José Santos - La Amante Francesa
Здесь есть возможность читать онлайн «José Santos - La Amante Francesa» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.
- Название:La Amante Francesa
- Автор:
- Жанр:
- Год:неизвестен
- ISBN:нет данных
- Рейтинг книги:5 / 5. Голосов: 1
-
Избранное:Добавить в избранное
- Отзывы:
-
Ваша оценка:
- 100
- 1
- 2
- 3
- 4
- 5
La Amante Francesa: краткое содержание, описание и аннотация
Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «La Amante Francesa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.
La Amante Francesa — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком
Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «La Amante Francesa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.
Интервал:
Закладка:
– ¿Ah, sí? ¿Y por qué?
– Porque no confunden realidad con deseo y son los únicos cuyas enseñanzas resultan útiles para nuestra carrera militar.
– ¿Ah, sí? -se sorprendió Afonso-. ¿Útiles en qué sentido?
– Vaya, hombre, ¿no los has leído?
– Leer, los he leído, pero no todo, ¿sabes? Como si fuesen los únicos…
– Mira, Hegel comprobó que la guerra nos ayuda a comprender que las cosas triviales, como los bienes materiales y la vida de las personas, valen poco. Escribió que, a través de la guerra, se preserva la salud de los pueblos. Fascinante, ¿no?
– ¿Estás loco? La guerra va contra las enseñanzas divinas, contra uno de los principales mandamientos, no matarás. ¿Qué tiene eso de fascinante?
– Oye, Aplomadito, ¿te estás quedando conmigo o qué? ¿Qué enseñanzas divinas? ¿A qué enseñanzas obedecieron las Cruzadas?
– Dios ha dicho: ¡no matarás!
– ¡Arre! Hasta te pareces a un curita hablando en la catequesis. La guerra, para que sepas, es el principal catalizador de la disciplina humana. Platón y Aristóteles, por ejemplo, se hartaban de elogiar a Esparta, admiraban su austeridad, la rigurosa disciplina y aquella cultura de combate al egoísmo. ¿Y de dónde crees que vinieron esos valores, eh? De la permanente prontitud de los espartanos para la guerra, claro. La guerra, lo quieras o no, tiene efectos benéficos para quien se implica en ella, los valores marciales pueden ser positivos para la sociedad…
– Y pueden destruirla -interrumpió Afonso-. Déjate de tonterías, Mocoso. Aunque Hegel haya enumerado algunas ventajas de la guerra, nunca hizo una apología, nunca dijo que fuera bueno estar en guerra.
– Disculpa, pero eso está implícito en lo que escribió. Léelo. Además, el propio Moltke criticó la paz, denunciando sus falsas virtudes.
– ¿Moltke? Oye, mira, nunca he oído hablar de ese tipo. ¿Es un discípulo de Hegel?
Trindade se rio.
– Vaya, Aplomadito, ¿así que no sabes quién es Moltke? -Meneó la cabeza-. No me sorprende, pues, que digas semejantes disparates. Puedes tener mucha cultura filosófica, no lo discuto, pero tu bagaje de historia militar, disculpa que te lo diga, deja mucho que desear. Moltke, amigo, fue el general prusiano que invadió Francia en 1870. Un gran general, si te interesa mi opinión.
– Pues te repito que es la primera vez que oigo hablar de ese individuo.
– Ya me he dado cuenta. Moltke no era un tipo de medias tintas, decía lo que muchos pensaban pero no se atrevían a expresar. Denunció la paz, sí, diciendo que la paz duradera es sólo un sueño, para colmo un sueño desagradable. Fue él quien destacó una evidencia de la que nadie quiere hablar, la de que la guerra es una parte necesaria del orden de Dios.
– ¿Y tú, Mocoso, crees en eso?
– ¿Y cómo no iba a creer? Fíjate en la historia, Afonso, fíjate en nuestro pasado. ¿Qué ves? Guerras, siempre guerras. Eso sólo puede significar una cosa, que las guerras forman parte de nuestra humanidad, de nuestra naturaleza, son un mal necesario y van a existir siempre. Moltke y Hegel tienen razón, créeme.
– Podría citarte otros autores que dicen exactamente lo contrario.
– ¿Por ejemplo?
– Por ejemplo, el general Fortunato José Barreiros -respondió Afonso, que se refería a un antiguo comandante de la Escuela del Ejército, autor del Ensaio sobre os principios geraes da Strategia e de grande Tactica -. El considera la guerra el mayor flagelo que puede sufrir una nación, por lo que es conveniente abreviarla lo más posible.
– Barreiros está superado.
– Están también Voltaire y Adam Smith, quienes dicen que la guerra es el resultado de leyes equivocadas, falsas percepciones e intereses ocultos.
– Líricos.
Afonso suspiró, resignado.
– Mira, Mocoso, sólo espero que no haya ninguna guerra que te haga tragar todas esas ideas tuyas.
