado cincuenta líneas telefónicas. Otra cuadrilla había vaciado el salón de la chimenea para convertirlo en un centro de comunicaciones. Gruesos cables serpenteaban por las magníficas estancias, y en el jardín delantero plantaron una antena parabólica portátil.

Los equipos de las grandes cadenas de televisión llegaron a primera hora de la mañana, algunos de Nueva York y otros de Washington. Jake Ashcroft se enfureció tanto que acabó encerrándose en su habitación para sentarse en la posición del loto y repetir la Plegaria de la Serenidad una y otra vez. Los productores eran seres de ojos legañosos y mal talante. Los cámaras parecían pescadores de Greenport, corpulentos, barbudos y ataviados con ropa que parecía sacada de cualquier tienducha de segunda mano. Jugaron al póquer hasta pasada la medianoche y acabaron con toda la cerveza del bar.

Al despuntar el alba, los agentes del servicio secreto se dispersaron por toda la isla, instalaron puestos de vigilancia en ambos embarcaderos y puntos de control en todas las calles que conducían a Cannon Point. Varios francotiradores tomaron posiciones en el tejado de la vieja casona, y pastores alemanes especializados en la detección de explosivos deambulaban por los jardines, aterrorizando a las ardillas y los ciervos. Los equipos televisivos tomaron por asalto el puerto deportivo de Coecles Harbor y alquilaron todas las embarcaciones que pudieron. Los precios se dispararon. Una pareja de guardacostas montaba guardia en el estrecho de Shelter Island. A las nueve y media, el autocar en el que viajaba el equipo de prensa de la Casa Blanca llegó al Manhanset Inn. Los periodistas entraron tambaleándose en el saqueado comedor de Jake Ashcroft como si de un grupo de refugiados se tratara.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Octubre»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Octubre» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Octubre»

Обсуждение, отзывы о книге «Octubre» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x