La psicología no es más que una de las principales tradiciones de sabiduría que han intentado comprender a la persona. Otras fuentes de sabiduría, como la antigua tradición filosófica occidental y la tradición teológica judeocristiana, con sus tres mil años de antigüedad, también han contribuido de manera significativa a nuestra comprensión de la persona. Colectivamente, estas tres tradiciones de sabiduría —psicología, filosofía y teología— ofrecen percepciones únicas y complementarias de la persona, y la exclusión de cualquiera de las tres disminuye o distorsiona nuestra comprensión de la naturaleza humana. El primer objetivo principal de la presente obra es emplear estas tres tradiciones de sabiduría para conseguir desarrollar un marco integrador, sintético, integral y realista que permita comprender a la persona: el Meta-Modelo Cristiano Católico de la Persona (MMCCP). Y el objetivo final de la presente obra es demostrar cómo dicho Meta-Modelo puede enriquecer enormemente las ciencias psicológicas, así como la práctica de la salud mental.
Debido a la naturaleza multidisciplinar de los fundamentos teóricos del MMCCP y sus aplicaciones a la práctica clínica, esta obra plantea algunas exigencias únicas al lector. Requiere que se desarrolle una competencia en el pensamiento de la persona no solo psicológicamente, sino también filosófica y teológicamente. Los editores han organizado el texto bajo un orden lógico para que el proceso de aprendizaje sea más manejable, no obstante, habrá ocasiones en que el lector se verá desafiado por un nuevo lenguaje, nuevos supuestos, conceptos y métodos exclusivos de otras disciplinas.
La estructura general consta de cinco partes. La parte I( capítulos 1- 2) orienta al lector sobre la obra en conjunto. Estos dos capítulos, combinados, aportan una introducción condensada al Meta-Modelo Cristiano Católico de la Persona y sus amplias implicaciones en el campo de la salud mental.
En la parte II( capítulos 3a 6) se describen las razones por las que la psicología, la filosofía y la teología pueden hacer contribuciones complementarias y correctivas únicas a nuestra comprensión de la persona, evitando a la vez las limitaciones de cada disciplina. Esta sección del volumen también proporciona un apoyo psicológico específico al Meta-Modelo.
En la parte III( capítulos 7a 16) se presenta el método filosófico y las premisas del Meta-Modelo en relación con la persona como un todo unificado, encarnada como hombre o mujer, interpersonalmente relacional, sensorial-perceptiva-cognitiva, emocional, racional, y volitiva y libre. Estos capítulos identifican asimismo las formas en que la persona se realiza a través de llamadas y compromisos vocacionales, y a través de las virtudes y la vida moral y espiritual.
La parte IV (capítulos 17-19) expone las tres premisas teológicas del Meta-Modelo, en concreto la persona como creada a imagen de Dios (fundamentalmente buena), con dignidad innata; caída (pecadora), necesitada de luchar contra el mal y la debilidad omnipresentes, pero ofrecida la redención (salvación), con esperanza de un nuevo significado y santidad.
La parte V (capítulos 20-26) introduce algunas de las formas en que el Meta-Modelo puede proporcionar contribuciones a las ciencias psicológicas y a la práctica de la salud mental. En estos capítulos se examinan las repercusiones del Meta-Modelo en la formación de los profesionales de la salud mental, en la conceptualización, evaluación y diagnóstico de casos, en la psicoterapia individual y de grupo, así como la influencia del Meta-Modelo en la investigación psicológica.
Como se mencionó anteriormente, debido al enfoque multidisciplinar de la presente obra, muchos lectores encontrarán desafíos al abordar material que no está asociado con su disciplina particular. Los lectores de diferentes orígenes pueden desear trabajar bajo diferentes enfoques para estudiar esta obra sobre el MMCCP. A continuación se presentan tres estrategias para abordarla.
Los profesionales de la salud mental que disponen de poca formación en filosofía y teología pueden encontrar útil leer las partes Iy II, y luego pasar a la V. Aunque todos los capítulos de la parte V serán de interés para la mayoría de los profesionales de la salud mental, los capítulos 20 a 22, que abarcan los ámbitos de la capacitación, conceptualización de casos y psicoterapia de grupos, ofrecen en conjunto una introducción fundamental a las implicaciones del Meta-Modelo en la práctica de la salud mental. No obstante, en última instancia hay que comprender a fondo la visión de la persona que se presenta en el Meta-Modelo para entender las posibles contribuciones que puede hacer a las ciencias psicológicas y a la práctica de la salud mental. Por estas razones, los profesionales de la salud mental necesitarán ahondar en las partes III y IV del volumen.
Quienes dispongan de mejor formación en filosofía pueden emplear otra estrategia para leer este libro. Después de comenzar con la parte I, para obtener una visión general del Meta-Modelo, tal vez deseen abordar la parte III, que presenta el método filosófico y las premisas fundamentales. Proporciona una visión de la persona, más amplia y profunda que la racionalista, debido a su enfoque realista. El Meta-Modelo representa un marco para que las tres disciplinas reflexionen juntas sobre la realidad con el fin de identificar el significado y la verdad última de la persona. A continuación, estos lectores pueden desear investigar los soportes y premisas teológicas (parte IV) para comprender cómo se integra la naturaleza moral y espiritual de la persona en el Meta-Modelo. Además, muchos de estos lectores habrán elegido este volumen por su vinculación filosófica y teológica con las ciencias psicológicas y con la práctica de la salud mental, y porque pueden desear llegar a las premisas y apoyos psicológicos ( parte II) y a las aplicaciones teóricas y clínicas del Meta-Modelo (parte V). En particular, los capítulos 20 a 22 ofrecen en conjunto una introducción fundamental a las consecuencias del Meta-Modelo en la práctica de la salud mental.
Aquellos lectores con más experiencia en consideraciones teológicas y espirituales pueden tomar otro camino para abordar el Meta-Modelo. Al igual que los demás, desearán comenzar con la visión amplia que se describe en la parte I. Y a continuación, tal vez deseen leer la parte IV sobre cómo el Meta-Modelo incorpora la teología católica cristiana (revelación y reflexión basada en la fe) y la práctica (vida moral y espiritual cristiana), y la diferencia que produce el que la persona haya sido creada, caída, y se le ofrezca la redención. Pero, dado que tales reflexiones sobre la persona y la gracia divina requieren una profunda comprensión de la persona, estos lectores también pueden querer abordar los soportes y premisas psicológicos ( parte II) y filosóficos ( parte III). Estos lectores pueden estar también interesados en las implicaciones clínicas del Meta-Modelo (parte V). Como ya se ha mencionado anteriormente, los capítulos 20 a 22 proporcionan en conjunto una introducción fundamental a las implicaciones del Meta-Modelo en la práctica de la salud mental.
En conclusión: en la presente obra se presenta un Meta-Modelo Cristiano Católico de la Persona, dentro de un marco sintético y sistemático, realista, que permite entender a la persona, enraizado a su vez en tres tradiciones de sabiduría: psicología, filosofía y teología. El objetivo de la presente obra es explicitar los supuestos y principios más significativos del Meta-Modelo, que son necesarios para la integración con la ciencia psicológica y la práctica de la salud mental.
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