De cara al futuro, y si la economía de mercado supone empresas al servicio del consumidor, ese consumidor no tiene que ser solo el nacional: puede ser cualquiera y, para que lo sea, la empresa ha de ser proactiva y salir al mundo a conquistar nuevos mercados, sirviendo al consumidor. En general, el empresario mexicano y el extranjero que opera en México ¿está preparado para el reto?, es más, ¿es consciente de este?
NOTAS
[1]El bienestar del consumidor depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios a su disposición. Cantidad: debe ser suficiente para satisfacer correctamente todas sus necesidades. Calidad: debe ser la adecuada para que las satisfaga de la mejor manera posible. Variedad: debe ser la mayor posible para satisfacer la mayor variedad posible de necesidades.
[2]Todo productor, oferente y vendedor, aun el que es monopolio, sirve al consumidor, ya que este tiene frente a aquellos la libertad de decidir si compra o no, por lo que una empresa, incluidos los monopolios, sobrevive hasta que los consumidores quieren. De lo que se trata es de que la empresa sirva al consumidor, no de cualquier manera, sino de la mejor manera posible.
[3]Sería el mismo agente económico realizando tareas esencialmente distintas.
[4]Que forma parte del costo de producción. El costo de producción es la suma de todas las remuneraciones que se pagan a quienes aportan factores de la producción. El empresario aporta, precisamente, el factor empresarial, aportación a cambio de la cual espera obtener una remuneración, que se conoce como la ganancia “normal”.
[5]sta idea, “Empresario es quien enfrenta la incertidumbre de conocer su costo de producción pero no su precio de venta”, la propuso y desarrolló Ricardo Cantillón (1680-1734, versión de 1996).
[6]Esta idea, “Empresario es quien inventa mejores maneras de satisfacer las necesidades”, es de Joseph Schumpeter (1883-1950, versión de 1978).
[7]Este es uno de los principales temas que trata Adam Smith (1723-1790) en La riqueza de las naciones (1776, versión de 1987).
[8]Que se “cocinó” durante el sexenio de Calderón, pero entró en vigor en enero de 2013, ya en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
[9]Que en realidad resultó una contrarreforma fiscal, muy lejos de lo que, tanto en materia de impuestos, como de gasto del gobierno, se necesita para elevar la competitividad de la economía mexicana.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Cantillón, R. (1996). Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general. México: Fondo de Cultura Económica.
INEGI. Banco de Información Económica. Recuperado de: http://www.inegi.org.mx/sistemas/bie/
INEGI. Índice Nacional de Competitividad. Recuperado de: http://www.beta.inegi.org.mx/temas/inc/
Schumpeter, J. (1978). Teoría del desenvolvimiento económico. México: Fondo de Cultura Económica.
Smith, A. (1987). Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. México: Fondo de Cultura Económica.
Subsecretaría de Comercio Internacional. Secretaría de Economía (10 de mayo de 2015). Comercio Exterior/Países con Tratados y Acuerdos firmados con México. Recuperado de: http://www.gob.mx/se/acciones-y-programas/comercio-exterior-paises-con-tratados-y-acuerdos-firmados-con-mexico
ARTURO DAMM ARNAL
DOCTOR Y MAESTRO EN FILOSOFÍA, MAESTRO EN DERECHO ECONÓMICO, LICENCIADO EN FILOSOFÍA Y ESPECIALIDAD EN FILOSOFÍA POLÍTICA Y SOCIAL (UNIVERSIDAD PANAMERICANA). LICENCIADO EN ECONOMÍA (UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA). ESTUDIOS DOCTORALES EN FILOSOFÍA (UNIVERSIDAD DE NAVARRA).
PROFESOR EN LA ESCUELA DE GOBIERNO Y ECONOMÍA Y EN LAS FACULTADES DE DERECHO Y FILOSOFÍA, DE LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA. COLABORA ACTIVAMENTE EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN; ES AUTOR DE DIECINUEVE LIBROS Y COAUTOR DE OTROS SEIS. PROFESOR INVITADO DEL IPADE.
