Auður Ólafsdóttir - Rosa candida

Здесь есть возможность читать онлайн «Auður Ólafsdóttir - Rosa candida» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Rosa candida: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Rosa candida»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

El joven Arnljótur decide abandonar su casa, a su hermano gemelo autista, a su padre octogenario y los paisajes crepusculares de montañas de lava cubiertas de líquenes. Su madre acaba de tener un accidente y, al borde de la muerte, aún reúne fuerzas para llamarle y darle unos últimos consejos. Un fuerte lazo les une: el invernadero donde ella cultivaba una extraña variedad de rosa: la rosa cándida, de ocho pétalos y sin espinas. Fue allí donde una noche, imprevisiblemente, Arnljótur amó a Anna, una amiga de un amigo. En un país cercano, en un antiguo monasterio, existe una rosaleda legendaria. De camino hacia ese destino, Arnljótur está, sin saberlo, iniciando un viaje en busca de sí mismo, y del amor perdido.

Rosa candida — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Rosa candida», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Cuando llegamos al cuadro de María entronizada con el niño, siempre pasa lo mismo: mi hija deja de revolverse en mis brazos, se queda muy seria y sin hacer ningún ruido, y mira con los ojos muy abiertos al niño pintado.

No soy un padre estricto y nunca podría regañar a los niños, aunque entiendo perfectamente que de vez en cuando no hay más remedio que soltarles algún bufido para que no se hagan daño ellos solos. Pero mi hija parece tan buenecita y siempre demuestra, incluso cuando sería preferible que no lo hiciera, un gran amor al mundo; nada le gusta tanto como dar palmas y acariciar a cualquier ser vivo que se ponga a su alcance. Reconozco que en ocasiones me preocupan su falta de temor y su ilimitada amabilidad.

– No, no -digo con voz grave, responsable, cuando un minino callejero, famélico y astroso, se acerca al salir de la iglesia.

– Aaaaaaaaah -dice la niña feliz y contenta, extendiendo los brazos hacia el animal, y me da a entender que quiere que la deje en el suelo, para estar al mismo nivel que el gato. Quiere abrazar al animal igual que quiere abrazar siempre a las personas desconocidas. La niña muestra confianza y cariño hacia todo lo que vive y hacia todo lo que se mueve. Teniendo en cuenta lo precoz que es mi hija en otras cosas, pues tiene un vocabulario muy superior al habitual para su edad en su lengua materna, conoce algunas palabras en latín y otras que ha captado del dialecto local, como decir hola y adiós, me pone un tanto nervioso que mi hija de nueve meses y medio no conozca mejor a la gente como para no mezclarse con desconocidos ni intentar hacer carantoñas a un asqueroso gato callejero.

El gato tiene grandes ojos verdes y se frota contra mi pierna.

– No, no, no se toca.

Y luego se suele decir:

– ¿Es que no te he advertido, niña tonta, que los gatos salvajes arañan, es que no te lo he dicho ya? ¿No te lo he advertido cuatro veces ya? Pues mira, no tengo más remedio que meterte otra vez en el cochecito.

Las preocupaciones de un padre por la inocencia de una criatura no puede decirse que sean nada exageradas cuando hay por medio un animal salvaje. Levanto a la niña y le digo:

– No, no, gato malo -con voz grave.

Mi hija ha dejado de sonreír, me mira con sus ojos grandes, profundos y tranquilos en el pálido rostro de porcelana. No parece asustada, pero sí extrañada. En ese mismo instante siento remordimientos.

El animal me mira con tiernos ojos gatunos.

– Vale, muy bien, sé buena con el gatito -digo con cierta confusión mental… y sin que mis palabras vayan seguidas por la acción de bajar a la niña a la altura del peludo minino-. Tenemos que darle al gatito algo de comer -digo mientras meto la mano en la bolsa de la compra para buscar algo que pueda ser del guste del gato-. Vamos -le digo a mi hija-, te voy a enseñar la diferencia entre el bien y el mal.

Vuelvo a entrar en la iglesia y me la pongo a caballo sobre los hombros, en la penumbra, para que pueda ver las imágenes de lo más alto. No le veo la cara, pero sé que está mirando las esculturas muy seria y concentrada, comprende que en cada capitel se representa la eterna lucha del bien y del mal, que hay ángeles y demonios, culpa e inocencia, todo está claro y patente en la piedra: cuernos y garras, rayos de luz, rostros aterrorizados y gestos beatíficos.

– ¿Comprendes ahora, hijita mía, la perversidad del mundo y de los hombres?

Al principio tiene cogido en sus manitas infantiles un buen mechón de pelo, luego las manos abiertas de la niña descienden sobre mi frente y permanecen allí unos momentos, cubriéndome los ojos, y luego me agarra las orejas, por último siento que primero me da palmaditas en una mejilla y luego me acaricia la otra.

