– Ahora, el escenario para diseñar las estrategias es el siguiente: el capo de Medellín encargó a Kevin Beck el rescate de Frank. Aquí hay tres posibilidades, pudiera ser para probarlo, o tal vez por considerarlo idóneo. Incluso, también existe una tercera posibilidad, de que nuestro agente haya cambiado de bando y ahora sea un infiltrado en la DEA.
– Esta dualidad de posibilidades siempre me preocupa, así que debo tener ambas presentes en todos los análisis. Ya demostró su capacidad para moverse en el bajo mundo y el Capo de Medellín sabe elegir a sus hombres. Ahora, Kevin nos pide decidamos si aceptamos o no la “fuga” de Frank de los Estados Unidos a Colombia.
El silencio y la atención de los presentes eran absolutos. El puesto de alguno de ellos dependía de la decisión adoptada y sobre todo, del desenlace de esa locura...
– Mi análisis es el siguiente:
– ¿Qué les parece a ustedes, si la DEA, en lugar de combatir a los carteles Colombianos, a la mafia norteamericana, y a la mafia del Sudeste Asiático, se dedicara a planear y dirigir “una guerra” entre los tres?
– Tenemos básicamente dos bandos: Los americanos y los asiáticos. Yo los llamaría en código los Leones y los Tigres. Esos frentes del conflicto, por origen y por intereses superpuestos son enemigos naturales. Sería una lucha equilibrada, pues los dos grupos tienen suficiente dinero y mercenarios, buscan obtener los mismos mercados y los mismos clientes... Y tiene las mismas leyes: pueden liquidarse sin trámites burocráticos.
– Se podría decir, que la DEA se arrogaría un papel afín al que asumen los fabricantes de armas, cuando interfieren psicológicamente en las relaciones entre dos naciones hasta que se desconocen como perros y comienza la guerra. A río revuelto, ganancia de pescadores…
– Iniciar una guerra es más factible que detenerla, solo hace falta el primer disparo de un bando para que el otro responda con dos… El detonante de la dinamita.
– Tendríamos un costo mínimo, y quizás lo autofinanciemos como sucedió con la Operación Anaconda. No perderíamos nuestros agentes... ¡Y cazamos tres buitres sin un sólo tiro!
El Comandante general, Weeb Sullivan, contestó: – Parece utópico que la DEA digite las acciones de ambos bandos, ya que no podemos intervenir en sus decisiones. Posiblemente, si los dejamos actuar, se reúnan y formen la Supermafia.
Parker esbozaba una sonrisa detrás de su pipa llena de tabaco, sin encender...
– En una situación corriente eso sería lo que podría suceder, ¡pero Frank está vivo y pide ayuda! Y esa es la clave del momento que nos permite mover nuestras piezas al casillero adecuado.
– Tener presente el efecto mariposa de la teoría del caos: Las pequeñas variaciones afectan en gran magnitud sistemas complejos y mayúsculos, tal como un pequeño cambio de vía que casi no precisa energía, lleva un tren completo a otro destino.
– ¡Debemos hacer ese cambio de vía!
– Si ayudamos a Kevin Beck a desenterrarlo con tremendas dificultades y arriesgando su vida, ¡el siciliano le estará eternamente agradecido! Es la falla de los sicilianos, son gente de palabra, le deberá la vida… ¡y se la deberá en serio!
– Con eso ubicamos a Kevin Beck en Medellín, junto a Pedro Bucci y sus miles de millones de dólares y junto a Frank y sus miles de millones de dólares. Kevin sería un virus mutante inyectado en el cerebro de nuestros enemigos... y con leves sugerencias debería hacer el cambio de vía.
– Como Frank no podrá retornar, confiaría sus gestiones a Beck, que al mismo tiempo, debido a su amistad y algún tipo de magia que parece tener, es un Consejero ad honoren de Pedro Bucci, con lo que tenemos a un mercenario que cuenta con el apoyo de los narcos sudamericanos, la Mafia y la DEA. ¡Un súper agente! Más bien diría, el mejor simulador que conozco; todo lo arregla con una sonrisa, y jamás usa ningún tipo de armas.
