En 1895 el descubrimiento de los rayos X por Roentgen y su casi inmediata aplicación a la exploración del tórax de los enfermos, en EE. UU. por Williams y en el Reino Unido por McIntire, hizo que las radiografías simples de tórax fueran sustituyendo con ventajas a la percusión, aunque solamente en aquellos lugares en los que los equipos de rayos X eran fácilmente asequibles, lo cual no ocurrió de forma generalizada hasta casi la mitad del siglo XX. Aunque la Guerra Civil española (1936-1939) retrasó la instalación y maduración de los hospitales en España, que solo comenzaron su renovación y puesta al día a finales de los sesenta.
La electrocardiografía, que se inició prácticamente en 1903 (Einthoven), tuvo una difusión muy variable según países y zonas. En Valencia hubo un galvanómetro de cuerda apenas usado a finales de la década de los cuarenta, y ya en 1948 un equipo de 3 canales de Siemens, óptico-fotográfico, aunque su uso era fundamentalmente fijo, en el laboratorio.
Los avances ulteriores más notables, fueron: [1]
– La radiografía simple mejoró, aparecieron las tomografías radiográficas (1940) que luego se convirtieron en tomografías axiales computarizadas (1963), gracias a los avances técnicos.
– Radiografías con contraste, ayudadas por el cateterismo cardiaco derecho (1941) y después izquierdo (1953), que proporcionaron las angiografías, angiocardiografías y coronariografías y el salto necesario para el gran avance de la cirugía cardiovascular.
– Aparecieron métodos basados en ultrasonidos. La ecocardiografía-Doppler, iniciada en 1953 y perfeccionada durante los decenios siguientes, afinando lo que antes era la percusión al realizarse con frecuencias sonoras mucho mayores que las originadas por los golpes efectuados en el tórax y que proporciona unas imágenes muy exactas y definidas, permitiendo además cálculos que nunca se llegaron a realizar con la fonocardiografía que la precedió.
– Sistemas de resonancia magnética nuclear instaurados en los centros en 1984 y que obvian el uso de radiaciones, proporcionado imágenes anatómicas de gran precisión e información funcional.
– Imágenes isotópicas, usadas por la medicina nuclear y que como la anterior no solo proporciona información anatómico-estructural, acercándonos al lema del paradigma anatomopatológico, sino también funcional y bioquímica (1963) que se han completado con la tomografía por emisión de positrones.
– Técnicas endoscópicas, iniciadas por Helmholtz con la oftalmoscopia (1851), y que durante el siglo XX se han ido aplicando en distintos lugares (toracoscopia, laparoscopia, artroscopia, etc.), extendiendo la visión interior (endoscopia desde fuera) y llegando a la pericadioscopia y la exploración coronaria con distintas técnicas. A ellas se ha añadido la posibilidad paralela de la endocirugía, gracias a la micromanipulación robótica externa, que ya ha iniciado su extensión a la cirugía cardiaca y coronaria, sobre todo a partir del nuevo milenio.
Con las tomografías computarizadas de alta resolución (TAC de alta resolución), la resonancia magnética y las imágenes eco-Doppler en 4 dimensiones (3D en tiempo real) se está llegando a una excelente delimitación de estructuras macroscópicas y, junto con otras técnicas, así como con la biopsia endoscópica, se está llegando a hacer externo y visible lo interno e invisible, alcanzando no solo la lesión anatomopatológica del paradigma de Bichat-Laennec, sino también la «lesión bioquímica de Peters». Los lemas del paradigma anatomoclínico se han cumplido tan ampliamente que no es infrecuente en el ambiente médico dudar de la necesidad de autopsia.
La tabla 1muestra una relación de las distintas técnicas diagnósticas en el ámbito de la patología cardiovascular existentes en 1950, así como las utilizadas a principios del siglo XXI.
