Después de no sé cuántas copas de no sé qué bebida, el asunto del beso empezaba a tener gracia. Todo empezaba a tener gracia. El regusto del alcohol en mi garganta no era muy agradable, pero la sensación de estar en otra dimensión donde no había tensión sí lo era. Al menos por ahora.
Los chicos estaban como cubas. Bueno, casi todos. Por lo visto jugar a la wii borracho era mejor que sobrio, eso sí, no acertaban ni una. Luke, que aún conservaba sus motrices básicas, se acercó a mí.
—¿Todo eso te lo has bebido tú? —preguntó. Seguí su mirada a los vasos de plástico vacíos en la mesa. Eh… Sí, había sido yo.
—Eso creo —respondí. Vaya, mi voz sonaba horrible. Luke pareció pensativo cuando se formó una pequeña arruga en su frente de muñeca.
—¿Intentando olvidar algo?
Mierda, ¿me había pillado?
—No. —Estuve a punto de eructar después de ese no—. Solo quería divertirme.
—Yo no te veo muy alegre.
Hice una mueca. El maldito chico/chica tenía razón. No me estaba divirtiendo una mierda. Pero si mis neuronas estaban lo suficientemente mareadas como para no pensar, no tendría que pensar en Kyle, ni en sus labios, ni en Liam, que había pasado toda la noche evitándome descaradamente. Tampoco le culpaba, no había tenido valor de decir si me acostaría con él, en cambio sí de besuquearme con Kyle delante de él.
Oh, joder, soy una persona horrible. Y ahora soy una persona borracha y horrible. Mejoro por momentos.
—Oye —le dije dispuesta a cambiar de tema—, siento lo de antes. Ya sabes, haberte confundido con una chica —pronuncié lo último en voz baja como si fuera secreto.
Luke miró a otro lado y ladeó la boca dejando un hoyuelo adorable en su mejilla. Vaya, le había vuelto a molestar. Cuando volvió a mirarme su expresión se había relajado.
—Olvídalo. Pero no sé cómo te equivocaste, soy muy masculino, ¿eh? —dijo y sonrió.
No pude evitar elevar una ceja. Seguro. Lo era, en otra vida. Sin embargo no pude contradecirle, ya le había ofendido bastante así que asentí con una sonrisa. Una sonrisa que se vería extraña debido a mi embriaguez.
—En este momento estás siendo más masculino y decente que los demás —dije, mirando cómo mis vecinos hacían el imbécil en el salón mientras jugaban a la consola.
Luke se rio y se recolocó el pelo que le caía sobre la frente con soberbia.
—Los chicos son idiotas… Entiendo cómo debes de sentirte rodeada por todos estos —masculló divertido. Miró su vaso y me lo acercó—. ¿Quieres? Está bueno.
Por poco dibujo un puchero ante la comprensión. Probé lo que contenía su vaso, sabía dulce, ni siquiera creo que llevara alcohol. Aunque llegados a ese punto tenía la lengua más seca que un gato de escayola, no era mucho lo que mis papilas gustativas captaban. Desafortunadamente, al momento de tragar algo desagradable subió a mi estómago y me sentí mareada.
—¿Estás bien? —me preguntó Luke cogiéndome del brazo.
—Eh… Sí. —Tenía que salir de allí—. Voy a tomar el aire.
Luke me miró con preocupación y finalmente asintió. Creo que mi cara lo decía todo. Quería estar sola. Ya estaba harta de esa fiesta. Ya estaba harta de ver a Kyle y Liam ignorarme. Mientras me acercaba a la puerta vi a Liam mirarme de reojo, no pareció gustarle mi aspecto porque frunció el ceño. Daniel levantó el brazo llamando mi atención cuando cogí el pomo de la puerta.
—Hey, ¿a dónde vas?
Le hice un gesto con la mano para hacerle entender que saldría, pero de todos modos él caminó hacia mí. Me miró fijamente a los ojos como si buscara algo.
—Estás borracha —afirmó.
—Tú también.
—Pero yo estoy acostumbrado, tú no. ¿Estás bien? —preguntó cogiendo mi cara.
—Que sí. —Le aparté la mano—. Solo quiero tomar el aire.
Daniel me observó con recelo.
