— Probablemente. Pero puede que no esté grabando, y es posible que no haya ninguno enfocado en nosotros en este momento.
— Demasiado riesgo. — No me gustaba. ¿Qué podíamos hacer? ¿Pasear uno al lado del otro? Un Oído tendría problemas en mantener constantemente el rastreo, pero este rastreo podía convertirse en automático si el hombre llevaba un señalizador en él. O podía ser yo misma quien llevara el señalizador. ¿La piscina Acuario? La acústica en una piscina es siempre mala, lo cual era bueno para mí. Pero maldita sea, necesitaba más intimidad —. Deje su vaso y venga conmigo.
Lo llevé a la cabina BB. Shizuko nos dejó pasar. Por lo que yo podía decir permanecía de guardia las veinticuatro horas, excepto que dormía cuando dormía yo. O yo creía que lo hacía.
— ¿Qué es lo que tenemos luego, Shizuko? — pregunté.
— La fiesta del sobrecargo, señorita. A las diecinueve.
— Está bien. Ve a dar un paseo o algo así. Vuelve dentro de una hora.
— Demasiado tarde. Treinta minutos.
— ¡Una hora!
— Sí, señorita — respondió humildemente… pero no antes de que captara la mirada que le dirigía al hombre y el leve asentimiento de cinco milímetros de su cabeza en respuesta.
Cuando Shizuko se hubo ido y la puerta estuvo cerrada, dije suavemente:
— ¿Es usted su jefe, o ella lo es suyo?
— Difícil de decir — admitió —. Quizá «agentes cooperando independientemente» lo describa mejor.
— Entiendo. Ella es muy profesional. Mac, ¿sabe dónde están los Oídos aquí dentro, o tendremos que buscar alguna otra forma de inutilizarlos? ¿O está dispuesto a que su sórdido pasado sea discutido y registrado en cinta en algún lugar? No puedo pensar en nada que pueda azararme a mí… después de todo, yo soy la víctima inocente… pero deseo que usted hable con libertad.
En vez de responder, señaló: sobre el sofá al lado del salón, sobre la cabecera de mi cama, en el cuarto de baño… luego se tocó un ojo y apuntó a un lugar donde la pared se unía al techo en la parte opuesta al sofá.
Asentí. Luego arrastré dos sillas a la esquina más alejada del sofá y fuera de la línea de visión de la localización del Ojo que él había indicado. Conecté la terminal, tecleé música, seleccioné una cinta de los coros de Salt Lake City. Quizá un Oído pudiera captarnos por encima de la cascada de voces, pero no lo creía.
Nos sentamos, y proseguí:
— Mac, ¿puede pensar en alguna buena razón por la cual no deba matarle ahora mismo?
— ¿Así simplemente? ¿Sin escucharme siquiera?
— ¿Por qué debería escucharle? Usted me violó. Usted lo sabe, yo lo sé. Pero estoy dándole una oportunidad. ¿Puede pensar en alguna razón por la cual no deba ser usted ejecutado sumariamente por su crimen?
— Bueno, puesto que lo plantea de este modo… No, no puedo.
Los hombres serán mi muerte.
— Mac, es usted de lo más exasperante. ¿No se da cuenta de que no deseo matarle y estoy buscando una excusa razonable para no hacerlo? Pero no puedo conseguirlo sin su ayuda. ¿Cómo se vio mezclado en un asunto tan sucio como una violación en grupo de una mujer indefensa y con los ojos vendados?
Permanecí sentada y dejé que sudara, y eso fue lo que hizo. Finalmente dijo:
— Puedo afirmar que estaba tan metido en aquello entonces, que si hubiera dudado en violarla, me hubieran matado inmediatamente.
— ¿Es eso cierto? — pregunté, sintiendo desprecio hacia él.
— Completamente cierto, aunque no relevante. Señorita Viernes, lo hice porque deseaba hacerlo. Porque era usted tan sexy que podría corromper a un estilita. O hacer que Venus se convirtiera en Lesbos. Intenté decirme a mí mismo que no podía evitarlo. Pero lo sabía muy bien. De acuerdo, ¿quiere que la ayude en hacer que todo parezca un suicidio?
