Ya nos hemos mudado, es nuestro primer día en el piso nuevo, ya no hay peleas en las escaleras, la gente es muy simpática, vivimos en la última planta, hay muchas escaleras, mami ha puesto muy bonito el piso, ahora hay muebles y el suelo brilla mucho, es blanco y tiene piedrecitas finas, terrazo lo llama mi madre. Mami no quiere que estemos descalzas, en el otro piso nos ponía trapos en los pies y nos divertíamos mucho arrastrándolos, patinábamos y mami decía que así le sacábamos brillo al suelo, eso era divertido.
La cocina del piso nuevo es bonita pero no tiene casi ningún mueble, mami le dice a papi que un hombre llamará en unos días para traerlos. Estamos en el salón viendo la tele, mami está en la cocina haciendo la cena, comemos y nos acostamos todos.
Ahora mi hermana y yo tenemos una habitación para nosotras solas y una cama para cada una, mi hermano tiene una habitación para él solo. Sola en mi cama, noto que alguien se ha sentado a los pies, me tapo con las mantas, no quiero mirar, tengo miedo. Siento que se levanta, ya no está, mami no ha sido porque ella enciende la luz y mi hermana tampoco porque ella también enciende la luz y me habla para no asustarme, finalmente me quedo dormida. Por la mañana, mi hermana, que sabe pintar muy bien, hace un dibujo de una niña. La niña que ha dibujado se parece mucho a la que yo vi cuando nos mudábamos. Mi hermana le enseña el dibujo a mami, quien suspira y nos llama a los tres, nos dice que nos sentemos con ella en el sofá, que tiene que hablar con nosotros. Comienza a hablarnos muy suave y tranquila, coge el dibujo y nos pregunta si hemos visto a esa niña. Tras contestarle que sí, mamá empieza a contarnos algo:
—Esta niña ya no está con nosotros, murió hace muchos años, vivía con sus padres en el piso cerrado, está vestida de blanco porque su mamá le estaba probando su vestido de comunión, la niña se asomó a la ventana, se apoyó en la baranda que estaba casi suelta y con el peso de la chiquilla se terminó de soltar y cayó delante de la puerta de nuestro anterior piso. Murió. Sus padres comenzaron escuchar cosas y se tuvieron que mudar, porque sentían mucha pena por su hija. La niña ha hecho todo lo que habéis visto y oído, porque quería que saliéramos de ese piso donde vivíamos, es un piso muy viejo y corríamos peligro allí. Además, sabéis que había muchos bichos y humedades. Esta noche, la niña nos ha hecho una visita para despedirse de nosotros, ya no volverá más, no tengáis miedo, esa niña es buena y nos protegía.
Mi hermano le preguntó a mami que cómo sabía eso, ella respondió que se lo habían contado los policías. Ya no volvimos a escuchar ni ver cosas raras, todo aquello terminó.
Es casi la hora de cenar, mami está cocinando, nosotros estamos sentados en el sofá viendo la tele, hemos estado en la calle jugando con globos llenos de agua, ya hace calor, es casi verano. Llaman por teléfono a mami, es el hombre de los muebles de la cocina, que mañana se los traerán. Con el juego, se me ha roto el globo pequeño de agua que tenía en las manos y he formado un charco en el suelo. Mamá se enfada un poco y me regaña, pero la ayudo a limpiarlo pidiéndole perdón, que no lo volveré a hacer.
Llegamos del colegio, han traído la cocina, la están montando, está todo por medio, hay polvo y serrín por todos sitios, en las habitaciones no. El hombre se va a almorzar y nosotros comemos también. Mami nos advierte que no molestemos al hombre, que está trabajando, asentimos, terminamos, mami recoge y friega los platos. Vuelve el hombre y se pone a trabajar con la cocina, nosotros hacemos los deberes del cole y luego nos vamos a jugar a la calle.
Es tarde ya y subimos a casa, la puerta del piso está abierta, el hombre baja y sube a cada momento trayendo cosas. Cuando acaba, mami limpia y prepara la cena, se la nota muy cansada. La cocina es muy bonita, mami dice que el material es aglomerado, las puertas de madera y la encimera lacada, de color claro, con vetas marrones.
