Dan Chaon - Me recuerdas a mí

Здесь есть возможность читать онлайн «Dan Chaon - Me recuerdas a mí» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Me recuerdas a mí: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Me recuerdas a mí»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

En 1974, un niño sufre el salvaje ataque del dóberman de su madre; en 1997, otro chiquillo desaparece del patio trasero de su abuela en una soleada mañana de verano; en 1966, una adolescente embarazada ingresa en una residencia de maternidad con el propósito de entregar a su hijo en adopción; en 1991, un joven diverge hacia una carrera como narcotraficante, aunque abriga esperanzas de algo mejor. En el proceso se examinan cuestiones relativas a la identidad, el destino y las circunstancias: ¿por qué nos convertimos en las personas que somos? ¿Cómo acabamos atrapados en una vida que nunca habíamos deseado? Y, ¿podemos cambiar el curso de lo que se nos antoja inevitable?

Me recuerdas a mí — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Me recuerdas a mí», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Ansiaba contarle esas historias a alguien. Por ejemplo, suponía que en algún momento se las contaría a Steve y a Holiday, aunque fuera sumamente complicado debido a la mentira que les había contado. De algún modo tendría que insertar en el tejido de su pasado al hermano imaginario que se parecía a Steve, así como se añadían los efectos especiales a las películas; tendría que alterar o modificar determinadas historias para incluir en la acción a su hermano imaginario, o cuanto menos para explicar su ausencia de la escena.

Pensaba en ello mientras estaba sentado a la mesa del comedor del apartamento de Steve y Holiday, pero evitó discretamente mencionar de nuevo a su hermano muerto; por si hubieran de preguntárselo, había decidido que se llamaba David.

– Me alegro de haberme ido de Dakota del Sur -afirmó. Estaban comiendo lingüini y bebiendo vino tinto; chianti, le había dicho Steve. Mientras él hablaba, Holiday descansaba la mejilla en la mano y sonreía, con una mirada afectuosa y atenta, como si le tuviese cariño-. Quería… encontrar un sitio con más oportunidades. Pensé en Omaha, ya sabéis, porque no está muy lejos de Little Bow, pero es que Chicago parecía, bueno, más emocionante. Como Nueva York, pero menos… terrorífico. -Y Steve y Holiday asintieron. Los dos eran de Wisconsin, de modo que supuso que tenían cierta idea de lo que quería decir.

– Qué valiente fuiste al marcharte así, tú solo -dijo Holiday-. ¿No te parece, Pastelito? -le preguntó a Steve, al que llamaba cariñosamente «Pastelito». Steve enarcó las cejas y asintió.

– Sin lugar a dudas -dictaminó-. ¿No habías estado nunca en una ciudad, ni nada?

– No exactamente -respondió Jonah-. Mi madre y yo vivimos en Chicago y en Denver cuando yo era muy pequeño, pero no lo recuerdo muy bien.

– ¿Tu madre sigue viviendo en Dakota del Sur? -preguntó Holiday.

– No exactamente -dijo Jonah. Bebió un sorbito de vino tinto, enrojeciendo un poco-. La verdad es que está muerta.

– ¡Oh! -repuso Holiday-. Lo siento mucho.

– No pasa nada -dijo Jonah. Se encogió de hombros, sintiendo que enrojecía de nuevo-. No soy… -añadió- no soy sensible en ese aspecto.

Pero se impuso un respetuoso silencio. Steve y Holiday comprendían que Jonah había padecido una tragedia desconocida para ellos, y ambos lo observaron con ademán pensativo. Su hermano se llamaba David , pensó Jonah. ¿ Quizá su madre había perecido en el mismo accidente de coche que él ?

Hablaron de cosas tales como las películas; y fue genial, fue estupendo. Uno de los artículos que Jonah había adquirido con su nueva riqueza era un reproductor de vídeo, de modo que había visto El carnaval de las almas («¡Brillante!», afirmó Steve) y Elígeme («Terriblemente infravalorada», apostilló Holiday). Steve les habló del guión en el que estaba trabajando, que se basaba en un libro infantil titulado El pez Louis , que le había encantado cuando era un niño y que consideraba «una obra genial».

– No va a ser una película para niños -les advirtió-. Hay muchos temas adultos que quiero subrayar. Va a ser un poco surrealista y perturbadora, pero nada inaccesible. -Y cuando Jonah admitió que no había leído el libro ni había oído hablar de él, Steve prorrumpió entusiasmado:

– ¡Joder, Jonah! ¡Es increíble lo bueno que es! ¡Tengo que darte una copia! -Se levantó para buscar un ejemplar extra del libro, y mientras lo hacía besó a Holiday en la mejilla.