Cuando llegamos a casa y dejamos el carrito, y mi hija está sentada en el primer escalón mirándome, me percato de la presencia de dos mujeres que nos esperan en el descansillo: nuestra anciana vecina ha venido de visita con una amiga suya, una mujer de su misma edad. La buena mujer tiene asma y quiere ver a mi hija, pues mi vecina no hace más que hablar de la niña. Le ha contado la historia del eccema desaparecido y la amiga quiere ver a la niña ella también. No me dejan en paz, ojalá Anna no descubra el interés de estas desconocidas por su hija y crea que vienen a regalarme tarros de mermelada y salchichones cuando salgo de casa con la niña.

– ¿Has comprado comida para gatos? -pregunta la madre de mi hija cuando llego a casa y saca tres latas de la bolsa de la compra.

Capítulo 60

Estoy intentando comprender cómo piensan las mujeres y llego a la conclusión de que la vida emocional de Anna debe de ser más compleja y variada que la de los chicos que conozco. A veces parece preocupada, pero lo que me produce más quebraderos de cabeza es lo ausente que se la ve tantas veces, como si no estuviera verdaderamente en el sitio en que está, incluso como si estuviera intentando resolver muchos problemas al mismo tiempo. Aunque esté sentada apenas a cuarenta centímetros de mí, al otro lado de la mesa de la cocina, tan cerca que si fuéramos una pareja de enamorados yo podría besarla sin necesidad de cambiar de sitio, es como si no se percatara siquiera de mi presencia.

Aparte de eso es atenta y cariñosa y muchas veces me sonríe, y todas las noches alaba la cena que he preparado, y desde luego cuando estoy hablando con ella no sigue con el libro abierto. También parece alegrarse cuando nos ve a la niña y a mí entrar por la puerta, aunque al poco rato vuelve a sumergirse en los libros.

Pero a veces me mira cuando estoy jugando con la niña, y no sé muy bien si me mira a mí tanto como yo a ella. Es perfectamente posible que me mire por interés genético en relación con su hija. Confirmo mis sospechas cuando le doy la vuelta al pan sobre la tabla de cortar.

– ¿Eres zurdo? -me pregunta, mirándome con ojos interesados, verdiazules.

Como provisionalmente vivimos bajo el mismo techo y el apartamento es pequeño, a veces tenemos que encogernos para pasar uno al lado del otro, y en ocasiones nos rozamos sin pretenderlo. Desde entonces la he tocado una o dos veces intencionadamente. Sigo pensando en el cuerpo tanto como antes, pero intento limitarme a los momentos en que Anna no está cerca, como cuando estoy trabajando en el jardín. Tengo miedo de que se me note desde fuera lo que estoy pensando, seguramente Anna será una de esas escasísimas personas que ven imágenes de los pensamientos en el interior de una nubecilla algodonosa, incluso antes de que uno los haya pensado del todo. Eso pasaba con mamá, que siempre podía decirme en qué estaba pensando yo. Estoy decidido a tener a Anna como amiga, pero el problema radica en el hecho innegable de que ella es una mujer y de que tenemos una hija en común. Cuando estamos en la misma habitación yo y la madre de mi hija, una y otra vez noto que pierdo el hilo de la conversación. Sobre todo cuando ella acaba de salir de la ducha, con el pelo mojado o sujeto con una horquilla para apartárselo de la cara. Pero es sólo cuando estoy en la cama, en solitaria charla con mi alma, mientras madre e hija duermen en la habitación de al lado, cuando siento que puedo permitirme pensar en el cuerpo, eso me recuerda de nuevo que estoy vivo. Admito que se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de que algo pueda nacer entre la madre de mi hija y yo, algo que no sea una nueva criatura, quiero decir. Lo que me salva del callejón de los instintos corporales es la ventana de la cocina, que está abierta. En la línea directa de mi visión desde la almohada, en medio de la oscuridad, está el muro inaccesible del monasterio, y detrás de él, donde dormitan los viñedos, mis rosales, que habré de regar mañana. Yo soy la única persona que conoce cierta robusta especie de rosa, en la oscuridad, bajo una luna amarilla.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Rosa candida»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Rosa candida» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Auður Ólafsdóttir - The Greenhouse
Auður Ólafsdóttir
Auður Ólafsdóttir - Butterflies in November
Auður Ólafsdóttir
Yrsa Sigurðardóttir - Het laatste ritueel
Yrsa Sigurðardóttir
Yrsa Sigurdardóttir - The Day Is Dark
Yrsa Sigurdardóttir
libcat.ru: книга без обложки
Yrsa Sigurðardóttir
Yrsa Sigurðardóttir - Ladrón De Almas
Yrsa Sigurðardóttir
Karen Rose - Count to Ten
Karen Rose
Karen Rose - Cuenta hasta diez
Karen Rose
Rosa Beltrán - Rosa Beltrán
Rosa Beltrán
Morgan Rice - Cinta
Morgan Rice
Отзывы о книге «Rosa candida»

Обсуждение, отзывы о книге «Rosa candida» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x