William Watson - El caballero del puente

Здесь есть возможность читать онлайн «William Watson - El caballero del puente» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Историческая проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El caballero del puente: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El caballero del puente»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

César un gran noble del sur de Francia enloquecido tras asesinar a su propio hijo durante una batalla, vive con su esposa Bonne y su hija Flore refugiado en un castillo en ruinas, en un país devastado por las guerras entre Roger Trencavel y su señor feudal. A partir de estos personajes, Watson transporta al lector a una época en la que la imperaba el código del amor cortés y desarrolla una profunda reflexión sobre la melancolía, el amor y la locura, temas que no son exclusivos de la época histórica en la que se desarrolla la acción, sino que son universales.

El caballero del puente — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El caballero del puente», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Al cabo de unos instantes, Vigorce habló de nuevo:

– ¿Habéis dicho caballos? Yo sólo tengo un caballo.

– Yo también voy en esa dirección -explicó Mosquito.

– No necesito vuestra compañía -le dijo Vigorce.

– No os la estoy ofreciendo -replicó Mosquito-. Simplemente resulta que ésa es la dirección en la que quiero partir.

Vigorce ató uno de los fardos.

– Vuelvo a casa -anunció-, a Borgoña.

– Ahí lo tenéis -repuso Mosquito-. Yo no sé adónde voy. Todo lo que hago es marcharme.

No hablaron mientras ascendían a caballo el prado, más allá de las cabras. Pasaron ante la anciana de sombrero español, que se apoyaba con las manos entrelazadas sobre el cayado con la ciega mirada clavada en los peñascos. No hizo gesto alguno y no intercambiaron saludos. Cuando llegaron a la planicie de piedra, desmontaron e iniciaron el arduo trayecto a través de ella guiando a los caballos sobre las movedizas piedras. Se detuvieron bajo un olivo para recabar un poco de calma ante el duro viaje que les esperaba.

– Ella hizo que me marchara -explicó Vigorce-. Me dijo que me marchara. Me ofreció su joya para hacerlo… ¡para que les dejara solos! -No sonaba como si le hubieran roto el corazón, sino como si se lo hubieran desgarrado-. Acepté la joya. La acepté, Mosquito. Tenía que hacerlo, o no me habría marchado. Me habría quedado ahí, en aquella torre del homenaje, mirándoles. -Negó con la cabeza-. Pensaba que haría cualquier cosa por ella, y me quedé con su joya. Era lo más preciado que tenía, ¡y yo se la quité!

– Animaos -dijo Mosquito con cierta crueldad-. Podríais decir que con ella os pagó para comprarse a sí misma. ¿Qué os parece eso?

Vigorce se sentó en el suelo y apoyó una mejilla sobre la palma de la mano. Al principio, Mosquito creyó que se había sumido en profundas cavilaciones, pero entonces vio que en aquel maltratado rostro se abrían viejas grietas. Vigorce estaba dispuesto a reír.

– Yo también tengo una historia que contar -dijo Mosquito-, de modo que ahorrad vuestras risas, si podéis. Yo seguía al joven Amanieu a través de la arcada, y le sostuve la cabeza en mi rodilla cuando cayó del caballo. Entonces alcé la mirada, y ahí estaba mi viejo señor. «¿Cómo está?», me pregunta César. «Aturdido», respondo yo, «se ha golpeado la cabeza». «¿Eso es todo?», me pregunta César. «Sí», contesto. Y él me dice: «Mosquito, ¡rompedle un brazo, rápido!».

– ¡Romperle un brazo! -exclamó Vigorce-. ¿Para qué?

– ¿Para qué? ¡Pues para que César pudiese luchar con el gigante!

– ¡Lo hicisteis!

– Sí. Había tantas piedras alrededor… Le coloqué el brazo encima de una y lo golpeé con otra.

– ¿Os pagaron por ello? -quiso saber Vigorce.

– No -respondió Mosquito. Se echó a reír-. Deberían haber considerado darnos la joya a los dos.

– ¿Deberían? -repuso Vigorce-. ¡Era de ella! -Miró consternado al cielo y dijo-: ¡Deberían! -Poco después, le preguntó a Mosquito-: ¿Sabíais que esa joya era su talismán contra la locura?

– Quizá fuera por eso que os la dio -respondió Mosquito.

– Os estáis riendo de mí -protestó Vigorce con el rostro vuelto a medias hacia el pequeño Mosquito y mirándole de soslayo.

– Pues claro -repuso éste-. ¡Veamos esa joya!

Vigorce la extrajo de una alforja y ató el cordel de seda a una rama del olivo. Las gemas, verde y amarilla y azul, dejaron que la luz del sol atravesara sus corazones, mientras que el oro aceptaba su caricia. El hecho de contemplarla les hizo permanecer en silencio durante unos instantes. Entonces Mosquito la sostuvo en una mano, y luego Vigorce volvió a guardarla con cuidado entre sus pertenencias.

Despertaron a los caballos y partieron hacia las montañas del norte. Tras ellos, la torre del homenaje del inacabado castillo desapareció lentamente de la vista.

***
1 Simplemente me he caído intervino César Como HumptyDumpty 1 - фото 2

[1] – Simplemente me he caído -intervino César-. Como Humpty-Dumpty [1] . Flore, cuyas risillas habían cesado, se cubrió el rostro con ambas manos y corrió a finalizar la tarea que su madre le había encomendado. Procedió a deshuesar ciruelas con la cabeza gacha y de espaldas a las improvisadas pesquisas. Mosquito negó con la cabeza ante la sublime ilustración de César. – Daré de beber a los caballos -dijo. – ¡Esperad! -exclamó César. Dirigió otra de aquellas maravillosamente siniestras y sutiles miradas, dividiéndola entre Amanieu y el cadáver del español-. No os llevéis el caballo español. A vos tengo cosas que explicaros, capitán, hay cosas que discutir. Quizá mi joven amigo sea tan amable de llevar el cuerpo de ese pobre hombre al cementerio. Subidle en su caballo por última vez, ¡pobre muchacho! Eso será lo más correcto. ¡Es una hermosa pequeña bestia, además! De modo que Mosquito se dirigió hacia el pozo, y Amanieu condujo a Jesús colina abajo hacia la iglesia, sobre el cansado y sediento caballito. Personaje clásico de los cuentos infantiles anglosajones; se trata de un lluevo que se rompe al caer al suelo desde un muro. (N. de la T.)

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El caballero del puente»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El caballero del puente» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El caballero del puente»

Обсуждение, отзывы о книге «El caballero del puente» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x