1 ...7 8 9 11 12 13 ...16 El 12 de enero de 1294, los hermanos Bernat y Joan Comes, habitantes de Campors, término de Tortosa, daban a Guillem Guiot, prior de Tortosa, el manso que tenían a censo por él mismo en el término de Tortosa, citra flumen Iberis, loco vocato Antich , con las casas, corrales, edificios y tierras cultas e incultas con las plantas y árboles. 28Los límites eran: la Granadella, Vinaxarop, el Mas Roig y el mar. No existe constancia documental de este establecimiento previo a los hermanos Comes.
El 18 de agosto de 1299, Elisenda, viuda de Pere Roires y su hijo Joan daban a Serena, nieta y sobrina, respectivamente, y a su marido Ponç Perelló una pieza de tierra y un huerto del término del Mas Roig que tenían a censo de la quinta parte de frutos por el prior. 29Entre los límites de estas parcelas figuran el lugar de Palmerola (tal vez el mismo lugar que antes era llamado Palma), el torrente de las Carraques, la vía pública de Tarragona, los huertos de los donadores y la bassa de na Martina , en referencia a una de las lagunas del prado. Martina figura en un documento de 1260 (DCT:1214). En la actualidad no se conservan estos topónimos acabados de mencionar, excepto la vía de Tarragona, y como en el caso anterior, no disponemos del documento del establecimiento previo.
En conclusión, el prior del cabildo de la catedral de Tortosa, en el ejercicio de la señoría del Antic, dividió la antigua almunia en diversos mansos para establecer a los correspondientes tenientes. Los documentos muestran una gran homogeneidad jurídica. Los receptores recibían los terrenos en unas condiciones determinadas: se comprometían a residir en los mansos, explotar las tierras y artigar más terreno en dirección al prado, es decir, acondicionar los espacios de inundación y vegetación natural; se mencionan los cultivos preferentes: cereales y viñedos. También tenían que satisfacer los censos, habitualmente evaluados en la cuarta o quinta parte de las cosechas, el diezmo y la primicia (fijada en la treintena parte de los frutos), así como la entrega anual de gallinas o capones en concepto de residencia, o el pago de censos menos gravosos para las barqueras (piezas de extensión reducida destinadas a huertos para el consumo familiar). Se observa también la tendencia a formalizar los establecimientos del Antic a plazos temporales, o con condiciones (tener o no descendencia) a diferencia de la costumbre de efectuar cesiones a perpetuidad, y que autoriza alienaciones de los mansos o parte de ellos. Parece que la señoría quería tener un control estricto de la gestión de las explotaciones, sobre todo en lo que se refiere a la roturación de las tierras incultas del prado ( novales ). De este modo, las dignidades del cabildo podían recuperar las tenencias en caso de incumplimiento de las condiciones y negociar nuevas cesiones con otros tenientes.
En cuanto al paisaje, el Antic estaba situado, según ponen de manifiesto los límites mencionados, entre los cerros y las garrigas de sus lindes septentrionales y las llanuras del prado al sur. Se mencionan barrancos cuyo origen estaba en las colinas situadas al norte y en los contrafuertes de la sierra de Cardó en dirección al mar. El prado figura siempre hacia el sur y debía corresponder, entonces, al sector más periférico adyacente al Ebro y cercano a la antigua línea de costa. El término de la Aldea figura siempre a poniente y el de la Granadella a levante. En este entorno, la documentación revela la voluntad de introducir modificaciones en el paisaje agrario, en especial, la conversión de las áreas de recursos naturales del prado, previamente explotado como pastos o para la recolección, en tierra de cultivo, preferentemente cereal y viñedos, de acuerdo con las pautas que regían la agricultura feudal como generadora de rentas. La distribución de los terrenos de lo que había sido la almunia del Antic, situada en plena zona del prado, un espacio comunal y, aparentemente sin restricciones de acceso, dio origen a los mansos como unidades de explotación gestionadas por el prior del cabildo de la catedral de Tortosa. Para ello, previamente, se había procedido a un amojonamiento con el fin de delimitar las posesiones que se entregarían a los receptores de estos mansos. La presión sobre el medio por la presencia de los nuevos colonos y el hecho de tratarse de un espacio sujeto a cambios en la morfología del terreno, propios de una zona deltaica, derivaba a menudo en conflictos por estos límites, como ponen de manifiesto los documentos. En 1301, una causa judicial por la destrucción de un mojón entre los términos de la Granadella y Mas Roig ( destruxerunt vel destrui fecerunt ) dio lugar a una sentencia de reparación que tendría que ejecutar Pere Martí, señor de la Aldea; el mismo año, se tuvieron que redefinir los límites de los términos de la Granadella, Mas Roig, Vinaxarop y la Aldea, y dos años después, tuvo lugar un amojonamiento para delimitar los términos de la Aldea y Rocacorba. 30
