Así, las preguntas también pasan a ser llaves que abren nuestras perspectivas, sinapsis y portales de luz y sabiduría.
Saber cuidar y cuidar del saber
Cada uno de nosotros compone su historia,
y cada ser lleva en sí el don de ser capaz y ser feliz.
Almir Sater y otros
Saber cuidar implica un estado de búsqueda de información, conocimiento para saber qué es necesario para cuidar de alguien, algo, de alguna persona, situación, contexto, lo que sea. Cuidar del saber implica que el saber ya existe, está presente, ya se tiene conciencia de él y se puede afirmar: Yo sé ... y así ¡voy y hago!
La diferencia entre uno y otro es el estado del ser. Alguien que está buscando algo puede atraer cierta tensión, puede no saber qué es exactamente, dónde está, cómo obtenerlo, lo que le costará conseguirlo y si es capaz de obtener lo que busca.
Quien es consciente de lo que sabe, es confiado, seguro, firme, tranquilo y fluye ... Con el objetivo de "cambiar el mundo" o, simplemente, de cambiarse a sí mismo usando este diario de reflexión para docentes y padres como estrategia, ¿qué preguntas debe y puede usted elaborar para lograr este objetivo?
Si consideramos que anhelamos que la conciencia de los humanos se eleve, es necesario que cada uno pueda buscar, descubrir y encontrar la mejor versión de sí mismo, y así cuidar mejor de sus hijos e hijas, sus padres, sus alumnos y alumnas y sus docentes.
A partir de este punto, uno puede ir más allá, expandiéndose a vecinos, relaciones más cercanas y más distantes, incluida la ciudad, el país y el planeta donde vive, y así disfrutar de la convivencia con la creación, con la naturaleza y con todo lo que de algún modo le rodea. De esa manera “el mundo será más consciente”.
¿Qué tal si se sube a esta barca? Con esta pregunta ofrecemos nuestra contribución. Con su respuesta u otra pregunta, también podrá contribuir. Y su contribución como docente, padre o madre, ¿cuál es?
¡Buena lectura, buena reflexión, buen aprendizaje y cuide bien lo que sabe y lo que tiene!
Dr. Salomão Bernstein y Marilia Coelho,
Projeto Saber Cuidar del Instituto Girasol de Brasil 1
Los espacios azules como inspiración
¿Para qué acompañamos a los niños en su aprendizaje y crecimiento?
Para que encuentren trabajo, para que se adapten a la sociedad, …Los educamos para lo que ya hay, con interés y con esfuerzo, pero principalmente para dar continuidad a lo que ya conocemos.
¿Y qué es lo que conocemos?
Adultos agotados y estresados que en muchas ocasiones no se apasionan por su trabajo, sociedades competitivas, materialismo e interés desmedido por las cosas, desencuentro, soledad.
Nosotras creemos en otra forma de crear la sociedad. Creemos firmemente en el papel trascendente de docentes y padres (y adultos en general), a través de su influencia en el crecimiento de los niños, que son los ciudadanos del mundo futuro. Un futuro con valores diferentes a los actuales, donde cada individuo esté conectado profundamente con su verdadero ser, con los demás, con la naturaleza, con una forma diferente de interacción basada en la cooperación, el apoyo, la cocreación..., no en la competición y el individualismo.
El domingo pasado, como todos los domingos, nos reunimos en círculo mi marido y mis dos hijos, un niño y una niña de 5 años.
Nos sentamos en el suelo, nos miramos todos a los ojos en silencio y, a continuación, respondimos a las tres preguntas que teníamos pensadas para ese día:
• Si tuvieras una goma mágica de borrar, ¿qué borrarías?
• ¿Qué es lo mejor y lo peor de formar parte de esta familia?
• ¿De qué me siento más orgulloso esta semana?
