52El cristianismo ortodoxo jugó, por ejemplo, un papel menor en Alemania, aun cuando amigos de Benjamin, como Hugo Ball o Frietz Lieb, estaban fascinados por él.
53Por ejemplo, las creencias «germánicas» en la sangre y el destino que surgieron incluso antes de 1933 (Stefanie von Schnurbein y Justus H. Ulbricht, Völkische Religion und Krisen der Moderne. Entwürfe arteigener Glaubenssysteme seit der Jahrhundertwende [Wuerzbuerg: K&N, 2001]). Richard Faber ( Lateinischer Faschimus: Über Carl Schmitt, den Römer und Katholiken [Berlin: Philo, 2001]) añade elementos «romanos» antiguos a esto.
54En el judaísmo rabínico, Scholem ( Gershom Scholem, Über einige Grundbegriffe des Judentums [Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1970], 123-124) distingue tres variantes: «conservadora, restaurativa o utópica». Me parece que para Scholem, tanto el liberalismo como el socialismo eran utópicos. Ambos afirmaban cosas que no se encontraban presentes.
55Raphael Gross, Carl Schmitt und die Juden (Frankfurt am Main: Suhrkamp, 2000), 155 y ss., 225 y ss., menciona un ateísmo católico y uno protestante, pero ninguna variante judía o pagana.
56Solo por citar algunos, véase: Friedrich Heer, «Jüdischer Messianismus im 20. Jahrhundert – Probleme des jüdischen Marxismus» en Die geistige Gestalt des heutigen Judentums , ed. Franz Henrich (München: Kösel, 1969); Christoph Schulte, «Messias und Identität. Zum Messianismus im Werk einiger deutsch-jüdischer Denker», en Jüdisches Denken in der europäischen Geistesgeschichte (I): Messianismus zwischen Mythos und Macht , eds. Eveline Goodman-Thau y Michael Daxner (Berlín: Akademie, 1994), 197-209; Michael Löwy, Erlösung und Utopie. Jüdischer Messianismus und libertäres Denken – Eine Wahlverwandtschaft (Berlín: Kramer, 1997), 131 y ss.
57Tal ecuación no siempre se hace explícita. Pero los «trabajos clásicos» en este campo, como lo de Taubes (Jacob Taubes, Abendländische Eschatologie [Bern: Francke, 1947], 18 y ss.) o Löwith (Karl Löwith, Weltgeschichte und Heilsgeschehen. Die theologischen Voraussetzungen der Geschichtsphilosophie [Stuttgart: Kohlhammer, 1953], 49, el mesianismo judío es la base para el Manifiesto Comunista), asumen por lo menos algo de este tipo. Esta es una afirmación ambivalente, particularmente porque se asemeja al estereotipo antisemita del «bolchevismo judío»
58Los conflictos de Benjamin con el «verdadero» comunismo que percibió en Moscú están retratados en Michail Ryklin, «Kommunismus als Religion», en Kapitalismus als Religion , ed. Dirk Baecker (Berlín: Kadmos, 2003), 61-76.
59Carl Schmitt, Teología política (Madrid: Trotta, 2009), 43-44; Carl Schmitt, Politische Theologie. Vier Kapitel von der Lehre der Souveränität (München: D&H, 1922), 50.
60Debería añadir: de 64 a 16 opciones, ya que todavía restan 4 denominaciones y las dos distinciones entre los elementos viejos y nuevos, y entre las formas seculares y religiosas.
61Carl Schmitt, Politische Theologie II. Die Legende von der Erledigung jeder politischen Theologie (Berlín: D&H, 1970), 11, 92, 121.
62Paul Tillich, Die Sozialistische Entscheidung (Potsdam: Alfred Protte, 1933).
63Richter (Reinhard Richter, Nationales Denken im Katholizismus der Weimarer Republik . Münster: LIT Verlag, 2000) ha expuesto en detalle cómo se produjo la transformación de un credo católico en varios credos políticos.
64Carl Schmitt, Die gegenwärtige Lage des Parlamentarismus (München: D&H, 1923).
