Scott parecía divertirse, aunque su cara no mostrara mucho por el momento, pero la cerveza le estaba ayudando a abrirse. Luke y Tayler continuaban intrigándome. Charlie era el que más me hablaba. Estudiaba la carrera de Arte, y me contó secretos de los cuadros más famosos. Era realmente entusiasta y divertido.
Todo parecía ir bien hasta que mi primo tuvo una genial idea. Una horrible genial idea.
—¡Eh! ¿Por qué no jugamos a algo? —sugirió arrastrando las palabras cual borracho emocionado.
—¿A qué? —preguntó Kyle.
—Verdad o atrevimiento —dijo poniendo un tono de misterio.
¿Verdad o atrevimiento? Vale, eso no me hacía mucha gracia. Estaba en una casa sola con nueve hombres, ¿e iba a jugar a «verdad o atrevimiento»? Eso no podía albergar nada bueno. Maldito Daniel y sus ideas de borracho. Mas no pude hacer nada, todos estuvieron de acuerdo. Cómo no.
Nos sentamos en el suelo del salón haciendo una especie de círculo. A un lado tenía a mi primo y al otro a Damon. Justo en frente de mí estaba Liam y dos lugares más hacia allá, Kyle. Tragué saliva con nerviosismo. Tenía un mal presentimiento.
Por suerte, mi primo no empezó por mí. Le preguntó a Scott con cuántas chicas se había acostado y él prefirió el atrevimiento que consistía en ser pateado en el culo por Luke. No supe por qué no quiso decir la verdad. ¿Serían tantas que ni lo recordaba o es que era virgen? De todos modos, fue divertido de ver.
—Te ha tocado, primita —anunció Daniel pasando un brazo sobre mis hombros. Me tensé en el sitio. Mierda. Conociendo a mi primo podría hacerme cualquier cosa—. ¿Verdad o atrevimiento?
—Verdad —murmuré. Pensé que sería mejor que cualquier locura que planeara hacerme.
—Muy bien. Allá va. —Tragué saliva de nuevo—. ¿Te acostarías con Liam?
Joder. ¿Qué pregunta era esa?
Todos estallaron en silbidos. Liam me observó con los ojos abiertos y su cara pasó por todos los tonos de rojo, al igual que la mía seguramente. Dios mío. No podía contestar. Liam me atraía, pero eso estaba muy lejos de decir a los cuatro vientos algo semejante. ¿Cuál era la verdad? ¿Quería hacerlo? Si decía que sí, sería demasiado violento para seguir viviendo y si decía que no también lo sería. La única opción era huir.
—Prefiero el atrevimiento —balbuceé. Daniel soltó una carcajada y Liam bajó la cabeza, avergonzado. Me quería morir.
—Está bien. Entonces dale un beso a Kyle. Un beso de verdad —puntualizó.
¿Qué? ¡¿QUÉ?! ¿Cómo podía ser alguien tan capullo? ¿Besar a Kyle? ¿En serio? No podía hacer eso. No podía. ¡Qué vergüenza!
Miré a mi primo con todo el odio que pude albergar en mis ojos, advirtiéndole una muerte segura. Me las pagaría.
—Eres un cabrón.
—El juego es así, Em. Venga.
¿No podía decir que no? Esto era demasiado.
—No lo hará —se pronunció Kyle, divertido.
Le miré por primera vez, estaba contemplándome con una sonrisa socarrona y egocéntrica plantada en su bonita cara, sentado con evidente tranquilidad. Él estaba seguro de que me acobardaría. Se creía que era una niña inexperta y aburrida. Me dio rabia. Me dio mucha rabia. Y eso fue suficiente impulso.
Me levanté de mi sitio y me acerqué a él. La cara de sorpresa que intentó disimular me hizo tener ganas de reír. Me senté a su lado cuando Luke me dejó espacio. No dejé de mirarle a los ojos, desafiante. Él parecía perplejo, sin embargo, se las arregló para sonreír de manera triunfante. ¿Quién se creía que era? Le besaría y callaría su estúpida boca.
Kyle esperó inmóvil y yo me acerqué lentamente mientras sentía las miradas emocionadas de todos puestas en mí. No estaba siendo tan fácil. Su cercanía era demasiado abrumadora. Olía tan bien. Cuando estuve a milímetros de él me detuve. El corazón parecía querer salirse de mi pecho y de repente tenía mucho calor. Desvié la vista a sus labios. Eran tan carnosos y aparentemente suaves.
