Rowan du Louvre - Cadena de mentiras

Здесь есть возможность читать онлайн «Rowan du Louvre - Cadena de mentiras» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Cadena de mentiras: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Cadena de mentiras»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Rowan es una mujer marcada por la muerte de su madre; una pianista de éxito, que fue brutamente atropellada, y cuyo autor se dio a la fuga. Este hecho, además, ha complica-do las relaciones con su padre; juez del supremo, engreído y mujeriego.
Su mundo está conformado por sus amigos, su trabajo en el Hospital y su novio Julien, inspector de policía, quien además investiga el fallecimiento de la madre.
Su vida da un giro de ciento ochenta grados cuando conoce a un hombre del que queda prendada inmediatamente: Derek. Delante de una cafetería, él es tiroteado, y ella, gra-cias a sus conocimientos médicos, le salvará la vida. Este hecho hará que se establezca un estrecho vínculo entre ellos.
Mientras Derek está ingresado en el Hospital, Julien le comunica a Rowan que su ADN estaba en el lugar del accidente de su madre, y que por tanto, pasa a ser el principal sos-pechoso. Tras este dato, decide no separarse de Derek para descubrir por ella misma si es él realmente la persona que cometió el crimen.
Así Rowan irá introduciéndose en la vida de un personaje atractivo y seductor, pero que al mismo tiempo, oculta grandes misterios.

Cadena de mentiras — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Cadena de mentiras», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Su voz, por norma entonada con seguridad, era grave. Armonizaba con su rostro de rasgos severos. Su pelo era canoso, pese a que tan solo contaba con cuarenta y tantos años. No sabía su edad con exactitud, lo que sí sabía con certeza era que la mayoría de los residentes e interinas del hospital le consideraban todo un sex symbol. Para ser sincera, no era mi tipo…

Entré en el despacho con paso decidido y tomé asiento justo delante de él. Su expresión era inexorable.

—Me han comunicado que desea hablar conmigo, señor.

—Tanto como desearlo… —me corrigió sin ninguna amabilidad—. Por alguna razón siempre acabo con los nervios crispados cuando hablo contigo. A pesar de ello he decidido correr el riesgo esta tarde para saber, de primera mano, qué demonios ha sucedido esta tarde en el quirófano.

—Han tardado poco en irse de la lengua.

—¿Perdón? —se sorprendió mi jefe por mi soberbia.

Puede que me hubiese excedido con mi comentario, pero no pude evitar que las palabras del señor Gordon me cogiesen desprevenida. Naturalmente era consciente de que más pronto o más tarde se haría con los pormenores de la intervención de Derek, lo que no había llegado a imaginar es que esa información detallada estaría en su conocimiento antes de que yo llegase a digerirla.

Me costaba demasiado creer que alguno de mis amigos hubiera podido llegar a traicionarme. Ethan no acostumbraba a tener contacto directo con mi jefe, puesto que su especialidad no era la neurología. Por esa razón le descarté casi de inmediato. Después pensé en Mae, e incluso en Lorraine, sin embargo, a ninguna de ellas le caía en gracia el señor Gordon, pese al feeling que desprendía entre las féminas del centro hospitalario, motivo por el cual concreté que tampoco podían haber sido ellas. Mi lista de culpables se iba cerrando. Tan solo debía pensar en el personal restante que estuvo en el quirófano por la tarde, para caer en la cuenta de que simplemente quedaba una persona, si se le podía considerar como tal. La conclusión más acertada era entonces culpar al nuevo anestesista. A él no me unía ningún tipo de amistad, por lo que era la persona que menos tenía que perder.

«¡Menudo cretino!», pensé, furiosa.

Estaba completamente segura de que solo podía haber sido Bastien. ¡Le había faltado tiempo para delatarme! Después de todo, el motivo de mi resentimiento recién descubierto hacia él no era del todo infundado. Quedaba perfectamente justificado tras su comportamiento para conmigo. Por su parte, el señor Gordon retomó el hilo de la conversación, ajeno a mis desavenencias con el nuevo anestesista.

—Parece ser que esta tarde ha habido un pequeño incidente en el quirófano, doctora du Louvre, y me preguntaba… ¿qué tiene que decir al respecto, como protagonista del altercado?

—Lo del incidente lo he entendido, pero lo de protagonista del altercado… Eso me ha dolido, señor Gordon —contesté algo molesta por el tono y las acusaciones—. A pesar de ello, no sé a qué incidencias se refiere.