65El partido «Zentrum» dio lugar a todo tipo de aspiraciones políticas, incluyendo un fuerte interés en política social.
66Por mencionar a Wilhelm Hohoff o a Theodor Steinbüchel.
67Ejemplos como Wilhelm Stapel o Hans Blueher abundan.
68Para comenzar a mencionar nombres, pensemos en figuras como Walter Rathenau, Hugo Preuss o Max Naumann, o en la «Centralverein» y otras organizaciones tradicionales.
69Véase Helmut Zander, Anthroposophie in Deutschland , 2 vols. (Goettingen: V&R, 2007); para una visión de conjunto de las tendencias político-religiosas de esta época, véase Hubert Cancik, ed. de Religions- und Geistesgeschichte der Weimarer Republik (Düsseldorf: Patmos, 1982).
70Nótese que tan solo he hablado sobre Alemania en cierta fase histórica. Para un esbozo histórico del término véase Jürgen Manemann y Bernd Wacker, eds. Politische Theologie – gegengelesen (Münster: LIT Verlag, 2008), 28 y ss.
71Véase el discurso sobre las «neutralizaciones» añadido a Carl Schmitt, Der Begriff des Politischen [Berlín: D&H, 1932] [trad. esp.: Carl Schmitt, El concepto de lo político Madrid: Alianza, 2002], y el artículo sobre «neutralismo» en Carl Schmitt, Positionen und Begriffe im Kampf mit Weimar, Genf, Marseille (Hamburg: HVA, 1940).
72En medio del desborde de la polémica, Sombart efectivamente develó esta mentalidad schmittiana. Cf. Nicolaus Sombart, Die deutschen Männer und ihre Feinde. Carl Schmitt – ein deutsches Schicksal zwischen Männerbund und Matriarchatsmythos (München/Wien: Hanser, 1991).
73«La distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo». Schmitt, El concepto de lo político, 56; Schmitt, Der Begriff des Politischen , 20.
74En trabajos posteriores, Schmitt deja bastante claro que siempre consideró a los «judíos» como «enemigos» del Estado.
75Más abiertamente en Carl Schmitt, Catolicismo y forma política (Madrid: Tecnos, 2000); Carl Schmitt, Römischer Katholizismus und politische Form (Stuttgart: Klett Cotta, 1984).
76Martin Leutzsch, «Der Bezug auf die Bibel und ihre Wirkungsgeschichte bei Carl Schmitt», en Die eigentlich katholische Verschärfung […] Konfession, Theologie und Politik im Werk Carl Schmitts , ed. Bernd Wacker (München: Fink, 1997), 175-202.
77Trutz Rentdorf, Theologie der Revolution (Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1968).
78Gustavo Gutiérrez, Teología de la Liberación: Perspectivas (Lima: Universitaria, 1971).
79Por ejemplo, figuras políticas como Walter Dirks. Los teólogos a menudo rehúyen de una confrontación directa con Carl Schmitt (incluso Karl Rahner o J.B. Metz eran sorprendentemente moderados).
80En el extenso libro de Mehring sobre Schmitt no hay referencias a Steinbuechel, Dirks, Rahner, Metz o Gutiérrez. Cf. Reinhard Mehring, Carl Schmitt: Aufstieg und Fall (München: Beck, 2010). El especialista en Schmitt, Walter Gurian, fue posteriormente uno de los principales opositores del Concilio Vaticano II. Cf. Thomas Marschler, Kirchenrecht im Bannkreis Carl Schmitts: Hans Barion vor und nach 1945 (Bonn: Nova&Vetera, 2004).
81Como comenta Schmitt, eliminar al enemigo debe ser una opción (Schmitt, El concepto de lo político , 67 y ss.; Schmitt, Der Begriff des Politischen , 25 y ss.) y esto incluye a enemigos internos (Schmitt, El concepto de lo político , 87 y ss.; Schmitt, Der Begriff des Politischen , 46 y ss.).
82De la famosa carta a Scholem (29 de mayo de 1926) (GB I, 426).
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