En este sector de El Pardo estuve hasta finales de febrero, pues reclamado por menor de edad, tuve que regresar al entorno familiar aunque no por mucho tiempo, como más adelante habrá ocasión de relatar. De mi breve estancia en este frente recordé que no hubo acciones de importancia. Al entrar en línea nuestro batallón pasó a las órdenes del comandante Enciso, quien ajustándose a las recientes estructuras orgánicas, con otro batallón y una columna creó la 44 Brigada Mixta que permaneció en este sector, defendiendo la capital durante toda la guerra. Era destacable el compañerismo entre los estudiantes de la FUE, que poco a poco iban menguando la primera compañía mandada por el capitán Vicente Talón, también de la FUE valenciana, pues se iban incorporando a las diversas convocatorias para cursos de Oficiales en las distintas Escuelas Populares de Infantería, Artillería, Ingenieros, Aviación, etc. que por necesidades de la guerra se iban convocando. Quedaban dentro de la compañía obreros y empleados agrícolas de Catarroja, Algemesí y Alzira, hombres sencillos y valerosos, que por su fortaleza física fueron de gran ayuda en nuestras marchas. Aquí, por primera vez, tuve que imitar a mis compañeros despojándome de la ropa para ir eliminando, en lo posible, las molestias de los parásitos que se ubicaban en nuestros cuerpos. Al ser reclamado junto a Ricardo Bastid, 1 1 Este hecho, la reclamación de las familias de Ricardo Bastid y Juan Marín para que regresen a casa, lo cita Mª Fernanda Mancebo en la página 247 de su libro La Universidad de Valencia en guerra. La FUE (1936-39). Efectivamente, los jóvenes soldados de los que habla no son otros que Bastid y Marín. 2 Uno de los restaurantes más acreditados de la ciudad de Valencia, en esa época lugar de encuentro de las gentes de la cultura, situado en la calle de la Paz esquina con la calle de las Comedias. 3 Luis Galán, Después de todo. Recuerdos de un periodista de la Pirenaica, Barcelona, Anthropos, 1988. 4 Golpe de Estado fracasado contra la Segunda República, tras el intento de parte del ejército el 10 de agosto de 1932, con el liderazgo, desde Sevilla, del general Sanjurjo. 5 Catástrofe militar del ejército español en julio de 1921.
terminó mi breve estancia en el frente de Madrid.
EL COMPROMISO CON LA REPÚBLICA. CONTEXTO FAMILIAR Y POLÍTICO SOCIAL
Al regresar a Valencia me enteré de que mi padre me había reclamado bajo la presión de los padres de Bastid, que viviendo en la misma finca de calle de la Nave número 3, tenían un contacto diario y decidieron reclamarnos a los dos.
En lugar de encontrar la satisfacción de haber cumplido una pequeña aventura personal, me di cuenta de que me faltaba el calor de mis compañeros del frente y que difícilmente podría acoplarme a la pasividad que, de momento, no favorecía mi edad. A medida que pasaban los días se me acentuaba la nostalgia de la camaradería de los compañeros de la FUE y empecé a reconocer que mi sitio no estaba en la retaguardia. La decisión de mi incorporación al Batallón de la FUE obedeció a una inquietud juvenil originada por el ambiente de una rebelión militar, que rápidamente se transformó en una guerra civil. Ello caló en muchos jóvenes, fundamentalmente en los que por circunstancias de entorno –familiares y amigos–, estaban politizados defendiendo la legalidad republicana. Este era mi caso, ya que desde los 14 años estaba afiliado a la FUE en la Asociación Profesional del Instituto Luis Vives y recién cumplidos los 16 años en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Otro factor de peso era la fuerte personalidad de mi padre, que espero quede bien plasmada al hacer la recopilación testimonial de un gran recuerdo que se inicia un 18 de julio de 1936.