– Si Kevin Beck llevase a los Leones un plan viable para destruir a la Mafia china y recuperar el negocio, y por otro lado, contando con nuestra secreta ayuda, hacemos algo para que se infiltre en la mafia amarilla, conocería el camino de la heroína, sus contactos y modus operandis… y allí también puede hacer otro cambio de vía.
– Entonces completaríamos la utopía total. ¡Un agente de la DEA que estaría bien relacionado y actuando en las más altas esferas entre los narcotraficantes colombianos, la mafia norteamericana y la mafia china! Sería una fuente de información vital, con la ventaja de poder influir en las decisiones que adoptará cada grupo según nuestros planes.
– La posibilidad es muy remota, y me parece utópico lograr semejante complot con solo un agente.
– No estaría solo. Podríamos aprovechar la infraestructura existente de la Operación Anaconda, sobre todo la mansión, el túnel y a David Callaghan, que es un excelente contacto invisible entre Kevin y la DEA. Nadie sospechará, no habrá cambios.
– Para iniciar el efecto mariposa tan sólo necesitaré el apoyo del Grupo Táctico Central de la DEA.
– ¿Cómo sería el procedimiento? Preguntó interesado Sullivan.
– El procedimiento será sumamente dinámico, diagramado según las normas militares en emergencias extremas, con diversidad de opciones y rectificaciones continuas.
– De acuerdo con los informes que nos aporte Kevin Beck planificamos minuto a minuto el paso siguiente, y él tratará de introducirlo entre las partes en conflicto, para que Pedro Bucci y Frank Victorio Dordoni, manden sus “regimes” a destruir por nuestra cuenta a la competencia asiática. De alguna manera nos encargaremos de que los asiáticos sepan quienes son sus enemigos... ¡y armen una fiesta acorde a las circunstancias!
En los rostros de esos hombres, curtidos por las responsabilidades y el peso de llevar las riendas de la Nación, asomó una sonrisa.
– ¡Eres peor que Maquiavelo! Le dijo el Comandante Sullivan meneando despaciosamente la cabeza. Si ese plan llegase a funcionar, podríamos considerar que la DEA cumple con creces su deber con la Patria. Tienes mi voto favorable.
El Senador Nacional Patrick Scherer, siempre evitando comprometerse directamente, lo aprobó ad referéndum del Presidente de la Nación. El Dr. Macnamara sencillamente lo felicitó estrechando sus manos y deseándole suerte.
David Kant, estaba encantado de volver a dirigir desde el tablero de las computadoras de la DEA y desde el mismísimo Pentágono, una obra dramática internacional, con actores que perderían la vida violentamente si no interpretaban estupendamente el papel asignado.
El Gran Teatro de la humanidad empezaba a descorrer nuevamente el telón...
– Si el Presidente lo aprueba, comenzaremos la “Operación Tormenta en el Infierno”, que esperamos sea tan positiva como fue la Operación Anaconda. Dijo vehemente Weeb Sullivan estrechando la mano de su subalterno.
Esa misma noche, el Comandante Parker tendría una cena de trabajo con el Presidente de los Estados Unidos. Había invitado al Comandante General de las fuerzas armadas y al Director General de la CIA. Todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de profundizar los temas que Parker lanzaba como propuestas transformadoras en la intimidad del Sistema Judicial. Del mismo modo aprobaron por unanimidad la génesis de la Operación Tormenta en el Infierno, que se vería fortalecida con el apoyo logístico de un selecto grupo de las Fuerzas Armadas y, sobre todo, de la CIA.
Capítulo 9
La Florida – Miami
El retorno del Comandante Parker desde Washington a Miami produjo un revuelo en el interior de la DEA.
La reunión se realizó a puertas cerradas con el capitán Andrés Smith, encargado de las acciones especiales y espionaje, el teniente William Foster, experto en electrónica, interferencias y explosivos temporizados, además del capitán Albert Steward, responsable de la información. Además, participaba el Dr. Carl Stenmark, en el área medicina legal y productos químicos, y el teniente David Kant, experto en “enamorar computadoras”, o lo que es lo mismo, en que le entreguen sus secretos.
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