Escribió: “Sacar muslos de pollo. Pelar patatas. Judías verdes.”
La lista para el día siguiente exigía más reflexión, porque la familia tenía tres programas diferentes. Isobel iba a estar en Corriehill durante casi todo el día, ayudando a Verena y a su equipo de señoras a adornar con flores la enorme carpa.
Escribió: “Podadoras. Cordel. Alambre. Alicates. Ramas de haya. Ramas de serbal. Cortar todas las dalias.”
Pero también estaba el picnic en el lago con motivo del cumpleaños de Vi y la partida de caza de Archie, porque al día siguiente se salía a Creagan Dubh en coche, al urogallo, por lo que él podría unirse a las otras escopetas.
Escribió: “Jamón y queso para Archie. Pan de jengibre. Manzanas. ¿Sopa caliente?”
Probablemente, al cumpleaños de Vi irían Lucilla, Jeff, Pandora y el Americano Triste, lo que requería una buena aportación de manjares.
Escribió: “Salchichas para la barbacoa de Vi. Preparar hamburguesas al queso. Ensalada de tomate. Pan francés. Dos botellas de vino. Seis latas de cerveza.”
Se sirvió otra taza de café y pasó al viernes. “Cena para once”, escribió y subrayó. Estaba indecisa entre el urogallo o el faisán. El faisán “Teodora” era espectacular, guisado con apio y bacón y servido con salsa de yemas de huevo y crema de leche. Además de ser espectacular, el faisán “Teodora” tenía la ventaja de que podía prepararse con antelación, lo cual evitaba tener que estar trajinando en la cocina mientras los demás tomaban el aperitivo.
Escribió: faisán “Teodora”. Entonces, se abrió la puerta y apareció Archie.
Isobel casi ni levantó la cabeza.
– A ti te gusta el faisán “Teodora”, ¿verdad?
– No para el desayuno.
– Para el desayuno, no; para cenar la noche del baile.
– ¿Por qué no gallo asado?
– Porque es complicado de servir: a última hora tienes que hacer tostaditas y batir la salsa.
– ¿Faisán asado?
– El mismo inconveniente.
– ¿El faisán “Teodora” es el que parece anémico?
– Bueno, un poco. Pero puedo tenerlo guisado de antemano.
– ¿Por qué no les das antemano?
– Ja, ja, ja.
– ¿Qué hay de desayuno?
– Lo tienes en el calientaplatos.
Archie abrió el horno inferior de la cocina.
– ¡Desayuno de solemnidad! Tocino, salchichas y tomates. ¿Dónde están las gachas y los huevos duros?
– Tenemos huéspedes. Tocino, salchichas y tomates es lo que damos siempre a los huéspedes.
Llevó el plato a la mesa y se sentó al lado de su mujer, se sirvió café y se acercó las tostadas y la mantequilla.
– Creí que el viernes por la noche venía Agnes Cooper a ayudarte.
– Y viene.
– ¿Por qué no hace ella el faisán?
– Porque ella no viene a guisar, sino a lavar los platos.
– Pero podrías pedirle que nos hiciera la cena.
– Sí y cenaremos albóndigas y buñuelos, que es todo lo que la pobre mujer sabe hacer.
Escribió: “Limpiar candelabros de plata. Comprar ocho velas rosa.”
– No deja de ser una lástima que el faisán “Teodora” parezca anémico.
– Como digas eso delante de los invitados, te degüello con un cuchillo de postre.
– ¿Y qué nos vas a dar de primero?
– Trucha ahumada.
Archie se metió media salchicha en la boca y masticó pensativo.
– ¿Y flan?
– Sorbete de naranja.
– ¿Vino blanco o tinto?
– Un par de botellas de cada. O champaña. Durante el resto de la noche beberemos champaña, quizá sea preferible no mezclar.
– En la bodega no hay champaña.
– Hoy puedo pedir una caja en Relkirk.
– ¿Es que vas a Relkirk?
– ¡Oh, Archie! -Isobel dejó el bolígrafo y miró a su marido entre exasperada y resignada-. ¿Es qué nunca escuchas cuando te hablo? ¿Y por qué crees que me he puesto de tiros largos? Sí, me voy a Relkirk. Con Pandora, Lucilla y Jeff. Vamos de compras.
