El Dios de los perdidos EL DIOS DE LOS PERDIDOS Jesús nos reveló una imagen que los cristianos aún no hemos incorporado del todo: que Dios es, sobre todo, el Dios de los perdidos, de los que son considerados pecadores, de los que quedan fuera de la sociedad organizada. Como Buena Nueva de liberación, el Evangelio está destinado principalmente a ellos. «Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. Dios ha elegido lo que es común y despreciado en este mundo, lo que es nada, para reducir a la nada lo que es» (1Cor 1,27-28). Esta contradicción es la sabiduría de la cruz redentora, que pone en entredicho la ilusoria sabiduría humana. El mismo Jesús formó parte de los condenados. Se le consideró un «prófugo de la humanidad», alguien a quien «se le vuelve la cara» (Is 53,3), porque no cuenta nada. Imposible imaginar mayor solidaridad para los condenados de este mundo. Por eso, sin importar lo despreciables que nos sintamos, no tenemos razón alguna para considerarnos rechazados por Dios; Él nunca nos rechaza. Por algo dicen las Escrituras: «Él sabe de qué fuimos formados, se recuerda que solo somos polvo» (Sal 103,14) y «yo no rechazaré al que venga a mí» (Jn 6,37). Vivir a partir de esta convicción implica sentirse amado y amparado. Implica relativizar todas las discriminaciones que perturban nuestra vida y, más ligeros, sentirnos en el corazón de Dios, recorriendo el mundo como quien se encuentra en la palma de su mano. ¿Acaso puede haber mayor certidumbre y consuelo que saber esto y sentirlo?
EL UNIVERSO
El misterio del mundo
Cómo surgió el universo
¿Qué había antes?
El espíritu colma el universo
La gran complicidad cósmica
La tierra como Madre y Gaia
¿Cuál es el sentido último del universo?
LA TIERRA
El secreto objeto de nuestro deseo
Aprender a amar a la Madre tierra
La tierra como nave espacial
La tierra como Gaia y Gran Madre
La tierra y la Humanidad formamos una sola entidad
Sentirnos parte de la tierra
La tierra, nuestra Madre, está enferma
Todo será conservado
EL SER HUMANO
Nacimos junto con el universo
Todos tenemos un origen común
Somos familia: todos hermanos y hermanas
Todos somos africanos
¿Qué es el espíritu humano?
El ser humano como un nudo de relaciones integrales
Hacer un alto para seguir avanzando
Morir es como nacer
Algo en nosotros está eternizado
LA ECOLOGÍA
Ecología: respuesta a la crisis de la tierra
Ecología ambiental: calidad de vida
Ecología social: sostenibilidad
Ecología mental: nuevas mentes y nuevos corazones
Ecología integral: somos parte del universo
Estar al lado de las cosas, no sobre ellas
Enfrentamiento de paradigmas: la conquista o el cuidado
Un estilo de vida sostenible
LA ESPIRITUALIDAD
¿Qué significa ser espiritual?
El «punto dios» en el cerebro: la inteligencia espiritual
Cómo experimentar a Dios
Meditación de la luz: el camino de la simplicidad
En resumidas cuentas, ¿qué quería Jesús?
El sentido secreto de la navidad
La espiritualidad cósmica de san Francisco de Asís
EL CORAZÓN
Los derechos del corazón
Cómo cuidar el corazón
Amar a los semejantes más que a uno mismo
INTRODUCCIÓN
En la vida hay momentos en los que tenemos que hacer un alto y formularnos las preguntas que siempre han estado presentes en nuestra mente: ¿hacia dónde se mueve el universo que nos rodea? ¿Cuál será el destino de nuestra Madre Tierra, la única Casa Común que tenemos y que estamos destruyendo? ¿Cuál es el sentido de mi vida, en este corto lapso de tiempo que me es dado vivir en el mundo? ¿Cómo está mi vida interior, cuáles son mis intereses y los valores inmateriales que otorgan un tinte especial a mi existencia? ¿Pongo el corazón en todas las cosas que hago?
¿Me esfuerzo por saber algo sobre Dios? Por último, ¿cuál fue el propósito que llevó a Jesús a vivir entre nosotros? ¿Qué puedo esperar después de esta vida?
Los temas alrededor de los que gira este libro hacen referencia a estos cuestionamientos y los abordan con un lenguaje comprensible para todos. Detrás de ellos hay mucho estudio y un cuerpo de conocimientos acumulado a lo largo de más de 50 años de reflexión. Los mismos tópicos han sido analizados con detalle en innumerables libros que he escrito, y que contribuyen a profundizar en las preguntas antes planteadas, muchas de las cuales son complejas.
No obstante, nada de lo anterior tendría importancia si estos textos no conducen a los lectores y lectoras a reflexionar de forma personal y tomando como base sus propias experiencias.
Mi deseo es que los comentarios vertidos en este libro sean capaces de motivar un diálogo crítico y fecundo con sus mentes y corazones.
Aprendamos la lección que nos dan las piedras. Cuando se friccionan entre sí, producen chispas, y de las chispas nace el fuego. Este, a su vez, genera luz y calor. Que la luz nos muestre el camino a seguir, y que el calor le confiera un sentido más amplio
a nuestras vidas.

CÓMO SURGIÓ DIOS EN EL PROCESO DE LA EVOLUCIÓN
¿Cómo surgió Dios en el proceso de la evolución? Lo que podemos decir al respecto, con toda sensatez, es: antes del big bang, hace 13,700 millones de años, cuando todo se originó, nada había de lo que hoy existe. Imperaba lo Incognoscible y reinaba el Misterio. Por definición, sobre el Misterio y lo Incognoscible es imposible decir algo. Debido a su propia naturaleza, anteceden a las palabras, las energías, la materia, el espacio y el tiempo.
Ahora bien, el Misterio y lo Incognoscible son, precisamente, los nombres que las religiones —el cristianismo incluido— emplean para denominar aquello que conocemos, entre otros muchos nombres, como Dios. Ante Él vale más el silencio que la palabra. No obstante, puede ser percibido por la razón reverente, y sentido por el corazón sensible, como una Presencia que colma el universo y hace emerger en nosotros sentimientos de grandeza, majestad, respeto y veneración.
Situados entre el cielo y la tierra, viendo las miríadas de estrellas, contenemos la respiración y nos llenamos de reverencia. Y, naturalmente, surgen preguntas: ¿quién hizo todo esto? ¿Quién se oculta detrás de la Vía Láctea?
Casi espontáneamente, respondemos: una Inteligencia suprema, una Realidad inconcebible, en una palabra, fue Dios quien puso todo en marcha. Él es la Fuente Originaria de todos los seres y del Abismo Alimentador y Sustentador de todo, incluso de nuestra propia existencia.
Él es un Misterio, pero no del tipo que deba darnos miedo; más bien es fascinante, omnipresente y amoroso.
DIOS: PRIMERO EN EL COSMOS; DESPUÉS EN EL SER HUMANO
Dios no se ubica fuera del inconmensurable proceso de evolución que está en curso desde hace 13,700 millones de años. Él permea todo el desarrollo, atravesándolo y, al mismo tiempo, precediéndolo, puesto que nada puede contener a Dios.
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