ES NECESARIO UN MARCO AMPLIO
Necesitamos disponer de un marco o Meta-Modelo que sea lo suficientemente amplio como para incluir todas las teorías actuales de la personalidad, así como las diferentes comprensiones de la persona, ya provengan de modelos terapéuticos integradores de investigaciones válidas existentes o emergentes. Ese Meta-Modelo debe incluir, además, áreas esenciales de la persona que las ciencias psicológicas han descuidado o que, sin la ayuda de la filosofía y la teología, no se pueden explorar adecuadamente. Estas áreas más amplias incluyen la vocación y la virtud, una naturaleza humana normativa, la relación con Dios (el Trascendente), así como la importancia de vivir una vida moral y el significado contenido en el sufrimiento. El MMCCP postula que un marco integrador sintético que permita entender a la persona puede basarse en las tres tradiciones de sabiduría: las ciencias psicológicas y el campo de la salud mental, la tradición filosófica más amplia (una tradición filosófica cristiana), y la tradición teológica católico-cristiana. Este marco integrador y sintético, el Meta-Modelo, permite unificar las diversas teorías psicológicas parciales existentes de la persona, proporcionando así un marco más amplio para fundamentar la práctica de la salud mental.
ES NECESARIO UN ENFOQUE INTEGRADO DE LA CAPACITACIÓN Y LA PRÁCTICA CLÍNICA
En la formación de postgrado suele ocurrir que las teorías de la personalidad se presentan bajo un estilo tipo «encuesta», sin integrar en un marco general, y que a los estudiantes se les presentan en profundidad solo unos pocos métodos terapéuticos integrados. Este enfoque educativo hace que los nuevos profesionales clínicos carezcan de un marco integrador para la comprensión de la persona (como el que representa el Meta-Modelo) como base de trabajo para la práctica clínica. La capacitación de postgrado en nuevos modelos de psicoterapia y counseling , junto con una experiencia clínica continua, facilita cierta ampliación de la comprensión de la persona por parte de los profesionales clínicos, aunque esto quede a menudo contrarrestado con la tendencia de los profesionales clínicos a convertirse en expertos solo en ciertas áreas de la práctica, así como por su tendencia a depender cada vez más de unos pocos modelos de intervención terapéutica seleccionados. Por consiguiente, la necesidad de un enfoque MMCCP, que constituya un marco para la capacitación en materia de salud mental y en la práctica profesional, se ve respaldada por una combinación de factores: el fracaso de la formación de postgrado para proporcionar al profesional de la salud mental una comprensión integral de la persona; la limitada integración que se produce, incluso en los modelos terapéuticos más integradores; el hecho de que incluso los profesionales clínicos maduros dominen solo unos pocos de estos modelos integradores, de modo que, colectivamente, los numerosos pequeños esfuerzos de integración no llegan a traducirse en la adquisición o manejo de una rica comprensión de la persona en el trabajo clínico diario, y, por último, las limitaciones que crea la especialización profesional. (Consulte el capítulo 20, «Principios para la formación», si desea estudiar la forma en que el Meta-Modelo puede enriquecer la formación de los profesionales de la salud mental).
Una última cuestión que podría plantearse en esta parte es si ese marco multidisciplinar, que tiene por objeto integrar las verdades sobre la persona desde las perspectivas psicológica, filosófica y teológica, es metodológicamente posible. Esta pregunta nos lleva inmediatamente a la necesidad de exploración de la naturaleza de la verdad y la relación existente entre la fe, la razón y el método científico adoptado por la psicología contemporánea. Este breve capítulo introductorio solo puede enunciar la conclusión de que sí es posible. El desarrollo satisfactorio de la argumentación de esta conclusión se deja para todo el libro. No obstante, la base más importante para llegar a esta conclusión se explora en más detalle en el capítulo 5(«Apoyo psicológico básico»), en el capítulo 6(«La persona como capas integradas»), y en el capítulo 7(«Metodología y supuestos»).
¿CÓMO ENRIQUECE EL USO DEL META-MODELO LA PRÁCTICA CLÍNICA GENERAL?
En la parte V de la presente obra se examinan las formas amplias y particulares en que el MMCCP enriquece numerosos aspectos de la práctica clínica, como la evaluación, el diagnóstico, la conceptualización de casos, la psicoterapia individual y la psicoterapia de grupo. En otros capítulos de la parte V se examina la forma en que el Meta-Modelo configura la formación de los profesionales de la salud mental y cómo permite contribuir a la realización de investigaciones psicológicas. Esta parte tiene como objetivo tan solo destacar algunas de las formas más importantes en las que el Meta-Modelo enriquece la práctica clínica.
En primer lugar, la visión del Meta-Modelo de la persona expande ampliamente lo que se entiende por diagnóstico. En resumen, si planteamos la pregunta «¿qué le sucede a este cliente?», los enfoques actuales de la práctica de la salud mental que permiten responder son a) la identificación de una causa bioquímica, b) la identificación de un conjunto de síntomas asociados a una etiqueta de diagnóstico específica, c) la comprensión de lo que está desajustado en ciertas características de la personalidad del cliente, y d) la identificación de patrones de interacción disfuncionales entre personas o sistemas familiares. Aunar estos cuatro niveles de análisis para el diagnóstico del problema del cliente puede dar lugar a una comprensión moderadamente rica de lo que debe abordarse en un plan de tratamiento. Sin embargo, es muy común que los profesionales de la salud mental se limiten a realizar diagnósticos basados únicamente en síntomas. En algunos otros casos, los profesionales de la salud mental que disponen de formación en psicodinámica intentarán comprender la estructura de la personalidad. Los que trabajan con parejas y familias pondrán un mayor énfasis en la importancia de una perspectiva basada en sistemas familiares, pero rara vez se utilizarán los cuatro niveles de análisis.
El Meta-Modelo alienta el uso de los cuatro niveles de análisis mencionados. Adicionalmente, el Meta-Modelo, al prestar una mayor atención a la realización del cliente a través de llamadas vocacionales y de la virtud, añade características importantes que van más allá de estos cuatro niveles de análisis, permitiendo de esta forma llegar a conseguir un diagnóstico adecuado. Por ejemplo, el Meta-Modelo requeriría una evaluación y diagnóstico de la forma en que un cliente casado está realizándose en su llamada como cónyuge y padre; en cómo este cliente casado responde a su llamada para servir a otros en su trabajo de vida; si existe un equilibrio entre su trabajo y su vida familiar; y qué virtudes necesita esta persona casada para vivir sus compromisos con su cónyuge e hijos, así como qué otras virtudes necesita para prosperar. Requeriría, asimismo, la exploración del funcionamiento espiritual del cliente y de su relación deseada con Dios, así como la forma en que el cliente está viviendo su vida moral de forma consistente con sus creencias.
Aunque los profesionales clínicos pueden identificar los casos en los que se evalúa la mayoría de estas áreas, el beneficio del Meta-Modelo como marco es que permite centrar la consistencia de tal minuciosidad con cada cliente. Rara vez el counseling y la terapia abordan todos los problemas o la falta de realización. Sin embargo, el Meta-Modelo beneficia al profesional clínico y al cliente garantizándoles que todas las áreas importantes de la vida del cliente van a ser evaluadas y priorizadas en el plan de tratamiento.
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