Es mediodía y mami está tendiendo la ropa en un ojo patio, siempre se cae algo, ropa, pinzas mami baja siempre a pedírselo a la vecina del bajo. Todos los vecinos han hecho una reunión y han acordado en que cada uno va a ponerse el suelo de ese hueco. Mami habló con papi y el tito bueno, lo van a hacer ellos en el nuestro.
Es sábado por la mañana, papi y el tito están trayendo las cosas para poner el suelo: un hierro muy grande y largo, otros finos, redondos y largos también, arena, unos sacos de un polvo gris, losas de color marrón oscuro, y algunas cosas más. Ahora están trabajando haciendo el suelo, da miedo, se pueden caer. Mami y la tita están hablando y preparando la comida, al mediodía comemos todos, luego papi y el tito se ponen a trabajar de nuevo, mami y la tita recogen la mesa, friegan los platos y hacen café. Papi y el tito paran un momento para tomarse el café con mami y la tita, vuelven a trabajar y mami y la tita se van al salón y juegan a los dados. Yo no sé jugar y mami no quiere enseñarme, así que juego sola.
Han pasado unos días, papi y el tito están terminando de poner el suelo, tenían que dejar secar la base que hicieron el otro día, está quedando muy bonito, ya no está la baranda. Mami dice que hay que esperar unos días para poder pisarlo, le han puesto otro tendedero en la otra ventana de la cocina, ahora son las cuerdas más largas. Han terminado el suelo y mami dice que ahí pondrá la lavadora, eso será el lavadero.
Es por la tarde y estoy en la calle jugando con otros niños y niñas, hemos hecho amigos nuevos. Nuestras amigas del otro piso también se mudaron a un bloque junto al nuestro. Estamos todos jugando a profesores y alumnos, mis primas también viven en nuestro barrio, se mudaron. En nuestro barrio hay muchos jardines, está muy bonito, todo lleno de plantas que mami dice se llaman uña de gato. Cogemos esa planta para pintar con ella, sus hojas son como triángulos largos, tienen mucho líquido dentro, es como una tiza de esas del colegio para pintar las pizarras. Echan unas flores de color rosa oscuro, casi rojas, pequeñas, muy bonitas. Me encuentro un puñado de páginas de un libro, está roto y estropeado, pero no me importa, lo utilizo y juego de profe haciendo un dictado. Es tarde y todos se van, sus mamás los llaman para cenar, yo me quedo un poco más. Como me aburro sola y es tarde ya, decido irme a casa también, mami me regaña cuando llego, dice que me ha estado llamando, que dónde estaba. Le cuento que estaba en el parque y me dice que no quiere que me vaya de la plazuela donde ella pueda verme y yo escucharla cuando me llame. Le digo que sí y voy a lavarme las manos, las tengo verdes de la planta.
Es por la tarde, temprano, mamá está limpiando el portal de nuestro bloque. En el jardín hay plantas que los vecinos plantaron, mamá puso un cactus de esos planos con espinas muy pequeñas, han crecido y se están poniendo muy bonitas y grandes. Mami les echa agua, yo estoy jugando y me caigo encima del cactus. No puedo levantarme sola, me pinchan, mami me levanta corriendo y me mira por todos sitios. Se me rozaron las rodillas, tengo espinas por todos sitios, en el pecho, los brazos y las manos, me duelen, pinchan y escuecen. Mami me dice que estoy tonta. Me está sacudiendo la ropa, yo me he puesto a llorar, subimos a casa, vamos al baño, mamá coge una esponja, me quita el chaleco y comienza a frotarme. Me duele y me pincha mucho, tengo escalofríos, se lo digo llorando y ella me dice dulce y tranquila, pero preocupada:
—Claro que te duele, si te has llenado de espinas, hasta que no te quite todas, te seguirá pinchando. Después de un rato frotándome, me seca con la toalla. Aún me pinchan las manos, salimos del baño, yo me voy al sofá y mami sacude por la ventana mi chaleco para quitarle las espinas. Más tarde, me pregunta si me pincha menos. Le digo que sí.
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