1 ...8 9 10 12 13 14 ...25 Estas eran las que durante toda la tarde habían estado ejecutando orijinales bailes.
Terminados los cánticos de rito los extraños personajes comenzaron de nuevo las mismas estrambóticas danzas, entonando himnos de alabanza en honor a la virjen.
A las nueve concluyeron las vísperas; pasamos al campanario y de ahí a la baranda donde tuvimos la agradable sorpresa de encontrar muchas personas conocidas de Iquique. Una vez colocados convenientemente no perdimos detalle del orijinal espectáculo que se presentaba a nuestra vista.
Veintiséis cuadrillas de ambos sexos ocupaban el centro de la plaza, haciendo un total mas o menos de trescientas comparsas. se prendieron grandes fogatas i alrededor de ellas estas comparsas bailaban con loco entusiasmo danzas macábricas.
Cada cuadrilla llevaba un individuo con traje de oso polar tirado de una cadena por otro individuo vestido de orangután. Llevaban también a manera de policía tres individuos vestidos de diablos con horribles máscaras i grandes melenas de diversos colores. Estos daban vueltas con sable desenvainado para resguardar el orden y despejar el sitio del trayecto.
Los que hacían de jefes tenían bandas tricolores y látigos. Los vestidos eran de felpa de vivos colores i bordados con oro, plata i piedras. Muchos de ellos llevaban encima una verdadera colección de monedas antiguas.
A las diez de la noche se dio comienzo a los fuegos artificiales, que resultaron de agrado de la heterogénea concurrencia i una vez terminados abandonamos el campanario con el ánimo de mezclarnos en la fiesta, confundiéndonos dentro de esa gran masa humana. Esta determinación nos fue mui útil i nos permitió tomar algunos apuntes para informar mejor a los lectores de El Tarapacá.
He aquí lo que a la lijera pudimos anotar:
La primera cuadrilla llamada “Los Chinos de Andacollo”, la mas numerosa, compuesta de individuos de distintas oficinas, era presidida por tres banderas chilenas terminando con un estandarte de la Virjen del Carmen, del que pendían dos cintas llevadas por dos señoritas.
La banda de músicos la imponían 25 flautistas i el baile consistía en saltos dados de un lado a otro, al compas de extrañas músicas. El padrino de este estandarte fue el señor Manuel Riveros, administrador de Buen Retiro, quien ofreció licores i refrescos.
En la casa del señor Riveros se alojaron varias familias de Iquique.
Vimos luego los cambás de la oficina Josefina, que vestían elegantes i vistoso trajes i unos sombreros en forma de mitras con enormes plumas i adornos de pequeños espejos. Seguían los mimillas, en su mayor parte bolivianos, con diferentes vestidos y ostentando en el pecho escarapelas con los colores de su bandera; los callaguallas todos con paraguas de distintos colores; también llamaban la atención los llameros; los pallaguallos del Carmen Bajo, también con paraguas i acompañados además de dos osos i tres diablos con una huasca tejida de lana con borlitas; gran numero de ellos tocaban unas pequeñas flautas que los indios del Perú llaman laquitas.
Estas comparsas tratan cultivo al Rey cristiano, que lucia elegantísimo traje i una corona de metal amarillo con estrellitas.
El desfile de toda esta exótica procesión fue un espectáculo extraño de gran interés i novedad.
A las dos de la mañana volvíamos a nuestro alojamiento fatigados i en busca del reposo. Vana esperanza, pues aunque logramos acostarnos era imposible dormir a consecuencia de la gritería infernal que en los alrededores promovían no solo las comparsas con su endiablada música, sino también los que animaban las cuecas o “bailes de tierra”, como le llaman en la provincia al baile nacional.
El baile se hacia al son de orgánicos i tambores, i si a esto se agrega los millares de cohetes i petardos quemados durante toda la noche, es fácil poder imaginarse como pasaríamos en nuestro lecho, que fue de verdadero martirio.
Llego por fin la aurora del nuevo día 16, que recibimos con verdadero júbilo, pues estábamos ansiosos de asistir a la fiesta que debía celebrarse en la Iglesia, i poner con esto término a nuestros pequeños contratiempos y sinsabores.
