Casi seiscientos años más tarde, Constantinopla pasó el relevo como centro cultural a Salerno, al sur de Italia, la ciudad que vio nacer y crecer como mujer culta de su abierta facultad de Medicina a Trota, la Magistra Mulier Sapiens, ‘la sabia mujer maestra’. Versada en Botánica, tenía un protocolo de actuación novedoso que consistía en tomar el pulso, analizar la orina y observar la postura física y oral. Se especializó en Obstetricia y Ginecología. Aportó conocimientos con de más de setenta y un remedios a base de plantas y aceites para tratar problemas tan dispares como un dolor de muelas, hemorroides, fiebre y disfunciones femeninas, recomendando el uso de hierbas frías o calientes con aceites, como el uso de la emoliente raíz de malvavisco, las violetas y las rosas frotadas por el cuerpo o pulverizadas en el útero para bajar las inflamaciones y el calor del cuerpo. También empleaba, en caso de frío, la fumigación de aceites esenciales como el clavo( Syzygium aromaticum ), el nardo( Nardostachis grandiflora ) y la nuez moscada( Myristica fragans ). En disfunciones asociadas al sistema respiratorio y digestivo, así como a molestias menstruales, se servía de la salvia( Salvia officinalis ) y el laurel( Laurus nobilis ).
Y llegamos a la que fue, a la par que instruida, precursora del negocio del perfume que ha llegado a nuestros días: Catalina de Médici, reina de Francia (1533 d. C.). Sus dificultades para quedarse embarazada la empujaron a servirse de los baños y pociones a base de aceites esenciales y hierbas aromáticas como tratamiento de fertilidad; entre ellos: hisopo( Hyssopus officinalis ), citronela( Cymbopogan nardus ), orégano( Origanum vulgare ), artemisa( Artemisia absinthium ), enebro( Juniperus communis ), laurel( Laurus nobilis ), albahaca( Ocimum basilicum ), tomillo( Thymus vulgaris ) y romero( Rosmarinus officinalis ). Su interés por el perfume la instó a traer al perfumista René le Florentin , personaje de moda, y a los artesanos italianos para confeccionar guantes perfumados y frascos de perfume, dando paso a la creación de la Asociación de Guanteros Perfumistas y erigiéndose así como la mecenas del primer laboratorio de perfumes en Grasse, actualmente centro neurálgico de la industria del perfume mundial.
No debemos olvidarnos de Hildegarda de Bingen(Alemania, 1150 d. C.), la primera mujer naturópata que tuvo presente en sus tratamientos enfocar al ser humano holísticamente, en equilibro o desequilibro, con los cuatro elementos: aire, tierra, agua y fuego; y dejar por escrito su sistema de sanación integral a base de plantas medicinales. Su visión de la medicina fue toda una revolución: llegó a desarrollar el circuito sanguíneo y el aparato reproductor femenino. ¿Y cuáles eran sus aceites esenciales favoritos? La refrescante lavanda( Lavandula angustifolia ), de la cual escribió en su libro Liber Vitae Meritorum :
Soy un hierba relajante. Habito en el rocío, en el aire y en todo lo verde. Mi corazón se llena rebosante y doy ayuda a los demás. Elevo los corazones rotos y los llevo a la totalidad. Ya que soy el bálsamo para cada dolor con una mirada amorosa, observo las demandas de la vida y me siento parte de un todo.
Aprovechaba las propiedades carminativas, digestivas y antisépticas del hinojo( Foeniculum vulgare ), que ayuda a la expulsión de toxinas acumuladas y facilita la circulación de la sangre, proporcionando, además, una piel sana y un olor corporal agradable.
Isabel I, reina de Inglaterra(1575 d. C.), en cambio, tenía un fin primordial para el uso de las plantas aromáticas: la higiene. Le tocó vivir durante el Renacimiento de las artes, pero también en un mundo con carencias tan básicas como el alcantarillado en las calles y el sistema de desagüe de aguas residuales adecuado en casas y castillos. La falta de drenaje de aguas negras y desperdicios generó la necesidad del uso aromático de hierbas, que eran esparcidas por el suelo y que, una vez se pisaban, desprendían su aroma: albahaca, citronela, manzanilla romana, lavanda, hisopo, salvia y tomillo, la reina de los prados. Gracias a ella, también se prodigó el cultivo de estas plantas y la proliferación de huertos aromáticos personales, la elaboración casera de ungüentos perfumados, las bolas de lavado, las aguas perfumadas y las almohadillas aromáticas. Las mujeres isabelinas contaban con una sala de destilado donde se dedicaba a producir hidrolatos y aceites esenciales para cosméticos y medicinas. Detestaba los olores fuertes y prefería el suave y dulce aroma de la mejorana( Origanum majorana ), un magnífico remedio para articulaciones doloridas así como un alivio en caso de migrañas, calambres menstruales y enfriamientos. Se adaptó rápidamente al uso de los guantes perfumados y también a las almohadillas perfumadas con lavanda, ámbar gris y benjuíque portaban las mujeres de la Corte bajo sus enaguas. Aquellos años oscuros en los cuales Londres sufrió el azote de la peste, fueron en realidad los años luminosos de los aceites esenciales, los cuales ayudaron a combatir las infecciones, fumigando las casas con ellos y con las hierbas aromáticas. Fue el nuevo inicio de la aromaterapia; sin duda, el punto de partida para el primer estudio científico serio sobre los beneficios de los aceites esenciales. Una investigación realizada por el Instituto Pasteur de París, entrados ya en el siglo XIX, reveló que los microorganismos de la fiebre amarilla y tifoidea eran eliminados por los aceites esenciales de la canela, el tomilloy el limónen tan solo media hora.
Comenzamos este rápido vistazo al mundo más actual, a las bases más científicas y holísticas de los aceites esenciales con Marguerite Maury, la Sanadora holística. Licenciada en Enfermería y en Asistencia Quirúrgica, exploró junto a su marido, el Dr. naturópata y homeópata E. A. Maury, otras técnicas chinas, indias y tibetanas como la acupuntura, la osteopatía, la meditación, el zen y el yoga, y la radiestesia. Unificó todas estas y sus teorías de sanación, junto con lo que ya sabían sobre la vibración inherente en los glóbulos homeopáticos, llegando a la conclusión de que los aceites esenciales producen también vibraciones en las células humanas. Con este concepto presente, desarrolló su propia técnica de masaje y su «prescripción individual» para la aplicación holística de la aromaterapia, enfocando cada sinergia a reequilibrar los planos físico, emocional, mental y espiritual. Su trabajo dio lugar al establecimiento de más de ochenta universidades de aromaterapia en el Reino Unido. Una de sus alumnas, Patricia Davis, estableció la London School of Aromatherapy y escribió un libro, bestseller en el mundo de la aromaterapia: Aromaterapia de la A a la Z .
El siglo XX ha visto renacer el uso de los aceites esenciales en el mundo de salud y belleza a través de los llamados padres de la aromaterapia moderna, empezando por el químico francés René-Maurice Gatteffosé, que sufrió un incendio fortuito con el que se quemó las manos, las cuales sumergió por instinto en un recipiente con lavanda, aliviando de inmediato sus quemaduras y acelerando milagrosamente el proceso curativo; aquí nació la aromaterapia. Llegó a la conclusión de que la lavanda contenía poderosas propiedades antisépticas y curativas, y demostróque la piel puede absorber sustancias grasassiempre y cuandosu estructura molecular sea lo suficientemente pequeña. Demostró también que los aceites esenciales tardan entre 20 min y 12 h en ser completamente absorbidos por el cuerpo después de su aplicación tópica.
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