Auður Ólafsdóttir - Rosa candida

Здесь есть возможность читать онлайн «Auður Ólafsdóttir - Rosa candida» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Rosa candida: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Rosa candida»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

El joven Arnljótur decide abandonar su casa, a su hermano gemelo autista, a su padre octogenario y los paisajes crepusculares de montañas de lava cubiertas de líquenes. Su madre acaba de tener un accidente y, al borde de la muerte, aún reúne fuerzas para llamarle y darle unos últimos consejos. Un fuerte lazo les une: el invernadero donde ella cultivaba una extraña variedad de rosa: la rosa cándida, de ocho pétalos y sin espinas. Fue allí donde una noche, imprevisiblemente, Arnljótur amó a Anna, una amiga de un amigo. En un país cercano, en un antiguo monasterio, existe una rosaleda legendaria. De camino hacia ese destino, Arnljótur está, sin saberlo, iniciando un viaje en busca de sí mismo, y del amor perdido.

Rosa candida — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Rosa candida», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Vale -responde-. ¿Puede ser blanca y de color?

– Las dos -siempre puedo poner dos lavadoras, claro. No tengo ni idea de dónde me estoy metiendo. Habría podido lavar perfectamente las cositas de la niña en el fregadero.

– ¿Se puede poner también ropa interior, o sólo vaqueros y camisetas? -pregunta desde el dormitorio.

– Se puede poner la ropa interior -¿si no te molesta que lavemos tu ropa con la mía? Ya no hay vuelta atrás.

Pongo primero una lavadora con ropa de la niña y su madre y luego, en otra, mi ropa de trabajo. Me lleva un montón de tiempo leer las instrucciones y descubrir cómo funcionan las lavadoras. Cuando acabo de lavar subo con la colada húmeda en brazos, la saco al balconcito y cuelgo las prendas en las cuerdas de tender que hay en la parte de arriba. Y aquí estoy en camiseta de manga corta, con las pinzas en la boca, y no hay más que unos pocos metros hasta el anciano de la otra acera de la calle, que se pasa el día en casa, con su camiseta y su pensión de jubilación. Primero cuelgo los leotardos de mi hija y luego las braguitas de la madre de mi hija, de este modo voy colgando en la cuerda, poco a poco, mi vida privada, como las sábanas manchadas de sangre que en otros tiempos exponían después de la noche de bodas para que todos pudieran verlas. El anciano me mira interesado, observando mi temporal vida de hombre de familia a la vista del mundo entero. Pero nadie debería sacar conclusiones apresuradas, por mucho que yo intente hacer más fácil la vida a la madre de mi hija y lave su ropa y cocine para ella mientras trabaja en su tesina en mi piso alquilado

Capítulo 65

Una vez a la semana hay mercado de alimentación en el pueblo, donde traen sus productos los campesinos de los alrededores. En ocasiones hay también animales vivos, sobre todo pollos y otras aves, y aprovecho la ocasión para ir con mi hija a ver los animales. El mercado está repleto de voces, de movimiento y del frío olor de la sangre.

– Pi, pi -dice la niña, indicando las ensangrentadas aves de corral que cuelgan sobre nuestras cabezas.

Justo allí, debajo de las aves desplumadas, recuerdo, repentinamente, un fragmento de un sueño que tuve esta noche. En el sueño estaba cazando aves salvajes, aunque mi naturaleza es de cualquier cosa menos de cazador. Dudo de que pudiera matar cualquier animal, en todo caso nunca podría matar a las crías, pero si el animal fuera un macho adulto y se tratara de alimentar a mi familia (ahora estoy razonando igual que cualquier padre de familia), sería capaz de matarlo sin temor e incluso mirando cara a cara a mi presa. El sueño quizá podría tener algo que ver con mi propia naturaleza íntima de varón, diría mamá, con gesto misterioso. De modo que aún sigo teniendo cerca a mi madre para charlar con ella y para que me interprete los sueños.

Nos acercamos ahora a la parte del mercado en la que cuelgan las liebres y los conejos, y empujo la sillita bajo los animales del bosque. Mi hija se echa hacia atrás en el respaldo para tener mejores vistas de las liebres que cuelgan cabeza abajo, no parece que las colgaran pensando en posibles visitantes del mercado con estatura superior a la media, de modo que tengo que inclinarme bajo sus orejas peludas.

No estoy pensando en nada especial cuando se me presenta una idea absurda, como un gato panza arriba con sus rosadas patas de goma en lo alto para que le acaricies la barriga. De repente siento que me puedo imaginar sin problema estar casado, incluso por la Iglesia, y que sería algo deseable estar unido a la misma mujer toda la vida, en realidad no para hacer nada especial, sino simplemente para estar los dos en la misma habitación. Me gustaría bañar a la niña, ponerle el pijama cuando ella llegara a casa de su laboratorio, y luego le pondría crema de almendras en las mejillas coloradas, de modo que cuando la madre besara a su hija, mi esposa notaría el olor a almendra de nuestra hija. Más tarde, uno de nosotros seguiría el ataúd del otro. Excepto, naturalmente, que dijéramos adiós a la vez, como la pareja de la carretera local, llovía y el parabrisas estaba cubierto de vaho y yo estaba a punto de ajustar el limpiaparabrisas al máximo cuando un camión giró para incorporarse a la carretera.