—Me explicaré, y así de paso te pondré al corriente —manifestó él con indiferencia—. Podría ser que, como facultativa y en conocimiento de la normativa y del comportamiento en un caso de fibrilación ventricular, y nada menos que con un paciente que en cuestión de una hora habría sufrido tres paradas cardiorrespiratorias, hubieses podido tomar algunas decisiones por tu cuenta y riesgo, obrando con precipitación, consciente de que él mismo tenía una lesión grave en el segundo lóbulo del pulmón izquierdo, a causa de una herida de bala, por lo que creí entender.

—La lesión no era grave —me defendí—. Y además no ha habido ninguna complicación posoperatoria. De momento todo parece estar bien, quitando otra fibrilación puntual hace apenas unos minutos, que ya parece estar controlada.

—¡El resultado no te exime de la responsabilidad de tus actos! ¡Ni tampoco de acusaciones del tipo «abuso de autoridad» o «falta de compañerismo»! —exclamó el señor Gordon perdiendo los papeles.

—¿Abuso de…? —intenté manifestarme, pero mi jefe no me lo permitió.

—¡Anuló a sus compañeros en el quirófano y se pasó la normativa…!

—¿Por el culo? —le interrumpí de repente, más furiosa conmigo misma por tratar de justificarme que por el hecho de que el señor Gordon me hubiese convocado en su despacho.

—¡Haz el favor de hablar con propiedad! —exclamó mi jefe, golpeando la mesa con el puño cerrado.

A causa de eso me di cuenta de inmediato de mi tremendo error. Acababa de propasarme con el director y aquello tenía un precio. Había superado con creces los límites de mi propia imbecilidad, y más pronto o más tarde me enfrentaría a las consecuencias. Aun así, tenía el firme convencimiento de que, presuntamente, había salvado una vida. A fin de cuentas, mi profesión abarcaba precisamente eso. ¿Qué se supone que debía hacer si no? ¿Hubiese sido mejor profesional si le hubiese dejado morir por seguir al pie de la letra la puñetera normativa?

Hasta donde yo sabía, el juramento hipocrático y el reglamento de enfermería defendían el principio de velar por la vida de cualquier persona, desde el instante de la concepción e, incluso bajo amenaza, a no emplear los conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas. Entonces, ¿no era eso lo que yo había demostrado en el quirófano?

—No sé dónde pretende llegar, señor —rebatí tratando de esquivar su mirada de pocos amigos—. Intervine al paciente y creo poder asegurar que fui rigurosa con el reglamento. Pese a mi hipotético mal comportamiento, que yo no califico como inadecuado, dudo que mis compañeros presentasen queja alguna con respecto a mí. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el paciente sigue con vida gracias a algunas determinaciones de urgencia que en su momento creí convenientes.

—Sabes perfectamente que tu manera de maniobrar es sancionable —rebatió con firmeza—. ¿Y si durante tu intento por recuperar el ritmo cardíaco hubieses agravado sus lesiones u ocasionado otras nuevas? Podrías haber dejado en entredicho la profesionalidad del centro hospitalario, así como a sus especialistas. Además de tener que enfrentarte a una importante demanda por negligencia médica.

—Era un riesgo que merecía la pena correr —resolví finalmente, dándole la espalda a mi jefe, indignada por su reprimenda. Luego, simplemente, me despedí—: Si me disculpa, señor, tengo asuntos más importantes que atender.

—¡No he terminado contigo todavía!

—Buenas noches, señor Gordon —le interrumpí haciendo caso omiso a sus palabras—. ¡Por cierto! Hágale llegar mis condolencias a ese tal Bastien, por su patética existencia.

Después de mi espectacular despedida abandoné el despacho del señor Gordon, sin pensamiento ninguno de volverme para contemplar su rostro desencajado por mi comportamiento. Solo cerré la puerta detrás de mí y me alejé sin remordimientos.

Anduve por aquel pasillo rezando por no encontrarme con el impresentable de Bastien. Hasta ese momento había intentado convencerme de que tan solo habíamos tenido un mal comienzo, pero estaba claro que había tropezado con una inoportuna piedra que entorpecía mi camino.

Lo mejor para ambos era que no tuviese el placer de volver a encontrarle hasta que me olvidase del mal humor que me había provocado el sermón del señor Gordon.

Sin más obligaciones en el hospital, opté por guardar mi acreditación en el bolso, dispuesta a regresar a la tranquilidad de mi hogar, donde más tarde o más temprano me deleitaría con la visita de Julien. En ocasiones como la de hoy me halagaba enormemente poder contar con todo su apoyo. Siempre era un placer disfrutar de su compañía, pero en estos momentos, además, ansiaba encontrarle para reconfortarme entre sus brazos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Cadena de mentiras»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Cadena de mentiras» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Cadena de mentiras»

Обсуждение, отзывы о книге «Cadena de mentiras» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x