—Bueno, no tardes.
Asentí y salí al rellano. El alivio que sentí al notar el aire fresco de la noche fue instantáneo. Inspiré fuerte y después lo solté todo. Me acerqué a la barandilla y apoyándome, observé el cielo nocturno. Era una sensación agradable después del ruido y el calor de la casa. Ya no me sentía tan mareada. Cerré los ojos, relajada, y entonces percibí una presencia que me envolvía. Al abrirlos vi una mano apoyada en la barandilla, me giré lentamente para encontrarme con Kyle. Estaba muy cerca de mí, atrapándome con su cuerpo. Mi mirada se encontró con la suya y me quedé paralizada. Sus ojos estaban algo vidriosos debido al alcohol, mas su expresión era tan intensa que deseé salir corriendo.
Di un paso atrás liberándome de su atracción.
—¿Qué quieres?
—¿Por qué estás aquí fuera?
—Quería despejarme. ¿Tienes algún problema? —No sé por qué me ponía a la defensiva.
—Estás borracha y seguramente has salido porque estabas mareada. No deberías estar sola.
¿Acaso ahora se preocupaba por mí?
—No me va a pasar nada, tranquilo —escupí con desprecio. Kyle me miró fijamente y mi corazón empezó a latir desbocado.
—Estás enfadada por el beso, ¿verdad?
Mierda. Dejé escapar una risa que sonó demasiado estridente. Parecía una borracha loca.
—¿Por qué iba a estarlo? Solo ha sido un juego, ¿no?
—Sí —dijo. Esa única palabra la sentí como una puñalada en el estómago. Incrementaron las náuseas e intenté controlarlas tragando saliva—. Aun así, estás molesta. Se ve a leguas.
—Qué observador. —Le desafié con la mirada. ¿Qué me pasaba con ese chico? No le soportaba, quería abofetearle, pero al mismo tiempo me atraía como un imán—. Pero sí, estoy cabreada porque me han obligado a besarte.
Kyle arqueó una de sus pobladas y oscuras cejas. Bueno, aunque era cierto que me habían obligado, no era la razón por la que estaba molesta. La razón era, muy a mi pesar, que él se lo había tomado a broma cuando yo no me lo quitaba de la cabeza. Me hacía sentir ridícula.
—Pues no parecía haberte disgustado —afirmó intentando no sonreír de medio lado.
Oh, era el colmo. La ira empezó a inundar mi cuerpo. ¿De qué iba ese imbécil? Le apunté al pecho con un dedo y le empujé, aunque no se movió nada del sitio.
—Eres un creído de mierda —escupí. Arrastré las palabras debido a mi embriaguez. Kyle entrecerró los ojos, observándome en silencio—. Ha sido divertido para ti, ¿verdad? Que todos tus amigos vean lo machote que eres, cómo puedes conseguir que la nueva caiga en tus redes. Pues para mí no. No ha sido nada divertido. Jamás hubiera besado a un tío como tú por gusto.
Dios, tenía diarrea verbal. No podía seguir con eso. Tenía que parar o diría algo de lo que me arrepentiría. Seguro. Me giré para marcharme, pero Kyle me cogió la muñeca. Con tan solo rozarme con sus dedos, sentí como una corriente eléctrica pasaba por nuestra piel. Me quedé paralizada, de espaldas a él.
—Ambos sabemos que eso no es verdad —dijo tajante.
Solté un bufido incrédulo. No sabía si reír o pegarle un puñetazo. Me di la vuelta bruscamente y me solté de su mano de un tirón.
—¿Y tú qué coño sabes? —espeté, irritada. Un músculo en su mandíbula palpitó. Di un paso hacia él, ni idea de dónde saqué el valor porque en realidad me temblaban las piernas—. ¿Te hace sentir mejor creer que quería besarte? ¿Así demostrarías lo irresistible que te piensas que eres? Vamos, solo querías reírte un poco de mí. Ya lo tienes. Ahora déjame en paz.
Cuando me iba a girar de nuevo, su voz me detuvo.
—Yo sí que quería besarte.
Parpadeé en su dirección, él me observó de manera penetrante y yo me estremecí. No iba en serio. Se estaba burlando de mí. Tenía que estar burlándose de mí. ¿Verdad?
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