II. Los Diez Mandamientos y el Nuevo Pacto en el cumplimiento del Nuevo Testamento
Aunque existen muchos textos que podríamos examinar para demostrar que la profecía de Jeremías de la permanente utilidad de los Diez Mandamientos se cumple bajo el Nuevo Pacto, nos concentraremos solamente en dos: 2 Corintios 3:3 y Romanos 13:8-10.
2 Corintios 3:3 29dice: “Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. La sección comienza en 2 Corintios 2:17, como un largo argumento para la validez del ministerio de Pablo. En 2 Corintios 3:1, Pablo ofrece preguntas regulatorias: “¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?”. En 2 Corintios 3:2, Pablo utiliza una metáfora, describiendo a los corintios como una carta escrita en su corazón. En 2 Corintios 3:3, utiliza una metáfora similar para un propósito diferente, declarando que los creyentes de Corinto son una “carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”.
Considera las siguientes observaciones. Primero , en el contexto, Pablo obviamente está hablando del Nuevo Pacto profetizado por Jeremías. Esta aseveración es probada por el lenguaje utilizado por Pablo en el versículo 6, “nuevo pacto”, y en el versículo 3, en donde los paralelismos con Jeremías 31:33 son sorprendentes. Juan Calvino dijo: “Él hace referencia a la promesa que es registrada en Jeremías 31:31 y Ezequiel 37:26 [ sic ], concerniente a la gracia del Nuevo Testamento… Pablo dice que esta bendición fue cumplida mediante su predicación”. 30
Segundo , Cristo es el autor de esta epístola escrita en el corazón. La frase “de Cristo” es mejor comprendida como Cristo siendo el autor de la epístola escrita en el corazón. Cristo autentifica el ministerio de Pablo al hacer la obra que solo Dios puede hacer al escribir en las almas de los hombres.
Tercero , Cristo no utiliza tinta sino al Espíritu Santo para escribir en los corazones de los hombres.
Cuarto , las tablas de piedra se refieren a los Diez Mandamientos como fueron originalmente escritos por Dios (2 Corintios 3:7 y Éxodo 31:18).
Quinto , las tablas de carne (del corazón) se refieren a los corintios.
Sexto , a diferencia de lo escrito en las tablas de piedra bajo el Antiguo Pacto, que tenía como una de sus funciones el ministerio de la muerte, lo escrito en las tablas del corazón bajo el Nuevo Pacto es un ministerio del Espíritu, que da vida (ver versículos 6-7).
Séptimo , lo que Cristo escribe en el corazón es la ley de Dios prometida en Jeremías 31:33. Colin Kruse comenta:
Al final del versículo [versículo 3], mientras avanzaba en su argumento, Pablo varía la metáfora al decir que estas cartas no se escribían en tablas de piedra, sino en tablas de los corazones humanos. Aquí, Pablo deja atrás el contraste entre la obra del escriba utilizando una pluma y tinta y la obra del apóstol ministrando en el poder del Espíritu, e introduce otro contraste, el de escribir en tablas de piedra y en corazones humanos. Este último contraste es claramente una alusión a la descripción profética del Nuevo Pacto ( comparar Jeremías 31:31-34; Ezequiel 36:24-32) bajo el que Dios escribiría su ley en corazones humanos. 31
Es importante notar que Pablo cambia la metáfora al final del versículo 3. Pasa de lo que los Corintios son para él en el versículo 2, “nuestras cartas… escritas en nuestros corazones”, a lo que Cristo hizo en los corintios para hacerlos las cartas de Pablo.
