Respecto a las diversas metodologías de estudio de la vida de Jesús, debemos indicar que no necesariamente son mutuamente exclusivas. Diversos métodos nos permiten ampliar nuestro conocimiento para identificar y analizar detalles singulares de la vida y el ministerio del Señor a los cuales debemos prestar singular atención.
Nuestra metodología
Nuestra metodología de estudio toma en consideración los aspectos canónicos y temáticos de los Evangelios neotestamentarios. En los estudios sobrios y sabios sobre Jesús, se deben tomar en consideración no solo sus acciones y dichos, sino el propósito que tenían los evangelistas al incluir esas narraciones específicas de milagros, por ejemplo, en el lugar que se incorpora en sus obras. Es importante analizar el contexto temático general en el cual se ubican las narraciones de milagros en cada evangelio, para comprender su significado teológico y didáctico inmediato.
La ubicación de los relatos de milagros en cada evangelio pone de relieve algún énfasis teológico o temático que va en continuidad con la finalidad del evangelista en su escrito. Y ese detalle, que no solo es temático sino estructural y literario, nos interesa, pues tiene componentes educativos que no deben ignorarse ni subestimarse en el estudio de las narraciones sobre los milagros de Jesús.
Nuestro propósito específico en este libro es estudiar el amplio tema de los milagros de Jesús de Nazaret, según están incorporados en los Evangelios canónicos. Y vamos a estudiar todos los milagros (véase Apéndice B) para explorar las implicaciones y las enseñanzas de esas acciones extraordinarias. Los milagros son ciertamente signos del poder divino, pero, a la vez, son enseñanzas transformadoras a los discípulos y seguidores originales del Señor. Y esos actos especiales de Jesús también se constituyen en mensajes desafiantes para los creyentes a través de la historia.
El análisis de todas las narraciones de milagros del Señor en los evangelios revela que se pueden dividir en cuatro grandes áreas de acción divina. La revisión de todas esas narraciones identifica que hay milagros de sanidades, de liberación de endemoniados, de resurrección de muertos y de manifestaciones extraordinarias de poder sobre la naturaleza.
Esos milagros especiales del Señor tocan no solo individuos, familias, comunidades, sino a la naturaleza misma. El poder del milagro de Jesús no estaba cautivo en las enfermedades personales, plagas o pandemias, sino que tenía la capacidad de llegar a la naturaleza, que era una manera de relacionar el ministerio terrenal del Señor con la naturaleza misma del Dios de la creación.
Nuestro análisis de las narraciones de milagros no solo evaluará la intervención milagrosa del Señor, sino que explorará las implicaciones teológicas y educativas de esas acciones. Además, nos interesa explorar también las implicaciones que esas enseñanzas tienen para las comunidades de fe del siglo veintiuno, a la vez que deseamos entrar en diálogo con las comunidades académicas que exploran el contenido de esas narraciones desde perspectivas científicas.
Nuestros estudios de las narraciones de milagros en los Evangelios no rechazan la ciencia en favor de la religión, ni ignora el juicio crítico al evaluar las acciones sobrenaturales del Señor. Por el contrario, deseamos ver cómo esas enfermedades son vistas por la comunidad médica contemporánea, y cómo podemos descubrir el significado, las enseñanzas y las implicaciones de esos extraordinarios milagros sobre la naturaleza. Nuestro deseo es explorar e incentivar diálogos serios y fecundos entre la fe y la razón, la piedad y la ciencia, la oración y la medicina.
Y como los milagros de Jesús eran formas de desafiar a las personas a dejar atrás las vidas de cautiverio y dolor, incluyo a continuación uno de mis poemas que explora el poder de levantarse para dejar atrás los cautiverios de la vida.
Ponte de pie y no te rindas
Cuando sientas que existir es cuesta arriba,
Cuando creas que para ti ya no hay salida,
Y el cansancio se apodere de tu vida,
Duerme un rato, sueña y canta,
Ponte de pie y no te rindas.
Si la nube se presenta gris y fría,
Que parece que no hay luz, solo porfía,
No hay salida, no hay espacio, ni valía…
Piensa y vive, no reniegues,
Ponte de pie y no te rindas.
Cuando tus fuerzas se agoten,
Cuando el desánimo arrastre,
Cuando la lágrima llegue,
Y la vida te maltrate,
Descansa un rato, si quieres,
Ponte de pie y no te rindas.
Pues después de toda lucha y agonía,
Y al final de las tormentas y los días,
Verás que valió la pena,
Sabrás que hay un sol que brilla,
Abre los ojos y el alma,
Ponte de pie y no te rindas.
Y así los días van pasando,
Uno a uno, ante tu vista,
Verás que vences la lucha,
Verás que triunfas en ella,
Verás que alcanzas el cielo,
Ponte de pie y no te rindas.
Dr. Samuel Pagán
Orlando, Florida
15 de agosto de 2020
_Introducción
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados,
y con una sola palabra expulsó a los espíritus,
y sanó a todos los enfermos.
Esto sucedió para que se cumpliera
lo dicho por el profeta Isaías:
«Él cargó con nuestras enfermedades
y soportó nuestros dolores».
Mateo 8.16-17
El milagro
El Sermón del monte (Mt 5.1—7.29) es posiblemente el discurso más importante de Jesús de Nazaret. En ese mensaje se incluyen los valores morales, los principios éticos y las virtudes espirituales que caracterizan la vida y las acciones del Señor. Además, en esa gran enseñanza, se presentan los reclamos básicos que el Señor hace a sus seguidores y discípulos. Este discurso ha sido el texto que, a través de la historia, académicos y creyentes han utilizado para estudiar, comprender y aplicar las enseñanzas y los desafíos del ministerio del famoso rabino de la Galilea.
De singular importancia, al estudiar este singular mensaje de Jesús, es que inmediatamente antes y después de esa narración, en la cual se pone de manifiesto el corazón de su teología, se incluyen relatos que destacan la importancia de los milagros en su ministerio. En efecto, las actividades milagrosas del Señor se relacionan íntimamente con su fundamento teológico y misionero, y son parte integral de su vocación de servicio, sus prioridades pedagógicas y de su mensaje profético en torno al Reino de Dios.
En primer lugar, se indica en el Evangelio de Mateo (Mt 8.16-17) que Jesús, con solo su palabra, liberaba a los endemoniados de los espíritus que los atormentaban, y que sanaba a todos los enfermos. Además, la narración, que se ubica inmediatamente antes de esa enseñanza básica del Señor, alude a las diversas liberaciones y sanidades que llevaba a efecto (Mt 4.23-25). Ese detalle literario y estructural en Mateo, que tiene ciertamente serias implicaciones pedagógicas y teológicas, puede ser una indicación que, para el evangelista, los milagros eran una especie de extensión del mensaje de las Bienaventuranzas, en el cual se presentaba la prioridad del mensaje del Señor referente al Reino de Dios o de los cielos (Mt 6.10).
Al leer con detenimiento el mensaje de Jesús en el Evangelio de Mateo, es importante descubrir que sus sanidades se asocian directamente a las antiguas profecías de Isaías (Is 52.13—53.12). La predicación del Reino incluía una serie de demostraciones del poder divino, que incluía las intervenciones milagrosas de Dios en las actividades de Jesús. Y esas acciones prodigiosas se denominan en los evangelios como milagros , que pueden manifestarse en términos de sanidades físicas, liberaciones emocionales y espirituales, resurrección de muertos, e intervenciones sobrenaturales en la naturaleza.
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