—¿Vas a hacerlo? —susurró envolviéndome con su cálido aliento. Le miré a los ojos y vi que tenía la vista clavada en mis labios. Ay, Dios—. Porque si no, lo haré yo.
Cerré los ojos en el instante en que cogía suavemente mi cabeza y me acercaba a su boca. Cuando sentí sus labios sobre los míos me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Eran irresistiblemente suaves y deliciosos. Al principio fue vacilante y lento, pero pronto abrió la boca para intensificarlo. Ya no sabía dónde estaba. No había nadie alrededor. Era como si hubiera creado una burbuja. Y eso no debía de ser nada bueno. No podía darme el lote así rodeada de todos. Intenté alejarme de él a regañadientes cuando mordió mi labio inferior juguetonamente y se apartó. Abrimos los ojos y nos quedamos mirando en silencio. En ese momento no sabía si quería salir corriendo o volverle a besar.
Al fin los aplausos exaltados de mi primo y las carcajadas y voces de los chicos nos devolvieron al mundo real. Me separé rápidamente de él y volví a mi sitio. Daniel me dio unas palmaditas en la espalda y continuó con su torturador juego. Atisbé a Kyle disimuladamente y algo se revolvió dentro de mí cuando vi que me observaba.
Joder.
Me acababa de enrollar con Kyle. Y lo peor era… que me había gustado.
* 4 * Mi amigo el alcohol
Después de lo sucedido en la dichosa fiesta, tan solo podía huir de la situación; y esa situación tenía nombre propio: Kyle. Para mi gran desgracia. Por culpa de un primo que, por lo visto, no me quería lo más mínimo, había terminado besándome con Kyle. ¡Con Kyle! Vale que había sido algo increíble, que sus labios eran suaves y excitantes, pero solo era un error. Ese chico era un engreído y yo no le soportaba.
Lo que había pasado tenía que quedarse en un simple juego porque eso es lo que era para él. Tan solo quería retarme para burlarse de mí. Olvidarlo y evitarle era lo único que podía hacer, ni siquiera era capaz de mirarle a los ojos.
Como la tensión se había instalado en la sala, decidieron dejar de jugar a esa tortura y yo aproveché la oportunidad para escabullirme al baño. Dentro, me lavé la cara y miré mi reflejo en el espejo. ¿Por qué me pasaban a mí estas cosas? ¿Y por qué no dejaba de pensar en el beso? Sacudí la cabeza como si así pudieran irse los pensamientos estúpidos de mi cabeza. Pero no funcionaba.
Alguien tocó a la puerta.
—Em. ¿Eres tú, no? ¡Sal ya que me estoy meando! —Era mi primo, cómo no.
Abrí la puerta de golpe haciendo que Daniel retrocediera un paso. Le fulminé con la mirada con toda la intensidad de la que fui capaz.
—Wow. Qué cara de mala leche. ¿Estás enfadada? —preguntó arrastrando las palabras.
Obviamente Daniel ya estaba borracho y eso solo hacía que me dieran ganas de empujarle con un dedo puesto que seguro caería al suelo. Entonces le patearía el culo y me reiría de él.
—Nooo. ¿Por qué iba a estar enfadada? ¿Por qué me has hecho besar a Kyle quizás? —escupí con sarcasmo. Mi primo puso sus dos manos en la entrepierna para aguantar inútilmente las ganas de ir al baño.
—Lo has hecho porque has querido. Ahora no me eches la culpa.
—¡Eso es mentira! —Daniel sonrió.
—Te ha gustado.
Dibujé una mueca de asco.
—No —mentí.
—Vamos, lo siento. Solo es un juego. Tómatelo a broma, como él. Ahora déjame entrar que se me sale.
Me dio un pequeño empujón y entró al baño cerrando la puerta. Y yo me quedé allí plantada como una imbécil. Que me lo tomara a broma. Claro. Como él; Kyle se lo había tomado a broma por lo tanto yo estaba en lo cierto. Le vi a la otra punta del salón mirándome de soslayo. Por lo visto yo era la única idiota que había sentido algo. Tenía que dejarlo pasar, pero no sabía si sería capaz sin una ayuda.
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