Solo pudimos llegar hasta el atrio. Era materialmente imposible avanzar un paso más. Entonces tomamos el partido de entrar por la puerta de la sacristía al altar mayor. Allí vimos al Vicario, señor Rucker, al cura de Huara señor Lorber i al de Pica señor Friederich, Lorber o Lober.
El R.P. Lober de la orden de los redentoristas pronunció un elocuente sermón como es de estilo en estas fiestas. Pocos momentos después se procedía al acto solemne de descender a la Virjen del Carmen, llevándose a cabo ante los numerosos devotos quienes con el mas profundo respeto oraban silenciosamente.
Luego vinieron nuevos cánticos i diversos bailes ejecutados delante de la Virjen, por las comparsas allí reunidas, trayéndonos el vivo recuerdo de épocas pasadas, lejanas de la actual cultura i civilización.
Concluida esta ceremonia indígena salió la procesión; recorriendo las principales calles del pueblo. Durante todo el camino se quemaron gran cantidad de cohetes i se sintieron de vez en cuando tiros de dinamita.
La señorita Elena Vallebona sacó varias instantáneas de la procesión así como de los diferentes bailes que se ejecutaban en la Plaza. También el señor Eduardo Muecke tomó importantes vistas para cinematógrafo.
Entre las personas que concurrieron, apuntamos en nuestra cartera las siguiente señoras: De Muecke, Muller, Evans, Devescovi, Coope, Blackader, Isaacson i Farqharson.
Señoritas: Elena Vallebona, Victoria Battle, Emma Valdes, Rosaura Arancibia, Elena Brandt, Fridy Muller, Celia Petterson, Rosa Fuentes, Manuela Loaysa, Maria Benavides, Rosita de la Vega, Virginia Dassori, Rosa Green, Barreda, Matis, Rescusich i Muchisimas otras cuyos nombres sentimos no recordar.
Algunas señoritas vendían cintas de colores con la siguiente inscripción: Virjen del Carmen de La Tirana.- Julio 16 de 1908.
Antes de salir la procesión, el Vicario señor Rucker dirigió la palabra al pueblo desde la puerta de su alojamiento repartiendo después estampas i menudencias.
Regresamos a Iquique a pesar de que todavía quedaban varias interesantes fiestas ofrecidas a sus relaciones por varios administradores de oficinas cercanas al pueblo de La Tirana.
Jorge Luis Otaisa
El Tarapacá
21 de julio 1908, página 2
1909
En La Tirana
Preparativos alcohólicos, ¿con qué permiso?
Hemos tenido conocimiento, perfectamente fidedigno, de que en La Tirana, es el sitio en que deben efectuarse las mascaradas religiosas que en ese punto se celebraba anualmente, se están instalando carpas y redadas para el expendio de bebidas alcohólicas, etc.
Como la autoridad municipal no ha concedido a nadie autorización para expender bebidas o cualquier artículo en ese sitio, como tampoco para establecer carpas o tampoco para establecer carpas o puestos en él, llamamos la atención de aquel hecho a la Prefectura de Policía, la cual, en nuestro entender, debe no permitir, bajo ningún concepto, el establecimiento de venteros, fondas o “chinganas” sin que los que pretendan hacerlo exhiban el permiso municipal que exige la ley.
Queda pues colocado ese asunto entregado a la acción policial.
El Chileno
17 de julio de 1909, página 2
De la Pampa
En las noticias de Negreiros, de ayer encontramos las siguientes novedades:
Los de La Tirana.- Día de Bullicio i de trajines fue el de ayer, con motivo del regreso de los últimos paseantes a La Tirana.
Desde que se anuncian la llegada del primer tren, que conducía a los devotos la gente corre en gran número a la estación esperanzada en divertirse un rato con las danzas de los bailarines.
Efectivamente apenas llegado el tren de las 3, los “morenos” de la Amelia organizaron algunas de sus danzas, que fueron presenciadas por casi todos los habitantes de Negreiros que rodeaban a los bailarines que, ufanos lucían sus vestidos, sus cintas multicolores i sus plumajes chillones, en medio de sus más celebres piruetas.
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