El ministerio de Pablo cumple la profecía del Antiguo Testamento. En el pensamiento de Pablo no hay un paso de una ley a la falta de ley o a una ley completamente nueva, sino que la misma ley pasa de la piedra al corazón . Philip Hughes da estos valiosos comentarios sobre 2 Corintios:
Es evidente que Pablo tiene en mente el contraste entre el otorgamiento de la ley de Moisés en el Monte Sinaí y el establecimiento del nuevo pacto profetizado por Jeremías. En el Sinaí, la ley había sido escrita por el dedo de Dios en tablas de piedra (Éxodo 31:18)… Sin embargo, Jeremías 31:33 promete una ley que es interna, es decir, Dios escribiendo Su ley en el corazón. Es muy importante percatarse de que es la misma ley que fue grabada en las tablas de piedra en el Sinaí la que, en esta era del nuevo pacto, es grabada en las tablas del corazón humano por el Espíritu Santo. El evangelio no anula la ley, sino que la cumple… El cristiano aún está bajo la solemne obligación de guardar la ley de Dios, pero con esta vital diferencia: que él ahora tiene el poder, el poder de Cristo mediante el Espíritu Santo que mora en él, de cumplirla. La ley, por tanto, no es mala ni está obsoleta, sino como dice Pablo en otro pasaje: “la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12). Tampoco la ley se opone al amor; por el contrario, el amor a Dios y el amor al prójimo son el resumen de la ley, como nuestro Señor lo enseñó (Marcos 12:28-31): el amor, afirma el apóstol, es precisamente “el cumplimiento de la ley” (Romanos 13:8-10). 32
Geoffrey Wilson dice:
La superioridad del Nuevo Pacto sobre la antigua dispensación no es que haga a un lado el Decálogo (la ley moral), sino que transfiere esa ley de las tablas de piedra a ‘tablas que son corazones de carne’ [comparar Ezequiel 11:19; 36:26]. Este es el cumplimiento de la profecía de Jeremías, ‘Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón’ [Jeremías 31:33]. 33
El entendimiento de Pablo sobre la ley de Dios escrita en el corazón bajo el Nuevo Pacto en 2 Corintios 3:3 se vuelve claro. La ley es los Diez Mandamientos, la ley básica y fundamental del Antiguo Pacto y aquella que Dios escribió en las tablas de piedra. La función de los Diez Mandamientos bajo el Nuevo Pacto es similar a su función bajo el Antiguo Pacto. Aún funcionan como el patrón fundamental para una vida justa. 2 Corintios 3:3 es un texto del Nuevo Testamento que claramente enseña la permanente validez de los Diez Mandamientos para los cristianos en cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento.
En Romanos 13:8-10 leemos:
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Aquí es obvio que el amor y la ley no son enemigos, sino amigos benditos en el proceso de santificación del creyente. En la enseñanza de Pablo y el resto de la Biblia, el amor y la ley van juntos para el creyente e incluso son inseparables. Observa lo que dice Murray sobre este punto:
Una buena conducta no puede coexistir con la impureza de corazón. Conformarse externa y servilmente a los preceptos de la ley no constituye obediencia… Sin la condición interna de pureza y el impulso interno del amor, la obediencia es imposible. 34
Tanto el amor como la ley son necesarios para el cristiano. La obediencia a la ley es inútil sin el amor. Expresar nuestro amor es imposible sin la ley.
Hay tres observaciones sobre es texto que son de interés para nuestro estudio. Primero , Pablo no duda en ilustrar su referencia a la ley en el versículo 8 con una cita de parte del Decálogo en el versículo 9. Este fenómeno del Nuevo Testamento citando el Decálogo en el contexto de la santificación cristiana sugiere al menos dos cosas: la primera es que el Nuevo Testamento contempla el Decálogo como el centro de la ley del Antiguo Testamento, tal como el mismo Antiguo Testamento lo hace; la segunda es que el Nuevo Testamento encuentra en el Decálogo una adecuada síntesis de la ley moral (ver Mateo 19:18-19; Romanos 13:8-10; 1 Corintios 6:9-10; Efesios 6:2-3; 1 Timoteo 1:8-11; y Santiago 2:8-11 en donde se hace referencia al Decálogo en contextos evangelísticos y didácticos [es decir, de enseñanza]). Comentando sobre Romanos 13:8-10, Murray dice: “Pero lo que deseo resaltar de manera especial es, primero, que estos cuatro 35que enumera son cuatro de los mandamientos más conocidos. Es en el Decálogo que Pablo encuentra la epítome de la ley moral”. 36
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