Luisa Valenzuela - Diario de máscaras

Здесь есть возможность читать онлайн «Luisa Valenzuela - Diario de máscaras» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Diario de máscaras: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Diario de máscaras»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Este libro puede leerse como un libro de viajes donde los paisajes. Y en el momento en que el lector curioso pide más, justo allí, Valenzuela ya lo está subiendo a otro avión para contarle otra historia de otra gerografía.

Diario de máscaras — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Diario de máscaras», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

FALSE FACE, máscara de danza ceremonial usada para curar a la humanidad de ciertas aflicciones, para prevenir futuras enfermedades y, ubicada al aire libre, para desviar los vientos destructores. A pesar de que este Ayudante no ha sido ungido, sería groseramente inadecuado darle un uso espurio en una danza simulada o de cualquier otra forma. Ha adquirido usted un objeto de gran significación para el pueblo iroquoi. No lo denigre.

¿Sagradas aunque profanas? ¿Qué son las máscaras?

Entre tantas otras posibilidades, son un viaje.

Para encarar estas narraciones sentí que se imponía hacer una ofrenda. Urbana y simple, pero necesaria. Al fin y al cabo, escribir sobre máscaras es una forma de calárselas y salir a bailar con ellas, devolviéndolas a la vida, porque la palabra confiere un nuevo aliento. ¿Y quién puede pretender entender las máscaras, abarcarlas en toda su miríada de significados?

Caleidoscópica la máscara, transformativa; performativa al igual que los verbos jurar o prometer, que con el simple enunciado ya realizan la acción. Las máscaras son así, prometen mucho y cumplen por demás, inesperadamente. Como las del teatro Noh −hay tres sobre la segunda ventana: un Okina, el viejo; una Onna-men usada por el onnagata, ese hombre que personifica a una mujer; un Otoko-men, el joven−. Son hieráticas solo en apariencia porque cambian de expresión con el más leve movimiento de la cabeza del actor. Si el actor mira ligeramente hacia arriba la máscara parece feliz, y triste cuando inclina la cabeza. Todo es cuestión de sombras. Casi siempre es cuestión de sombras con las máscaras.

Entonces, sin proponérmelo, encontré una forma simple de pedirles permiso y congraciarme con ellas para poder seguir escribiéndolas. Porque al pasar frente a una tienda de artículos autóctonos la vi, desatendida, desmerecida frente a unas primas putativas radiantes y nuevas, hechas para el turismo. Se trataba de una máscara chané, usada quizá en algún lejano pin-pin del chaco salteño y no destruida como exige el ritual. Estropeadita, la pobre; había perdido casi todas las plumas que le rodean el rostro, coronándolo. La compré a precio excesivo sin saber bien por qué, y medio arrepentida, ya en casa, entendí la razón, y con suma paciencia y cuidado fui reponiendo una a una las pequeñas plumas en los orificios preexistentes, y lo hice de forma metódica pero algo ecléctica, porque no usé plumones de ave como corresponde, sino breves y leves plumas de un verde vibrante que el azar había puesto en mi camino. Las plumitas esmeralda pertenecen a un pequeño plumero que encontré tirado en las calles de Nueva York tiempo atrás; me atrajo por el color; en principio lo adosé como penacho a otra máscara pero no le correspondía. Ahora sí, ahora corresponde perfectamente. Le robé muchas plumitas pero él es ubérrimo y no se nota. En cambio ella, la máscara, por fin reemplumado su contorno, cambió de expresión. La devolví a su lugar en una ventana y le nació una sonrisa interior, imprevista, y sus ojos que no están, que son dos simples ranuras, le brillan que es un gusto.

La sobriedad del palo borracho

Las máscaras chané están talladas en la blanda madera del palo borracho, árbol cuyo tronco espinoso luce forma de botella de vino Chianti. El palo borracho, como las mil caras que puede tener una máscara, tiene mil nombres: yuchán, samohú, samuhú, copadalick, mandiyú-rá, mandiyú, algodonero, palo botella, palo barrigudo, paineira de Corrientes, árbol botella, árbol de lana, toborochi rosado, paina de seda, paineira fêmea, árvore de paina, barriga d’agua, bomba d’agua, paineira branca, paineira de espinho, árbol de la seda, ceiba de Brasil, samoé. Los chané del Chaco salteño y el Chaco paraguayo lo llaman yuchán y lo veneran porque lo consideran el Señor de las Máscaras.

Hacia finales del carnaval fuimos a Tuyunti, pobre caserío de barro y paja en el árido Chaco salteño más allá de Tartagal. Teníamos la intención de asistir a un pin-pin o arete, el baile ceremonial chané, pero llegamos tarde: se había acabado la chicha y por lo tanto también los días ceremoniales. Solo quedaban en el descampado unos chicos que brincaban al son de una flauta de carrizo. Tenían máscaras de cartón y pedazos de tela armadas por ellos mismos imitando a los mayores, porque a los chicos no les está permitido usar las verdaderas máscaras que representan, o mejor dicho son, el alma o chea de los antepasados.