Sí, recuerdo este día como un sábado resplandeciente que invitaba a ir a pasar la mañana tomando el baño en la piscina del Balneario de las Arenas, lugar frecuentado por los estudiantes que nos encontrábamos de vacaciones. Tenía 16 años y había terminado con aprovechamiento en el mes de mayo mi sexto curso de bachillerato y por tanto el título de Bachiller con mi promoción de estudiantes oficiales 1931-1936 en el Instituto Luis Vives. Ciertamente para mí, que excepto en el quinto y sexto curso no había sido un estudiante aplicado, el haber obtenido el título con mi promoción era motivo de gran satisfacción, que se hacía extensiva a mis padres y hermanos, todos menores que yo, a excepción de mi hermana Carolina. Mi hermana mayor, Juanita, había fallecido por enfermedad pulmonar con 15 años de edad. El resto de mis hermanos lo constituían, por edad, Cándida que acababa de terminar su cuarto curso, Tomás que había terminado su tercer curso, y el resto Concha, Manola, Vicente en edad escolar y, por último, mi hermana Juanita, con meses ya que había nacido en febrero, siendo mi hermana Carolina y yo los que la llevamos a la pila bautismal.
Esta primicia universitaria la hubiera cedido voluntariamente con gran amor a mi hermana Juanita dotada ella de marcada inteligencia, reflejada en unas notas brillantes, ya que ello hubiera conllevado el no haber conocido la desgracia de su muerte pocos años antes. Era nuestra hermana mayor muy agraciada por una gran hermosura. En mi recuerdo, irrepetible.
Al principio creí que mi éxito me aportaría una independencia para disfrutar abiertamente de los meses de verano y preparar cómodamente el ingreso en la Universidad, reválida imprescindible para incorporarme a la Facultad de Medicina; pero mi padre de profesión médico, especializado en Oftalmología no opinaba tan generosamente y sólo me concedía las tardes para estudiar y para mis ocios. Por las mañanas tenía que ayudarle en la consulta que se iniciaba a las diez de la mañana, encargándome de la preparación y desinfección con el autoclave, del instrumental para las dos o tres intervenciones programadas para el día y que debía tener a punto antes de las doce y media, en que acudían sus ayudantes los doctores don Antonio Prior y don Fabio Pacheco que revisaban mi trabajo y seguidamente se iniciaba la sesión operatoria que duraba normalmente hasta las dos y media. Creo recordar que en este menester me ayudaba mi hermano Tomás, incluso Cándida colaboraría en la preparación del autoclave.
No puedo aún entrar de lleno en el acontecimiento de este día sin antes hablar de mi padre, que se merece un buen capítulo, pues de no haber disfrutado de un progenitor tal cual fue, este día que significó una fecha que dividió la historia de España en dos épocas, antes del 18 de julio y después del 18 de julio, hubiese transcurrido para mí como un día más, sin expectación, sin incertidumbres… Esta mención que le debo, antes de entrar en los pormenores del día, es gracias a la educación que de él recibí y a la observación constante y admirativa por mi parte de su idiosincrasia, que siempre me ha servido de norma para asumir la distinción entre el bien y el mal, cuanto más al respeto y asunción de la moralidad y dignidad.
Era persona de fuerte personalidad, marcado carácter, gran defensor del más débil, de la libertad y de cuanto llevase aires de justicia y progreso. En este aspecto exteriorizaba su admiración por la Revolución francesa y sus destacados protagonistas como Robespierre, Marat, Danton. Todas estas cualidades le configuraban como personaje dado al buen consejo.
Republicano de la época de Blasco Ibáñez, anticlerical, antimilitar, su trayectoria política siempre se iba decantando hacia la izquierda, pues a raíz de los acontecimientos de represión durante el bienio negro, el espacio político de Azaña se le hizo estrecho y empezó a simpatizar con las ideas socialistas. Este desplazamiento hacia posiciones más progresistas, tanto en políticos, como en personas, lo valoraba con conceptos de admiración, en tanto que lo contrario era motivo de crítica.
Читать дальше