María Janer - Pasiones romanas

Здесь есть возможность читать онлайн «María Janer - Pasiones romanas» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Pasiones romanas: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Pasiones romanas»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

En lugar de subir al avión que debe llevarlo de vuelta a su hogar, un hombre decide en el último momento desafiar al destino y emprender una travesía muy diferente. ¿Podrá recuperar en Roma a la mujer que dejó marchar años atrás? Ignacio no puede saber cuánto queda en Dana de la pasión que los arrebató y se truncó tan injustamente, pero prefiere el vértigo de esta decisión irreflexiva a la atonía en la que ha entrado su vida. Con esta inolvidable historia sobre la fascinación y el infortunio del amor, sobre los golpes ocultos del destino, María de la Pau Janer nos ofrece una magnífica novela, llena de sensualidad, de emociones y de personajes que alcanzan nuestra fibra más íntima.

Pasiones romanas — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Pasiones romanas», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

La siguiente semana transcurrió lenta. Empezaron las situaciones extrañas: Ignacio nunca respondía al móvil. Cuando marcaba el número, aparecía la voz metalizada de una mujer que le aseguraba que el teléfono estaba apagado o fuera de cobertura. Le dejaba mensajes. Hacía un esfuerzo para serenarse y decirle que deseaba que todo fuera bien, que esperaba noticias, que le amaba. Después de algunos días, llegó a tener la impresión de haberse convertido en una cinta grabada que emite siempre las mismas frases. El propio tono de voz contenido le hacía pensar en otra persona. Seguro que Ignacio no sabría reconocerla, en aquella secuencia monótona de sílabas monocordes. Cuando has dicho muchas veces «te amo» al silencio, la expresión llega a sonar como una mentira. Cuanto más se esforzaba por ser convincente, más falsa se notaba. No encontraba el punto adecuado entre lo que quería transmitirle y lo que tenía que reprimirse. En definitiva, una locura.

Él la llamaba una vez por la mañana. Le decía algunas frases poco personales que le recordaban un comunicado médico: Jorge había pasado la fase de peligro inicial, la intervención había sido un éxito, tenían que tener paciencia, las secuelas del accidente no estaban todavía suficientemente claras, la rehabilitación sería larga. Murmuraba que la amaba y le decía adiós. No manifestaba el deseo de compartir el sufrimiento, ni ningún interés por el infierno que ella vivía. La conversación tenía aires de trámite molesto, de una obligación que cumplimos con pereza. Dana intentaba alargarla. Comentaba algunas llamadas de amigos interesándose por Jorge, o la última noticia que corría por las calles de Palma sobre un conocido común. Ignacio nunca manifestaba curiosidad. Ella le hacía preguntas que él respondía con monosílabos, como si no tuviera tiempo que perder. Le expresaba de nuevo el deseo de ir, pero lo hacía sin convicción, cada vez con menos insistencia, porque sabía que la respuesta sería negativa. El día se hacía eterno. Las horas pasaban con lentitud.

Intentaba comunicarse con él llamando al hotel. Nunca estaba. Si estaba, había dado orden de que no le pasaran llamadas. Llegó a reconocer las voces de los conserjes. El de la noche tenía la voz grave. Era más amable que el otro, que le hablaba como si fuera una niña, mientras disimulaba un tono ácido que le parecía de burla. Habría querido matarlos, hacerlos culpables del muro que existía entre los dos. En la radio tenía una actitud hermética. Trabajaba sin poner interés en lo que hacía. Se amparaba en los recursos conocidos, incapaz de inventar fórmulas. Huía de los demás. Los compañeros la observaban cuando pasaba por su lado, ciega y muda.