Uno a uno, fuimos respondiendo. Este es un momento único. Es un espacio azul. Aunque lo repitamos todas las semanas, cada domingo es mágico. En esta ocasión pudimos escuchar: a mis hijos expresando que querrían borrar mis enfados, que lo mejor de esta familia era la comida de mi madre, que me sentía orgullosa de haber mantenido la calma en una situación complicada en casa, que mi marido borraría un error cometido con la niña, que nos sentíamos orgullosos de sus aprendizajes (arroparse solos, vestirse solos, ayudar a cocinar…).
Los cuatro hablamos como iguales, compartimos las respuestas a las preguntas, nunca nos interrumpimos (al principio sí, pero fuimos aprendiendo), respetamos si alguien necesita un buen rato de silencio para encontrar su respuesta, y ninguna respuesta es comentada o debatida, simplemente escuchada.
Son momentos donde cada uno conectamos con nosotros mismos y lo compartimos. Todos nos sentimos profundamente escuchados y respetados.
Hay domingos que tenemos visita de los hermanos mayores de mis hijos o de tíos o abuelos…y los invitamos igualmente al círculo.
Es un momento de descubrirnos unos a otros, y también de descubrimiento de uno mismo.
Otro día pudimos compartir algún sueño que recordábamos, lo que más miedo nos da, lo que nos genera más alegría o ilusión, …
Son muchas las culturas que desde tiempos ancestrales utilizan el círculo como forma de reunirse, de conectarse con uno mismo y con la comunidad.
Podemos pensar en un círculo alrededor del fuego o de un brasero, para compartir historias, para escuchar a los mayores, para resolver una preocupación, para decidir algo, para celebrar…
Lo que más nos gusta de estos ámbitos seguros, que denominamos espacios azules, es que nadie es más que nadie, todos somos iguales. Nos conectamos desde dentro de nosotros mismos, sentimos que el otro nos ve y nos valora. No se me ocurre mejor forma de generar poder interno, confianza y amor.
Nos hace recordar esos círculos donde los integrantes de las tribus abordan los temas importantes o comparten su historia, sus leyendas.
También nos gusta el respeto a lo que el otro tiene dentro. Y ese hábito que mis hijos tienen ya, de lanzar, de vez en cuando, en el coche o en otros momentos, sus propias preguntas para todos: ¿qué ha sido lo peor y lo mejor de mi semana?, ¿el momento más feliz y el más triste de nuestra vida?, ¿si yo fuera un animal cuál sería? o ¿qué superpoder querría tener?
Me gusta ver que tenemos un lugar seguro donde autoobservarnos, conectarnos, madurar juntos, comprendernos, apoyarnos y reparar nuestras situaciones difíciles. Me gusta vivir espacios azules y que mis hijos vivan esta experiencia.
• ¿Cuándo fue la última vez que te reuniste en un círculo?, ¿qué recuerdos entrañables te evoca?
La misión de los espacios azules en procesos de crecimiento
¿Qué queremos conseguir, Carmen?
Nuestro propósito es acompañar a los adultos a transformar su mundo interior y exterior, para inspirar a los niños a construir un futuro diferente.
Por eso, dedicamos este libro a los padres y docentes, con quienes compartimos la misión de acompañar a los chicos y chicas en su crecimiento. Os proponemos convertirnos en facilitadores de espacios azules.
• Nos preguntamos qué es lo que te ha hecho acercarte a este libro. ¿Cuáles son las necesidades e inquietudes que te mueven o las dificultades que te encuentras en tu día a día y para las que quizá buscas aquí algunas respuestas?
Si eres alguien que quiere acompañar a sus alumnos o a sus hijos en su crecimiento lo que te vamos a ofrecer son preguntas. Preguntas para hacer a otros, y preguntas para hacerte a ti.
Escribimos este manual sobre preguntas porque entendemos que son una herramienta sencilla y al alcance de todos, que tiene un efecto profundo sobre el desarrollo de las personas, del pensamiento y de los grupos.
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