— No es necesario. — (Tan sexy que podría corromper a un estilita. ¿Qué demonios es un estilita?… tendría que buscarlo. Parecía algo así como un superlativo).
Persistió.
— A bordo de una nave las cosas son más difíciles. Un cadáver puede convertirse en algo embarazoso.
— Oh, no lo creo así. Usted fue contratado para vigilarme; ¿cree que me podrían hacer algo a mí? Pero ya sabe que voy a dejarle salirse de esta, lo sabe. De todos modos, deseo explicaciones antes de dejarle ir. ¿Cómo escapó del fuego? Cuando lo olí, me quedé asombrada; había supuesto que estaba usted muerto.
— No estaba en el fuego; escapé antes de que se iniciara.
— ¿Realmente? ¿Por qué?
— Por dos razones. Planeaba marcharme tan pronto como supiera lo que había ido a averiguar. Pero principalmente por causa suya.
— Mac, no espere que me crea demasiadas cosas inverosímiles. ¿Qué era lo que fue a averiguar?
— Nunca llegué a averiguarlo. Iba detrás de lo mismo que ellos: por qué había abandonado usted Ele-Cinco. Les oí interrogarla y pude ver que usted no lo sabía. De modo que me fui. Aprisa.
— Eso es cierto. Yo era una paloma mensajera… ¿y cuándo sabe una paloma mensajera lo que está llevando? Malgastaron su tiempo torturándome.
Que me aspen, pareció sorprendido.
— ¿La torturaron?
— ¿Está intentando hacerse el inocente? — dije con sequedad.
— ¿Eh? No, no. Soy culpable como el pecado, y lo sé. De violación. Pero no tenía ni la menor idea de que la hubieran torturado. Es estúpido, varios siglos anticuado. Lo que oí fue un interrogatorio normal, luego le administraron el suero de la verdad… y usted les contó la misma historia. Así que supe que estaba diciendo la verdad, y me fui de allí. Lo más rápido que pude.
— Cuanto más me lo cuenta, más preguntas suscita. ¿Para quién estaba trabajando, por qué lo estaba haciendo, por qué se fue, por qué ellos le dejaron marcharse, quién era esa voz que les daba órdenes, ese llamado el Mayor, por que estaba todo el mundo tan ansioso por saber lo que yo llevaba… tan ansioso como para montar un ataque militar y perder un montón de vidas y torturarme y amputarme el pezón derecho? ¿Por qué?
— ¿Le hicieron eso? — (Que me aspen, el rostro de Mac estaba completamente impasible hasta que mencioné la mutilación hecha a mi glándula mamaria de estribor. ¿Alguien me explicará alguna vez a los hombres? ¿Con diagramas y pocas palabras?).
— Oh. Regeneración completa, tanto funcional como cosmética. Se lo mostraré… luego.
Si responde completamente a mis preguntas. Podrá comprobarlo comparándolo a como lucía antes. Ahora volvamos al asunto. Hable.
El hombre afirmó haber sido un agente doble. Dijo que, en aquella época, era un oficial de inteligencia en una organización cuasimilitar dependiente de los Laboratorios Muriel Shipstone. Como tal, y trabajando solo, había penetrado en la organización del Mayor…
— ¡Espere un minuto! — exclamé —. ¿Murió él en el fuego? ¿El tipo llamado el Mayor?
— Estoy casi completamente seguro de que sí. Aunque puede que Mosby sea el único que lo sepa.
— ¿Mosby? ¿Franklin Mosby? ¿Descubridores, Incorporada?
— Espero que no tenga hermanos; uno es demasiado. Sí. Pero Descubridores, Inc., es solamente una pantalla; él sirve a la Shipstone Ilimitada.
— Pero usted dijo que estaba usted trabajando también para la Shipstone… los laboratorios.
Mac pareció sorprendido.
— Pero todo el alboroto del Jueves Rojo fue una lucha intramuros entre los chicos de las altas esferas; todo el mundo sabe eso.
Suspiré.
— Me parece que he llevado una vida muy protegida. De acuerdo, trabajaba usted para la Shipstone, por una parte, y como agente doble trabajaba también para la Shipstone, por otra parte. ¿Pero por qué yo estaba en medio?
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