Es terrible esperar a que nos llamen a un teléfono que nunca suena. Vivir pendientes, al acecho de un sonido que hasta llegamos a imaginarnos. Descolgaba el auricular sólo para comprobar si estaba bien colgado. Veía que la línea funcionaba y sentía desaliento, la decepción de no poder atribuir a una causa externa la ausencia de las llamadas de Ignacio. Una conversación al día cuando antes la llamaba cada hora por cualquier bobada. Marcaba su número con una agilidad sorprendente. Le preguntaba qué ropa llevaba, le decía que mirara el cielo, le repetía palabras de amor. Adaptó la vida a la espera. Era una sensación nueva, porque todo giraba en torno a una expectativa concreta. No iba al cine ni al teatro. No quedaba con nadie para evitar preguntas inoportunas hechas con buena intención. Adaptaba sus horarios a las llamadas que nunca se producían. Evitaba los lugares públicos con demasiada gente, donde las zonas de cobertura eran escasas. Tampoco frecuentaba los espacios abiertos, las carreteras aisladas, los emplazamientos donde el móvil tenía un radio de acción limitado. Su pensamiento era una mala tormenta. Cuando veía al hombre del tiempo que anunciaba borrascas, se fijaba en el mapa lleno de nubes. Así era la vida: la amenaza de un temporal que avanzaba hacia la geografía del corazón. Intuimos el frío antes de sentirlo, olemos la lluvia cuando todavía no forma charcos. Le añoraba intensamente. Era una nostalgia a menudo dulce, que la alejaba de la realidad. De pronto, se volvía casi salvaje. Se proponía pedirle explicaciones. ¿Por qué tardaba tanto en volver? ¿Por qué razón ella no podía ir? ¿De dónde venía aquel silencio que flotaba en cada conversación? Cuando hablaban, no le hacía ningún reproche. Tenía un tono de súplica que la hacía sentirse poca cosa.

Hacía seis semanas que Ignacio se había marchado a Barcelona; un número importante de horas reales, un número infinito de horas de ausencia. Aquella noche Dana no podía dormir. Daba vueltas entre las sábanas. Intentaba encender la luz para leer un rato, pero las palabras se perdían en la confusión de sus pensamientos. Se levantaba, andaba por la habitación, se asomaba a la ventana. De madrugada, pasó el camión de recogida de basura. Le resultó familiar. Es curioso cómo un ruido desagradable puede hacernos compañía en una noche de insomnio. No había ni un alma por la calle. Se hizo de día con lentitud. Contemplaba cómo nacía el crepúsculo: un punto indeciso que se va abriendo. Calculaba el tiempo que faltaba para que Ignacio la llamara. Había llegado al límite de sus fuerzas. La tensión vivida, el agotamiento y la tristeza se unían para abatirla. No comprendía nada. Era incapaz de continuar la farsa de palabras amables. Faltaban pocos minutos para las ocho cuando recibió la llamada. Reconoció la voz distante de las últimas semanas. Se lo dijo:

– No puedo más. Tengo que verte.

– Sí. -Él no añadió nada más.

Ella continuó:

– Estoy mal. Necesito que vuelvas. Tenemos que hablar.

– De acuerdo.

– ¿Cuándo vendrás?

– Mañana. Llegaré por la mañana.

– ¿En serio?

– Sí.

Estuvo a punto de llorar. Habría querido fundirse a través de las lágrimas, convertirse en una sustancia líquida. La euforia sustituía al desaliento: mañana. Repetía la palabra mágica como si fuera un conjuro. Se había acabado la espera, la angustia, las dudas. Tenía que poner orden en la casa, ir al mercado, comprar flores, preparar carne con hierbas aromáticas. Se compraría un vestido para recibirle. Volvía a ser feliz.

XVI

Un zapato no nos sugiere mucho. Cuando encontramos zapatos en lugares poco usuales, la falta de concordancia entre el lugar y el objeto nos produce una impresión de desasosiego. En el armario de una habitación puede ser un objeto útil o bello que no provoca inquietud. En una vía de tren, un zapato nos sugiere el instante en que la velocidad y los hierros devoraron una vida. En una playa, nos habla de paseos con los pies desnudos sobre la arena. Quién sabe si de caminos sin regreso hacia las olas. En un escalón del rellano donde vivían Mónica y Marcos, era un aviso.

No la encontró. Siguieron la búsqueda, las llamadas. Una extrañeza que crece hasta convertirse en un miedo incontrolable que se escapa de los mecanismos de contención. Intentó ser racional. Quizá Mónica tenía una cena. ¿Había olvidado recordárselo? Tal vez, mientras buscaba una pista suya de un lado a otro, ella sonreía delante de un vaso de vino. El vino le provocaba una mezcla de lejanía y calidez. Un escaparse, en un lugar oculto, de las miradas de los demás, cuando en realidad estaba ahí más que nunca. Sintió una nostalgia lacerante, casi incomprensible. Quizá se lo había dicho, pero las palabras se perdieron con el ruido del agua de la ducha, en el olor a las tostadas con mantequilla, en la prisa matinal. Hizo un esfuerzo para volver a la situación vivida. Cuesta evocar los detalles de un episodio sucedido hace pocas horas, cuando no es muy diferente de los de las otras mañanas. Buscaba pistas que hicieran que el día fuera singular.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Pasiones romanas»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Pasiones romanas» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Pasiones romanas»

Обсуждение, отзывы о книге «Pasiones romanas» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.