TABLA 1 Métodos y técnicas diagnósticas cardiovasculares existentes en 1950 y 2000
Principales métodos diagnósticos |
Método |
Año 1950 |
Año 2000 |
Arteriografía |
Frecuente |
Frecuente |
Auscultación |
En todos los casos. Orientativa |
Poco |
Cateterismo cardiaco |
Inicios |
Habitual |
Electrocardiografía |
Frecuente |
En todo caso |
Historia clínica |
En todos los casos. Generalizada |
En todo caso |
Laboratorio (analítica rutina) |
En todo caso |
En todo caso |
Percusión |
Solo usada orientativamente |
Raramente. Desapareciendo |
Radioscopía-RX simple |
En todo caso |
Siempre |
Tomografía radiológica |
En todo caso necesario |
Nada. Sustituida por TAC |
Apexcardiografía |
Frecuente |
Obsoleto ( *) |
Capilaroscopia |
Investigación |
Obsoleto |
Electroquimografía (fotoeléctrica) |
Investigación |
Obsoleto ( *) |
Flebocardiografía |
Frecuente |
Persiste |
Fonocardiografía |
Frecuente |
Apenas ( *) |
Fotopletismografía |
Investigación |
Obsoleto |
Mapas eléctricos |
Investigación |
EEF e investigación |
Radiokimografía (RX) |
Investigación |
Obsoleto ( *) |
Balistocardiografía |
Obsoleto |
Obsoleto |
Tonometría automática |
Investigación |
Frecuente |
Vectocardiografía |
Poco |
Apenas usada |
EEF = Estudios electrofisiológicos.
( *) Sustituidas con ventajas por la ecocardiografía-Doppler.
Las entidades anatomopatológicas de la cardiología nacidas en el siglo XX debido a los nuevos métodos de exploración y diagnóstico han sido, sobre todo, las siguientes:
– El infarto de miocardio agudo, diagnosticado en vida (1910-1912, Herrick), que persistía sin reconocerse, ya que el corazón permanecía bajo la «protección» del concepto «cor degrotari non potest» al considerarlo un órgano tan «divino» como el sol (Harvey), a pesar de lo estudiadas que estaban las alteraciones coronarias desde Hunter y la escuela inglesa.
– El prolapso mitral o síndrome de Barlow. A partir de 1943-1950, con sus finas características fonocardiográficas consolidadas y definidas con mayor precisión por la ecocardiografía-Doppler.
– Las miocardiopatías (Symposium Ciba, 1957), profundamente estudiadas, clasificadas y caracterizadas, en pocos años, gracias a la ecocardiografía-Doppler y las nuevas técnicas diagnósticas.
– Las coronariopatías, con la enorme expansión que han supuesto para su estudio, a partir de 1960, la arteriografía coronaria y todos los métodos complementarios de exploración, incluyendo los indicadores proporcionados por las técnicas analíticas.
– Gran parte de las aortopatías y muchas angiopatías, impulsadas en su conocimiento por los adelantos de la cirugía cardiovascular.
2.Los métodos de exploración y diagnóstico en cardiología: futuro
2.1 Métodos persistentes del pasado. La historia clínica como símbolo de lo más valioso
La persistencia de un método indica su calidad, eficiencia y universalidad. Entre todos ellos el más antiguo, persistente y valioso es la misma historia clínica de la que, sobre todo, la anamnesis y la exploración general representan la expresión más explícita del paradigma inicial de la medicina, con una duración de más de veinticuatro siglos y que representa la manifestación de la más primitiva definición de la medicina. La historia es la encriptación de esta definición y también de las principales cualidades de la medicina manifestadas en la relación médico-enfermo y de su más elemental aforismo: «la medicina consiste en curar rara vez, aliviar muchas veces y consolar siempre». Del mismo modo, la ausencia de la historia clínica indicaría que la medicina ha cambiado totalmente en sus aspectos y en los comportamientos ya que esta, además de una ciencia y un arte, es un humanismo y una manera de ser. La realización de la historia clínica (anamnesis y exploración general) ayuda a crear una fuerte relación médico-enfermo que incrementa la confianza, permite aplicar los aspectos científicos de su labor y le transfiere virtudes «detectivescas», así como otras más primitivas que apoyan con fuerza una catarsis profunda del paciente.
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