Los chanés no mueren, me contaron en Tuyunti. Su espíritu se refugia en el palo borracho a la espera de que el mascarero lo rescate tallando la máscara. Eso sí, ni los mascareros pueden acercarse al yuchán cuando el árbol está “de encargue”, es decir, preñado, portando semilla.

A nuestra llegada ya no quedaban más máscaras de aña , ni el aña ‘ndechi ni el aña hanti, los distintos espíritus que pueblan el imaginario de este pueblo llegado siglos atrás desde el Caribe. Todas habían sido arrojadas al río, como en una ceremonia de “limpia”, porque la máscara bailada durante los carnavales absorbe el mal de la comunidad.

No encontré allí las máscaras, pero sí la narración:

El carnaval es gran baile que nosotros hacemos durar varios días. Para el entierro salen el toro y el tigre a pelear. Lo ideal es que gane el tigre porque es de los nuestros; al toro lo trajo el blanco, pero a veces la cosa se nos va de las manos y la pelea se vuelve seria y puede ganar el toro. Eso sí, después las máscaras del tigre y el toro y todas las otras máscaras que se usaron, junto con cajas y bombos, se rompen y se queman o se tiran al río. El fuego o el agua se llevan los espíritus de los antepasados, todos los espíritus. El carnaval se va con todos los espíritus dañinos, y también con los buenos que regresan a sus pagos del más allá.

En Tuyunti y demás poblados chané, el pin-pin es bailado en ordenadísima aunque algo bamboleante ronda alrededor de un árbol. Hombres y mujeres del brazo arman breves hileras que se desplazan como los rayos de una rueda. Las mujeres sin máscara, el rostro embadurnado de rojo. Día tras día mientras corra la chicha. Cuando esta se acaba en toda la comarca, cuando ya no queda ni una mazorca para ser fermentada, surgen del monte los cuchis o chanchos todos embarrados para hacer de las suyas, y también el toro y el tigre que se entablarán en lucha simbólica. Eso cuentan.

Por suerte encontré más tarde algunas máscaras y unos mascareros. En Campo Durán el cacique Máximo lamentó la pérdida de las tierras confiscadas por YPF porque entre otras cosas se opacaron allí los carnavales. Los jóvenes se han ido a la ciudad a rebuscarse la vida, y el tigre y el toro ya no aparecen casi nunca por aquí, pero cuando lo hacen la simbología muchas veces se subvierte. Se supone que siempre ganará el toro, el mundo domesticado versus la barbarie del tigre. “Pero usted sabe cómo son las cosas”, reflexionó, pragmático, mientras tallaba máscaras de animales. “Yo dejo que se las lleve el hombre blanco, que se lleve hasta los añas ya bailados, que se los lleven no más, así también los espíritus que chupó la máscara se alejan de nuestra gente y van a conocer otras tierras”.

No dudé de su palabra y adquirí unos ejemplares.

Y como tengo un dios aparte –el dios Momo, naturalmente– al volver a la ciudad de Tartagal el fin de semana siguiente al Miércoles de Ceniza nos topamos con un gran corso callejero. Y entre los carros alegóricos y los trajes de fantasía tipo murga propios de todo carnaval, desfilaron comparsas chané favorablemente aculturadas, porque las tradicionales máscaras se habían sofisticado y prestado a los juegos de la imaginación. Logré adquirir un par, pintadas no con las tradicionales tierras sino con simple pintura comercial al aceite. No por eso son menos autóctonas. La más grande tiene el rostro clásico: un óvalo blanco con nariz aplicada y ojos y boca calados, pero la corona no es la clásica tablita sino que está formada por dos personajes propios: una gran cabeza de indio color castaño con sonrisa reluciente, algo desdentada, y por encima de él la monjita de hábito azul, típica de las misiones de la zona. La otra máscara, más pequeña, tiene sobre la cabeza un águila de alas desplegadas. Posiblemente, como suele suceder, cada portador había tallado su máscara según su imaginación.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Diario de máscaras»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Diario de máscaras» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Silvana Núñez del Pino - Por un matrimonio sin máscaras
Silvana Núñez del Pino
Jose Ignacio Valenzuela - El meu tiet Patxunguis
Jose Ignacio Valenzuela
Jose Ignacio Valenzuela - La iaia no hi toca
Jose Ignacio Valenzuela
Paolo Mossetti - Mil máscaras
Paolo Mossetti
Javier Valenzuela - Limones negros
Javier Valenzuela
Mauricio Vélez Upegui - El eco de las máscaras
Mauricio Vélez Upegui
María Luisa Puga - Diario del dolor
María Luisa Puga
Terry Salvini - Máscaras De Cristal
Terry Salvini
Loree Lough - Devoted to Drew
Loree Lough
Отзывы о книге «Diario de máscaras»

Обсуждение, отзывы о книге «Diario de máscaras» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x