– Y yo, Aplomadito, espero que haya una guerra para que veas si tengo razón o no. -Alzó el índice derecho y adoptó un tono profesional, pomposo-. Las guerras hacen a los grandes hombres. Fíjate en el duque de Wellington, fíjate en Napoleón, fíjate en Afonso Henriques. Todos grandes hombres, todos hombres de guerra. Mata a un hombre por dinero y eres un criminal. Mata a mil hombres por una idea y eres un gran genio. Las cosas son así. El propio Nietzsche admitió que el colapso de nuestra civilización es el pequeño precio que hay que pagar para tener a genios como Napoleón. Nietzsche, querido Aplomadito, observó que la infelicidad de las personas insignificantes de nada vale, a no ser en los sentimientos de los poderosos. La crueldad espiritualizada e intensificada es la forma más elevada de cultura.
– Nietzsche es idiota.
– No, Afonso. Nietzsche es un genio.
Los choques intelectuales con Trindade generaban en Afonso un sentimiento ambivalente. Por un lado, apreciaba el duelo de ideas, el placer de la discusión filosófica, el descubrimiento de nuevos caminos, la exploración de conceptos diferentes, la revelación de novedades. Pero, por otro, se debatía con un sentimiento contradictorio de fascinación horrorizada, se descubría seducido por aquellas ideas tan radicales y agresivas y, al mismo tiempo, atemorizado por alimentar esa atracción, experimentaba una repulsa moral contra los valores tan antagónicos con respecto a los que había adquirido en el seminario, intuía que su amigo despertaba en él una racionalidad animal que sólo podía reprimir la fuerza de la voluntad moral. Por eso mismo, sólo buscaba a Trindade cuando deseaba un diálogo estimulante, combativo.
Por estas razones, su amigo más próximo no era el Mocoso, sino Gustavo Mascarenhas, un inquieto joven de Vila Real a quien conoció ya desde los primeros días. A Afonso le resultó curiosa la coincidencia de que sus mejores amigos fueran tramontanos, ya en el seminario su gran compañero había sido Américo, el gordito de Vinhais. Mascarenhas no era gordo, sino corpulento y musculoso, tenía incluso un aspecto de troglodita, aunque fuese inteligente y divertido. Provenía también de una familia de militares, su padre era coronel de caballería; Mascarenhas pretendía seguirle los pasos. Para que no lo acusasen de imitador y de falta de imaginación, optó por la infantería, incluso porque en Vila Real estaba instalada la Infantería 13 y le convenía quedarse cerca de casa, siempre sería más cómodo.
Como ambos se encontraban lejos de la familia, los domingos Afonso solía llevar a Mascarenhas al football, pero no coincidían en las simpatías. El chico de Rio Maior era un supporter del Sport Lisboa, pero el de Vila Real prefería al Sporting Club. Ambos discutían frecuentemente la importante cuestión de determinar quiénes eran los mejores players. Afonso argüía que, sin los ocho atletas que había ido a buscar al Sport Lisboa, el Sporting Club no sería nada ni ganaría a nadie, pero Mascarenhas le replicaba defendiendo a Francisco Stromp, el crac del emblema del león que no había venido del club del águila, e insistía en que el Sporting era un club en serio, tenía campo e instalaciones adecuadas, mientras que el Sport Lisboa no era más que un hatajo de desharrapados.
El football y sus rivalidades llenaban así sus conversaciones, aparte de «las chicas», claro, pero Afonso tenía también otros intereses. Se pasaba tardes enteras encerrado en la biblioteca de la escuela. Apreciaba el olor dulzón a papel viejo que impregnaba el aire y disfrutaba del aspecto eminente de los armarios cargados de libros y apoyados en las paredes, cuya madera, de caoba tallada, hacía contraste con la tarima de cerezo claro barnizado. Había escaleras de caracol, en dos esquinas de la biblioteca, que permitían acceder a una barandilla de caoba que se extendía por todo el perímetro de la sala, a unos tres metros de altura, y donde había más libros, lugar por donde al cadete le gustaba deambular examinando los lomos en busca de ejemplares con títulos que le parecían pintorescos: Instrucciones para el campeonato del caballo de guerra, Arquitectura sanitaria, Nomenclatura de máquinas de vapor y El combate de la infantería contra la caballería. La mayor parte de las obras guardadas allí eran textos militares, pero Afonso descubrió ejemplares de Ees voy ages extraordinaires de Jules Verne, editados por la Collection Hetzel. Como leía bien francés, gracias al padre Fachetti, devoró el Voyage au centre de la Terre y Michel Strogoff. Después siguió con divertida atención los absurdos problemas balísticos propuestos en De la Terre a la Lune.
Читать дальшеИнтервал:
Закладка:
Похожие книги на «La Amante Francesa»
Представляем Вашему вниманию похожие книги на «La Amante Francesa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.
Обсуждение, отзывы о книге «La Amante Francesa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.