– ¿Y qué compraréis?
– Cosas para el viernes por la noche. -No le dijo “un vestido” porque todavía no estaba decidida a permitirse aquella extravagancia-. Luego, almorzaremos en el “Wine Bar” y volveremos a casa.
– ¿Me traerás cartuchos?
– Te traeré todo lo que quieras si me haces una lista.
– O sea, que no se espera de mí que os acompañe. -Parecía encantado. Odiaba ir de compras.
– Tú no puedes acompañarnos porque tienes que estar aquí cuando llegue el Americano Triste. Viene de Relkirk en un coche de alquiler y llegará esta mañana. Y no te vayas por ahí o encontrará la casa vacía, pensará que no lo esperamos y se marchará por donde ha venido.
– Y sería una lástima. ¿Qué le doy para almorzar?
– En la despensa tienes sopa y paté.
– ¿Dónde dormirá?
– En la antigua habitación de Pandora.
– ¿Cómo se llama?
– No me acuerdo.
– Entonces, ¿cómo le saludo? Jau, Americano Triste. -Archie parecía divertido. Ahuecó la voz-. Gran Jefe Nariz Mojada habla con lengua de doble filo.
– Demasiada televisión. -Pero a ella también le hizo gracia-. Pensará que está en un manicomio.
– Y no se equivocará. ¿A qué hora os vais?
– A eso de las diez y media.
– Lucilla y Jeff ya andan por ahí, pero será mejor que llames a Pandora o aún estaréis esperando a las cuatro de la tarde.
– La llamé hace media hora -dijo Isobel.
– Seguramente, ha vuelto a dormirse.
Pero Pandora no había hecho tal cosa. Apenas acababa de hablar Archie cuando la oyeron taconear en el corredor, procedente del vestíbulo. Se abrió la puerta y Pandora irrumpió en la cocina con la cabellera brillante como una llama y la cara risueña.
– Buenos días, buenos días, ya estoy aquí. ¿A que pensabais que me había vuelto a la cama? -Besó a Archie en el pelo y se sentó a su lado. Llevaba un pantalón de franela gris oscuro, un jersey gris perla con corderitos rosa y una revista en la mano. Al parecer, la revista era lo que la divertía-. Ya no me acordaba de esta fantástica revista. Papa la recibía todos los meses. The Country Larldowrter Journal.
– Seguimos recibiéndola. No me he decidido a anular la suscripción.
– Encontré este número en mi cuarto. Es sencillamente fascinante, con unos artículos pasmosos sobre el “polvo contra el escarabajo de la patata” y los tejones, a los que debemos cuidar con mucho mimo. -Hojeaba la revista. Isobel le sirvió una taza de café-. ¡Oh!, gracias, cariño. Eres un cielo. Pero lo mejor son los anuncios por palabras. Escuchad este: “Se vende. Dama con título vendería ropa interior. Calzones época Directorio y chambras seda rosa salmón. Casi sin estrenar.”
Archie acabó de masticar la tostada:
– ¿Adónde tenemos que escribir?
– Apartado. ¿Crees que porque tiene título ha decidido no usar más ropa interior?
– Será que ha muerto alguien -apuntó Isobel-. Una anciana tía. Y la sobrina quiere sacar partido al legado.
– Menudo legado. Lo que yo creo es que la señora está pasando la crisis de la madurez y ha decidido cambiar de imagen. Se habrá puesto a régimen, perdido varias arrobas y convertido en una sílfide con bikini de encaje. Y Milord andará de cráneo. Y aquí hay otra perla. Escucha, Archie. “Busco trabajo. Hijo de granjero de buena presencia.“ (¿El padre o el hijo?) “Treinta años. Experiencia en drenajes. Carnet de conducir. Aficionado a la caza y la pesca. ¿Qué te parece? -Pandora puso unos ojos enormes-. Con sólo treinta años y ya tiene carnet de conducir. Te sería muy útil, Archie. “Experiencia en drenajes.” Podría encargarse de la fontanería. Válvulas de bola y cosas así. ¿Por qué no le escribes?
– Mejor que no.
– ¿Y por qué no?
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