______ ESTE CAPÍTULO REVISA ALGUNOS DE LOS DIAGNÓSTICOS SOCIOECONÓMICOS DE MÉXICO. NO ES GRATUITO QUE HAYA TANTOS; SE DEBE, ENTRE OTROS MOTIVOS, A QUE LA SOCIEDAD EVOLUCIONA, Y LA ETIOLOGÍA Y SÍNTOMAS DEL MALESTAR SOCIAL CAMBIAN TAMBIÉN. SIN EMBARGO, HAY ENFERMEDADES CRÓNICAS QUE NO DESAPARECEN Y QUE ENTORPECEN EL DESARROLLO DE MÉXICO. ESTAS, APARENTEMENTE INCURABLES, SON LA INEQUIDAD SOCIAL Y LA CORRUPCIÓN. AMBAS SE ENTRELAZAN EN UNA ESPIRAL PERVERSA. LA CORRUPCIÓN EMPOBRECE A LOS POBRES Y DIFICULTA LA TAREA DE LOS EMPRESARIOS Y EMPRENDEDORES. LA SOLUCIÓN ES COMPLEJA Y MULTIFACTORIAL: DEMOCRACIA, TRANSPARENCIA, RENDICIÓN DE CUENTAS, PERO TAMBIÉN EXIGE QUE EL EMPRESARIO ASUMA SU PARTE DE RESPONSABILIDAD. |
EL ENFERMO CRÓNICO
Se repite con cierta frecuencia que México es un país diagnosticado en exceso. Nos sobran estudios —dicen— y nos faltan propuestas de solución. Sin embargo, esta afirmación solo es parcialmente verdadera. Por un lado, los países, al igual que los organismos vivos, cambian de manera continua; en consecuencia, el diagnóstico del año pasado no es del todo válido para el momento actual, se hacen obsoletos conforme el cuerpo evoluciona. Hacer una valoración es una tarea constante, no una etapa superable de un proceso.
Por otra parte, conviene conservar memoria de los diagnósticos y de los tratamientos. Los médicos —sigamos con la analogía— agradecen que el paciente conozca su historial clínico para evitar la repetición de errores pasados. El paciente responsable debe advertir al médico cuando sabe por experiencia propia que tal o cual tratamiento ha sido ineficaz. De manera análoga, en política económica mirar hacia atrás es tan importante como ver hacia delante. La falta de horizonte histórico lleva a prescribir una y otra vez un tratamiento clínico ineficaz. No hay por qué creer que lo prescrito en el pasado servirá en esta ocasión. Mutatis mutandis, cada sexenio, se escucha un discurso muy similar en nuestro país. Desde los años ochenta del siglo pasado, México está empeñado en modernizarse, en liberar el mercado y combatir la corrupción. Valdría la pena preguntarse qué es lo que se ha hecho mal y qué ha impedido que México alcance el nivel de desarrollo de otros países que estuvieron en condiciones similares al nuestro. Pensemos, por ejemplo, en el caso de Corea del Sur.
Me atreveré a hacer un diagnóstico provisional. México padece dos enfermedades crónicas: la corrupción y la inequidad social. Estas enfermedades están documentadas desde el Virreinato. Ya en el siglo XIX los viajeros extranjeros dejaron constancia minuciosa de tales problemas y, desde inicios del siglo XX hasta el final del milenio, el combate a la corrupción y a la injusticia social han sido el leitmotiv de partidos políticos y de los gobernantes en turno. El riesgo de este diagnóstico es pensar que la corrupción y la inequidad social están grabados en el gen cultural de México; lamentablemente, no pocos mexicanos piensan que tales males son genéticos y que, por ende, no cabe sino resignarnos.
No obstante, si miramos con detenimiento histórico, advertiremos que México ha mejorado en algunas cuestiones. Si bien la corrupción sigue siendo un cáncer que carcome la estructura social y el sistema de producción, es innegable que, en comparación con el alemanismo (1946-1952), hemos mejorado en ese rubro. Los excesos y la corrupción de los funcionarios de ese sexenio estaban protegidos por un manto de impunidad impensable en nuestros días.
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