Arantxa Comes - El don de la diosa

Здесь есть возможность читать онлайн «Arantxa Comes - El don de la diosa» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El don de la diosa: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El don de la diosa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un mundo amenazado por una Diosa. Una sociedad sometida y dividida por ideologías. Una reina cruel dispuesta a todo por hacer prevalecer su poder. Y dos hermanos separados por un sistema injusto.Tristán busca a la Diosa para conseguir la redención de la humanidad. Amaranta pretende acabar con la tiranía del sistema político en el que viven los ciudadanos del país de Erain.Dos aventuras llenas de peligros, en las que el amor, el descubrimiento de la verdad y el encuentro con uno mismo serán cruciales para tratar de salvar a una humanidad condenada por su egoísmo. No son los primeros en intentarlo, pero son la última esperanza.

El don de la diosa — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El don de la diosa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

No debe descubrirme, no cuando estamos tan cerca de conseguir nuestro propósito. Creo oír la voz de Quildo acercándose a nosotros, pero una sensación mucho más lejana al mundanal ruido que nos rodea me atrapa. Es como un ligero temblor, como si miles y miles de hormigas corretearan en marabunta bajo nosotros, en el subsuelo. Hormigas que, además, desprenden un calor inaguantable.

La mesa vibra sutilmente y capta mi atención. Ninguno de mis dos amigos ha hecho ningún movimiento brusco y, que yo sepa, hasta el momento no existe la magia, así que, o la mesa se ha movido sola o la locura está abrazándome fuertemente.

Sin embargo, nuestros vasos también comienzan a bailar al son de la mesa. Los líquidos burbujean como si estuviesen hirviendo. Y qué calor. De pronto, las campanadas de la Iglesia Coronaria tañen descontroladamente. Solo significa una cosa: un desastre climatológico está a punto de ocurrir.

Entre chillidos desquiciados, la gente salta disparada de sus asientos, apelotonándose en la entrada, dispuesta a pasar por encima de quien sea y como sea para sobrevivir. Por encima del griterío, se escuchan las órdenes de Gorio. Iggy no quita la mano de mi brazo y yo antes muerta que descubrirme ante Quildo cuando todo puede resultar una falsa alarma de este extraño fin del mundo.

Gorio descuelga a Jacinta y el gesto calma la conmoción de los clientes, aunque los murmullos no cesan. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, alguien entra por la puerta principal gritando que huyamos. Que huyamos porque el cielo está en llamas.

Y entonces, ya no importa que Gorio haya echado mano de Jacinta, porque el miedo resurge imparable. Los clientes vuelven a agolparse, pegarse y pisotearse entre ellos con tal de ser los primeros en salir del local. Iggy me coge de la mano y tira de mí para levantarme. Intento agarrar a Agatha, pero no la encuentro. La busco con la mirada entre la multitud.

Por suerte, solo está a unos pocos metros frente a nosotros. Su pequeño cuerpo está siendo aplastado brutalmente por el de dos mercenarios. Gracias a su habilidad, está consiguiendo mantenerse en pie, pero la firmeza de los dos cuerpos que la aprisionan la elevan del suelo con cada sacudida. Si siguen así, la tirarán y la matarán.

Me desasgo de la mano de Iggy y su grito por poco me detiene, pero ya me da igual quién me vea, incluso si es Quildo. Tengo que proteger a Agatha, no importa lo que cueste. Me escabullo entre los cuerpos como si fuese una danza frenética y alcanzo a mi amiga que, al verme, extiende su pequeña mano hacia mí.

Sin embargo, antes de que pueda rozar siquiera sus dedos, alguien me coge y me aparta de Agatha y mi rumbo en un solo movimiento. Me encuentro cara a cara con Quildo. Nunca sus ingenuos ojos oscuros han parecido pozos sin fondo. Y qué miedo me da buscar en ellos.

—¡Iggy! —Solo hace falta llamarle con un tono tan alarmante para que él sepa qué tiene que hacer.

Quildo me va a retener, pero no voy a abandonar a Agatha.

—¡Sabía que me ocultabas algo! —me grita mi prometido.

—Salgamos de aquí, por favor, y te lo contaré todo.

—¿Por qué nos mientes? ¿Por qué te mezclas con los neutrales, los renegados y los expirantes? Es aquí donde trabaja tu hermano, ¿verdad? ¿Desde cuándo lo ves? ¡Contesta! —Su voz se desgarra por el dolor y casi creo ver cómo la neblina que oscurece aún más su intensa mirada se agrava.

—Quildo, tenemos que ponernos a salvo primero. Ponernos a cubierto… Por favor —le suplico, por pura desesperación.

Por un instante, pienso en noquearle y continuar con mi plan. No le debo nada a una persona que solo me ha causado mal día tras día. Pero, ¿soy capaz de dejar de presionar y abandonarlo a su suerte? ¿Quiero proteger a alguien así? ¿Soy de ese tipo de personas sin rencor y bondadosas que pueden salvar a cualquiera?