Veo que el tendero está hablando conmigo pero tardo en oír sus palabras.

– ¿La quiere más grande, o más pequeña? -pregunta-, ¿una liebre mamá o una liebre papá? -lleva en la mano una barra con un gancho que utiliza para bajar de lo alto los cadáveres peludos, de acuerdo con las preferencias de la clientela. Flora Sol observa muy concentrada cómo quita del gancho el animalito peludo.

– Oh, oh -dice al ver que el animal no se mueve.

Estoy tan absorto en mis pensamientos prematuros y sin censura sobre el matrimonio, que estoy pensando seriamente en comprar la liebre. Mis conocimientos de las artes culinarias distan mucho de haber llegado al punto de aventurarme a un plato tan complejo.

El tendero me asegura que no hay nada más fácil de cocinar.

– Hasta un niño chico puede guisar esto con los ojos cerrados -asegura, si he comprendido bien el dialecto. Me acomete la sospecha de que el vocabulario regional podría poseer significados más profundos.

Dice que el animal lo despellejará él, que lo único que tengo que hacer es untarlo de mostaza antes de asarlo en el horno.

– Y ya está -dice mientras afila su cuchillo con un gesto muy convincente.

– ¿Cuánto tiempo?

– Como una o dos horas, depende de cuándo llegue usted a casa -me responde mientras arranca la piel del animal.

Dos horas antes de la cena quito el papel encerado que envuelve al violáceo animal despellejado y comienzo a preparar la comida. Sigo minuciosamente las instrucciones del tendero y unto al animal con mostaza por dentro y por fuera; lo que más tiempo me ocupa es descubrir cómo funciona el horno de gas. Ya que se trata de un plato bastante peculiar, no puedo meterme en grandes novedades para la guarnición. Lo que hago es cocer patatas y verdura y preparar salsa de vino tinto, como la que he hecho ya varias veces para la ternera.

Cuando pongo la bandeja con la liebre sobre la mesa, me da la impresión de que a mi amiga, la cena de hoy le representa toda una sorpresa.

– Huele bien -dice, mirando titubeante el asado-. ¿Es conejo?

– No, liebre -respondo.

Mi hija parece encantada y da palmitas.

– Pi, pi -dice, haciendo el pájaro con los brazos.

– Nuestro pequeño mimo particular -digo, mientras le doy vueltas mentalmente a cómo se podrá cortar este animal en unidades prácticas después de asarlo. Anna me soluciona la duda trinchando ella la liebre, luego parte la carne en trocitos diminutos para ocho dientes.

La liebre a la mostaza no está mal, un tanto rara y desabrida, precisamente así es como la define Anna.

– Especial -dice, y a pesar de todo se sirve otro plato. No me parece nada improbable que la madre de mi hija se coma siempre todo lo que le pongan delante-. Perdona lo ocupada que he estado estas últimas semanas -me dice-. No he guisado ni una sola vez desde que llegué. No tendría punto de comparación contigo, eres un cocinero estupendo. ¿Dónde aprendiste a cocinar?

Lleva vestido, es la primera vez que veo a Anna con vestido. Nuestra hija lleva también su vestidito amarillo de flores, los zapatos finos, y babero. Las dos lucen horquillas en el pelo y dan la impresión de estar celebrando algo. Entonces se me ocurre que podría ser el cumpleaños de Anna, lo cierto es que no sé nada de ella, ni siquiera la fecha de cumpleaños de la madre de mi hija.

– No -responde-, cumplí los años antes de venir, en abril. Es sólo que la comida olía tan bien, que pensamos que teníamos que ponernos elegantes para la ocasión.

Capítulo 66

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Rosa candida»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Rosa candida» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Auður Ólafsdóttir - The Greenhouse
Auður Ólafsdóttir
Auður Ólafsdóttir - Butterflies in November
Auður Ólafsdóttir
Yrsa Sigurðardóttir - Het laatste ritueel
Yrsa Sigurðardóttir
Yrsa Sigurdardóttir - The Day Is Dark
Yrsa Sigurdardóttir
libcat.ru: книга без обложки
Yrsa Sigurðardóttir
Yrsa Sigurðardóttir - Ladrón De Almas
Yrsa Sigurðardóttir
Karen Rose - Count to Ten
Karen Rose
Karen Rose - Cuenta hasta diez
Karen Rose
Rosa Beltrán - Rosa Beltrán
Rosa Beltrán
Morgan Rice - Cinta
Morgan Rice
Отзывы о книге «Rosa candida»

Обсуждение, отзывы о книге «Rosa candida» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x