4. CONSTRUCCIÓN DE SISTEMAS HIDRÁULICOS PARA MOLINOS HARINEROS
El proceso de extensión de los sembrados es paralelo a la construcción de complejos de molinería y las infraestructuras para su abastecimiento de agua: captaciones en torrentes, mediante presas o azudes, y canalizaciones, a menudo largas conducciones, hasta el punto de destino. Es el resultado de la aplicación de una nueva hidráulica feudal que se pone en práctica en relación al abastecimiento de los molinos, las huertas urbanas y las propias villas en las regiones feudalizadas y también en las regiones de al-Andalus objeto de la conquista feudal. 31Los conjuntos de molinería documentados en el siglo XII eran los Molins del Comte, en Palomera (actual lugar de Jesús) que terminaron a manos de la sede tortosina, los de Xerta, del monasterio cisterciense de Santes Creus, en la orilla derecha del Ebro; el molino de Sedó, en el torrente de Sant Antoni, cuya construcción no está documentada, y el molino de la Pedrera, luego conocido como de Soldevila, que es el único existente en la orilla izquierda.
Solo en Xerta, en Palomera y en el conjunto de asentamientos situados en la desembocadura del torrente de Sant Antoni, en la orilla derecha, hay constancia documental y por prospección de acequias que captan el agua en los torrentes procedentes de las montañas. En todos los casos, el destino principal de las acequias actuales son conjuntos de molinos harineros y, subsidiariamente, la irrigación de parcelarios.
4.1 Los Molins del Comte y del Alcàsser
La construcción de los molinos conocidos como «Molins del Comte», en Palo-mera, y el molino del Alcàsser, de edificación posterior, está claramente documentada con posterioridad a la conquista (DCT docs: 141, 301, 517, 953). En 1164, el rey Alfonso el Casto confirmó la donación de su padre a Santa Maria de Tortosa de un lugar para construir un molino en las aguas que descienden de las montañas hasta el Ebro; y en 1178, el mismo monarca, con motivo de la consagración de la catedral románica, reafirmó esta donación y añadió la mitad de los molinos que habían sido construidos en aquel lugar. 32La conservación de restos de tres molinos encadenados y del topónimo (Molins del Comte) permite situar también el lugar de Palomera. Hay dos referencias tardías al molino del Alcàsser, todavía conocido con este nombre. La primera corresponde a un documento fechado el 23 de marzo de 1236, cuando el obispo y el prior de Santa Maria de Tortosa, en nombre del cabildo, entregan el molino a Bernat Moliner, por un censo anual de cuatro mazmudinas (DCT: 953). En el dorso del pergamino, que se encuentra en muy mal estado, se especifica la operación realizada ( Stabilimentum molendini del Alcasser ). A pesar de los problemas de lectura que presenta, el hecho de que se utilice la expresión verbal construxisti parece indicar que el receptor del contrato fue quien lo construyó. El 1 de septiembre de 1273, el obispo y el prior dan permiso a Maria de « Zalcacer » y a sus hijos Pere y Ferrer para construir un molino de cubo con madera y piedras aunque sin alberca ni nada que pudiera impedir el curso del agua hasta los molinos del Comte que, a pesar de pertenecer por donación al obispo, reciben este nombre hasta la actualidad. 33La concesión deja claro que el emplazamiento del molino estaría situado en un punto de la acequia que lleva el agua a los «molinos del conde» y, por tanto, anterior a estos. El hecho de que se identifique a María con el lugar del Alcàsser permite pensar que se trata otra vez del mismo emplazamiento. La acequia nace en el torrente de la Cervera y, tras un largo recorrido, abastece los molinos: en primer lugar el del Alcàsser, y luego los del Comte, todos situados sobre la terraza fluvial. El último de los tres molinos del Comte, construido sobre la vertiente de la terraza del barranco de la Cervera, echa el agua al torrente. El parcelario de fondo de valle que hay a continuación, de origen andalusí, entre los molinos y la desembocadura del barranco, protegido de las avenidas por medio de muros, no recibe ninguna acequia procedente del torrente en la actualidad, y se riega mediante pozos y norias (fig. 2)
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