No.

Sí.

No lo sé, y acabo determinando que dejar morir a alguien a sangre fría es algo que, por el momento, no forma parte de mi naturaleza.

—¡No! Quiero respuestas. Quiero saber si me amas tanto como yo a ti. Quiero saber si ayudaste en la fuga de Tristán…

—¡Quildo!

Y consigo callarlo, aunque él no deje de llorar. Me arden los ojos. No por él, sino por la ansiedad que me está provocando mi decisión; la lucha moral que se está librando en mi interior. Puedo dejarlo morir, porque él nunca ha hecho nada por mí, todo lo contrario. O puedo salvarlo, porque no es él quien tiene la culpa real y directa de mi situación. Quildo hace de sus labios una fina línea. Un empujón lo lanza contra mí y aprovecho su inestabilidad para agarrarlo de la mano y sacarlo del local.

Entre las cabezas logro advertir los mechones caoba de Iggy prácticamente fuera de El Tugurio. Casi rezo porque esté con Agatha, porque no la haya perdido. Sin embargo, me concentro en mi cometido: en salir de aquí con Quildo. Tiro de él y él se deja llevar. De repente, parece una pluma que no tiene fuerzas para resistirse.

Quildo me protege de algún que otro codazo, pero la mayor parte del trabajo lo hago yo propinando patadas, empujones y soltando algún que otro insulto que hace que mi prometido me mire como si no me reconociese. Y no me conoce, esa es la verdad.

Conseguimos alcanzar el exterior, pero, tal y como salimos, me dan ganas de entrar de nuevo. Las campanadas han dejado de sonar, porque el campanario ya no existe. Ahora es una montaña de piedra carbonizada coronada por una gran llamarada que clama súplicas al cielo anaranjado.

Una bola de fuego surca la ciudad, veloz, y cae a unas pocas calles más allá de nosotros. La onda expansiva nos alcanza y mantengo a Quildo en equilibrio, todavía cogidos de la mano. Un diminuto cascote impacta contra la cabeza del chico, pero no me detengo a examinar su estado. Corremos entre las calles, mirando al cielo y al suelo intermitentemente, porque todo arde como si estuviésemos en el mismísimo infierno. Todos gritan. Todo es sangre.

—¡Ve con mis padres! ¡Sálvate!

—¡No! —se niega, muerto de terror, con un hilillo de sangre bordeándole el rostro—. Me quedo contigo.

—Quildo, esto se ha terminado. ¿Entiendes lo que…? —Una gota de agua golpea mi nariz, seguida de una pequeña piedra de hielo—. ¿Es lluvia…?

—¿… y granizo a la vez? —completa él.

—¡Corre! ¡Tengo que buscar a Tristán! —Doy media vuelta.

—¡No! —Me coge de la mano para retenerme—. Quédate conmigo. Sé como antes.

Chasqueo la lengua y empujo a Quildo hasta resguardarlo bajo un tejado de metal que no aguantará el fuerte granizo que, de repente, está empezando a caer junto a la poderosa lluvia y las llamaradas de fuego. Él intenta enmascarar su miedo para imponerse, pero no lo consigue.

—Ni siquiera estás enamorado de mí. Te has obligado a creerlo. Nuestro matrimonio concertado es una farsa. —Trato de suavizar mis palabras—. ¿Lo entiendes? Tú perteneces a Cumbre y yo dejé de pertenecer a ninguna parte hace mucho tiempo.

—Es por...

—Es por mí, Quildo. —Clavo mi mirada en la suya para que lo comprenda. Transmito la comprensión que él siempre ha querido ver en mí; este será mi engañoso favor—. Adiós.

Entonces sí, me marcho sin que Quildo logre detenerme. No miro atrás. No quiero saber si él ha echado a correr tras mis palabras o se ha quedado ahí, observando cómo desaparezco ante él y de su vida.

Tengo que encontrar cuanto antes a Iggy y a los demás. Salvar a Tristán. Salvarlo de todo esto. En un último pensamiento se materializan mis padres, pero ellos ya se habrán resguardado en algún búnker reservado únicamente para ígneos, intentando aparentar que están preocupados por mí frente a la comunidad. Mentira. Solo quieren salvar su pellejo.

Los aparto de mí para que no me desconcentren, sin embargo, me cuesta anteponerme al recuerdo de la cruda realidad que hasta entonces he tenido que soportar al lado de mi familia. Una pequeña bola de fuego impacta a veinte metros de mi posición y el temblor me desestabiliza. Sin control, caigo de espaldas en un duro golpe.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El don de la diosa»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El don de la diosa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El don de la diosa»

Обсуждение, отзывы о книге «El don de la diosa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.