Introducción a un Meta-Modelo
Cristiano Católico de la Persona
para la práctica de la salud mental
WILLIAM J. NORDLING, PAUL C. VITZ Y CRAIG STEVEN TITUS
Los dos objetivos principales de este libro son proporcionar una comprensión integral del Meta-Modelo Cristiano Católico de la Persona (MMCCP) y, a la vez, explorar las formas en que esta visión de la persona permite enriquecer la teoría y la práctica dentro del campo de la salud mental. Este capítulo introductorio ayuda a conseguir este objetivo, facilitando orientaciones a los lectores sobre el contenido de la obra en conjunto y ofreciéndoles a la vez una breve introducción al Meta-Modelo, señalando algunas indicaciones generales sobre su importancia dentro del campo de la salud mental.
Con el fin de orientar al lector, el capítulo presenta tres documentos básicos, que resumen sucintamente el MMCCP y las implicaciones de su aplicación a la práctica de la salud mental. Estos documentos incluyen: a) las definiciones de la persona en el Meta-Modelo Cristiano Católico, b) las premisas psicológicas, y c) el marco del Meta-Modelo Cristiano Católico en la práctica de la salud mental.
Además de presentar estos importantes documentos de base, en este capítulo se da el contexto, o «panorama general», para el estudio de toda la obra, proporcionando respuestas preliminares a las siguientes preguntas, a las que se dará una respuesta más exhaustiva en los capítulos siguientes: 1) ¿Qué es el Meta-Modelo Católico de la Persona?, 2) ¿por qué es necesaria una visión enriquecida de la persona bajo un enfoque MMCCP en el campo de la salud mental?, 3) ¿cómo enriquece el uso del Meta-Modelo la práctica clínica en general?, 4) ¿cómo beneficia la visión MMCCP de la persona al cliente?, y 5) ¿cómo beneficia la visión del Meta-Modelo de la persona a la comprensión de los profesionales clínicos de su identidad como profesionales cristianos de la salud mental?
A continuación, el capítulo ofrece al lector una mayor orientación sobre toda la obra, presentándole una visión general de la estructura del libro, así como las estrategias que el lector puede adoptar para abordar su estudio de la obra, dada su diferente familiaridad con los campos de la psicología y la práctica de la salud mental, la filosofía y la teología.
¿EN QUÉ CONSISTE EL META-MODELO CRISTIANO CATÓLICO DE LA PERSONA?
El Meta-Modelo Cristiano Católico de la Persona constituye un marco que aporta un rico y comprensivo entendimiento de la naturaleza de la persona. El Meta-Modelo se desarrolla a partir de premisas o proposiciones centrales sobre dimensiones de la persona que han sido aportadas por la sabiduría de las ciencias psicológicas, así como por dos antiguas tradiciones más: la sabiduría de la filosofía y de la teología. Las bases de las premisas teológicas, filosóficas y psicológicas del Meta-Modelo se presentan en el capítulo 2(«Premisas teológicas, filosóficas y psicológicas»). Las premisas del Meta-Modelo se examinan de manera exhaustiva a lo largo del presente volumen, en la parte II, «Apoyo psicológico» ( capítulos 3- 6); la parte III, «Apoyo filosófico» ( capítulos 7-16); y la parte IV, «Apoyo teológico» (capítulos 17-19).
La visión del Meta-Modelo sobre la persona puede resumirse sucintamente mediante su definición en tres partes, que constituyen las tres premisas básicas sobre la persona, desde una perspectiva teológica, filosófica y psicológica, tal y como se indica en la tabla 1.1. siguiente.
Cada una de esas dimensiones o capacidades de la persona, identificadas en las definiciones, se examina a fondo en un capítulo propio: integridad personal ( capítulo 8); ser único como hombre o mujer ( capítulo 9); realizada a través de las llamadas vocacionales ( capítulo 10); realizada en la virtud ( capítulo 11); interpersonalmente relacional ( capítulo 12); sensorial-perceptual-cognitiva (capítulo 13); emocional (capítulo 14); racional (capítulo 15); volitiva y libre (capítulo 16); creada a imagen de Dios y, por lo tanto, fundamentalmente buena y con dignidad (capítulo 17); caída (capítulo 18); y redimida (capítulo 19).
Complementariamente, algunos de los comentarios generales sobre el Meta-Modelo aportan el contexto, evitando así que se produzcan posibles malentendidos. En primer lugar, es importante señalar que el Meta-Modelo plantea que la psicología, la filosofía y la teología son todas fuentes de verdad sobre la persona (Juan Pablo II, 1998; y el capítulo 6, «La persona como capas integradas») y hacen contribuciones integradoras y complementarias que permiten una comprensión realista de la persona. Estas disciplinas juntas actúan como «lentes» para ver a la persona, y juntas proporcionan la posibilidad de una visión más rica y clara de la persona de lo que sería posible si se utilizase una sola lente. Tal y como se examinará en mayor profundidad a continuación, estas disciplinas utilizan diferentes metodologías ( capítulo 7, «Metodología y supuestos»), examinando así a la persona desde diferentes niveles de análisis o capas ( capítulo 6). Cada uno de estos niveles proporciona sus propias contribuciones importantes para comprender la verdad sobre la persona, e integrados entre sí permiten obtener una comprensión más rica y precisa.
TABLA 1.1. Definiciones de la persona
Desde una perspectiva teológica(Escrituras, tradición y magisterio), la persona ha sido creada a imagen de Dios y hecha por y para el amor divino y humano, y —aunque sufriendo los efectos del pecado original, personal y social— es invitada a la redención divina en Cristo Jesús, a la santificación a través del Espíritu Santo y a la beatitud con Dios Padre.
Desde una perspectiva filosófica, la persona es una sustancia individual de naturaleza racional (intelectual), volitiva (libre), relacional (interpersonal), sensorial-perceptiva-cognitiva (conocimiento prerracional), emocional y unificada (cuerpo-alma); la persona está llamada a su realización, la responsabilidad moral y la virtud a través de su estado vocacional con o sin voto, así como a través de la vida laboral, el servicio y el ocio significativo.
Desde una perspectiva psicológica, la persona es un ser encarnado, inteligente, que utiliza el lenguaje y ejerce un libre albedrío limitado. La persona es fundamentalmente interpersonal, experimenta y expresa emociones, y dispone de capacidades sensoriales-perceptivas-cognitivas que le permiten estar en contacto con la realidad. Todas estas características se hacen posibles gracias a la unidad del cuerpo y a la singular autoconciencia, expresada en el comportamiento y la vida mental. Complementariamente, la persona está llamada por la naturaleza humana a realizarse gracias al comportamiento virtuoso y el crecimiento trascendente; a través de compromisos interpersonales con la familia, los amigos, con otras personas; también a través del trabajo, el servicio y un ocio con sentido. Desde sus orígenes (naturales y trascendentes), todas las personas disponen de bondad, dignidad y valor intrínsecos. En el curso de la vida, incluso aunque sufran numerosos desórdenes o desgracias naturales, personales y sociales, todas las personas tienen la esperanza de curarse, tener sentido y prosperar.
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Por ejemplo, la premisa teológica de que estamos hechos a imagen de Dios nos aporta una certeza, basada en la fe, de que somos interpersonales y de que estamos llamados a amarnos los unos a los otros. La teología nos proporciona asimismo una comprensión de la naturaleza del matrimonio y de la vida familiar de como una llamada al amor basado en la entrega, de nuestra relación interpersonal con Dios como una fuente de esperanza, especialmente para la vida después de la muerte.
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