»¡Cuatrocientos cincuenta y cinco! -exclamó. Le explicó a Jonah que quería darle mil besos antes de que acabase la semana, de modo que los estaba contando.

Jonah se rió. Steve y Holiday eran divertidos cuando estaban juntos. Encantadores. Al cabo de algún tiempo comprendería que eran la clase de personas que ofrecían su mejor cara cuando tenían público. Eran más felices cuando tenían a alguien a quien pudiesen mimar, y que a su vez atestiguase cuánto se amaban.

A Jonah no le importaba desempeñar ese papel, por supuesto. Quizá les interesara porque tenía un hermano muerto, cicatrices desagradables y un aire de timidez, una vaharada de tragedia. Lo entendió cuando le hablaron de otros amigos suyos: Allison, que había vivido una temporada en la calle y que pugnaba por mantenerse apartada de las drogas; Javier, un inmigrante ilegal de El Salvador que había trabajado en el restaurante durante un tiempo antes de la llegada de Jonah; y Dallas, el camarero al que ambos conocían, divorciado dos veces antes de cumplir treinta años, al que en una ocasión habían cobijado durante casi un mes, después de que su esposa lo echase de casa: había dormido en el sofá, alternando tres cambios de indumentaria. Escuchando las anécdotas que contaban sobre ellos, Jonah imaginaba que había pasado a formar parte de aquel zoológico, que se había convertido en otro vagabundo al que habían llevado a casa para amarlo una temporada. Pero no le importaba. Lo único que le importaba realmente era que se interesaban por él, y su interés, su atención sonriente y concentrada, era maravillosa.

Después de cenar, Jonah y Steve recogieron la mesa y lavaron los platos. Mientras tanto, Holiday se sentó a la mesa de la cocina para amamantar al pequeño Henry. Holiday era una muchacha de constitución delicada; tenía el pelo corto y oscuro, y la cara y la nariz alargadas, pero unos pechos enormes para una figura tan enclenque. Claro , se dijo Jonah. Es que están llenos de leche . Pero hizo un esfuerzo deliberado por no mirarla cuando tomó asiento y se levantó la blusa. Estaba secando los platos, y al principio cuando Steve le tendía un plato aclarado respondía estúpidamente: «¡Gracias!», como si le estuviera haciendo un regalo. Steve y Holiday creyeron que era muy gracioso y bromearon al respecto: «Toma, Jonah. ¡Un escurridor para ti!». Y Jonah les seguía la corriente. «Muchas gracias», decía. «Te lo agradezco de veras». Estaba de un humor festivo, de modo que imitó a la señora Orlova y ellos volvieron a reírse.

– Deberías ser actor, Jonah -observó ella-. ¿Lo has pensado alguna vez?

– La verdad es que no -contestó Jonah-. No con… -Se disponía a decir: «No con mi cara», pero se contuvo. Según Quince escalones en la subida hacia el éxito , uno de los síntomas de una mentalidad de perdedor era menospreciarse ante los demás.

– Me sorprende -dijo Holiday-. ¿Ni siquiera actuabas en el instituto? Pareces uno de esos tipos que parecen tímidos hasta que se suben a un escenario.

– ¡ Ja ! -replicó Jonah-. Ni mucho menos. El instituto fue como… -Y se aclaró la garganta, mientras aceptaba el voluminoso cazo mojado que le ofrecía Steve-. Bueno -prosiguió-, digamos que no soy de los que salen en las obras.

– ¿Eras deportista? -dijo Holiday.

– No -respondió Jonah-. No era… no era nada, la verdad. -Y trató de recordar. Los escasos amigos que había tenido eran como él, estaban en la base de la pirámide social: Mark Zaleski, cuyo coeficiente intelectual no lo acreditaba totalmente como retrasado mental, pero que sin embargo era dos años mayor que todos los de su curso, un chico amistoso pero desprovisto de humor al que le gustaba intercambiar tebeos y hablar sobre diversas clases de coches; Janine Crow, una chica inteligente, de ascendencia siux, como su madre, que se había desarrollado tan pronto que parecía una mujer de mediana edad cuando estaban en tercero, cuyas blusas chabacanas revelaban el patético contorno de su sostén; se burlaban tanto de ella que se estremecía automáticamente cuando alguien le dirigía la palabra. A veces lo avergonzaba comprender que sus años de adolescencia habían comportado muy pocos ritos de paso que la gente considerase normales.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Me recuerdas a mí»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Me recuerdas a mí» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Me recuerdas a mí»

Обсуждение, отзывы о книге «Me recuerdas a mí» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.