La cuestión de que no hubiera un alineamiento claro entre la posición ideológica y las opiniones sobre la solución al conflicto armado no quiere decir que este último no continuará siendo el eje central de la política en Colombia–la elección presidencial del 2014 y el plebiscito de 2016 muestran claramente la centralidad de este tema. Pero sí muestra que la coherencia entre posición ideológica (por lo menos para algunas partes de la derecha) y la posición hacia el conflicto se fue perdiendo.
La importancia del conflicto armado como eje central de la política colombiana también desplazó a otros temas económicos y sociales como clivajes de la competencia política. Posiciones sobre cuestiones socio-culturales (el aborto, el consumo de drogas, el divorcio, el matrimonio igualitario) y económicas (el rol del estado en la economía) generalmente no estaban asociadas a la posición ideológica que decía tener una persona (Albarracín, 2013). La poca asociación entre posiciones económicas y sociales e ideología también puede resultar de la distribución misma de las élites políticas y el consenso en la política económica moderada entre estas. Hasta recientemente, no había diferencias económicas fundamentales entre las fuerzas políticas electoralmente relevantes. En tema socio-culturales, los partidos políticos podían albergar políticos que representaban visiones radicalmente diferentes. El Partido Liberal, por ejemplo, tenía una senadora como Vivian Morales que se oponía al matrimonio igualitario y defendía restricciones al derecho de parejas del mismo sexo a adoptar, mientras que compañeros de su bancada expresaban opiniones diametralmente opuestas.
Mientras las élites políticas no se organicen coherentemente, es poco probable que la opinión pública lo haga. Las elecciones presidenciales del 2018 en Colombia pueden mostrar un punto de inflexión en esta tendencia en Colombia. Por lo menos en la segunda ronda cuando se enfrentaron visiones más marcadas de izquierda (Gustavo Petro) y derecha (Iván Duque), el tema del conflicto no era la única consideración de los electores. Diferencias notables sobre la política económica fueron de gran importancia, sobre todo en la segunda vuelta. Durante estas elecciones también se percibió una distribución más consistente en las élites políticas: políticos con tendencias conservadoras en términos sociales y económicos se aglutinaron alrededor de Duque.
Si analizamos los datos de opinión pública a la luz de los triunfos de grupos políticos claramente identificados con la derecha en el plebiscito sobre el acuerdo de paz en el 2016 y las elecciones presidenciales de 2018, resulta interesante que en Colombia ha habido un leve movimiento en dirección a la izquierda. Como lo muestra la figura 1, si bien el promedio del auto-posicionamiento ideológico de los colombianos sigue de derecha, el promedio de 2016 (línea azul), esta más hacia el centro que el promedio de 2012 (línea roja). Esto se da en buena medida por un mayor número de personas identificándose con el centro político y menos con la derecha.
Figura 1.Distribución del auto-posicionamiento ideológico en Colombia 2012 y 2016
En las siguientes figuras (2- 7)se explora la distribución de opiniones sobre temas políticamente relevantes por grupos, definidos por auto-posicionamiento ideológico (izquierda, centro y derecha). Las gráficas a la izquierda muestran toda la muestra de la encuesta, mientras que las gráficas a la derecha solo para encuestados con un alto nivel educativo (personas con al menos un año de estudios superiores). En esta última muestra más selectiva deberíamos esperar, como muestran los estudios de opinión pública descritos anteriormente, un mayor grado de correspondencia entre la posición ideológica y las posiciones frentes a temas centrales en la política.
Lo más interesante de este análisis es que en la mayoría de las gráficas no hay diferencias significativas entre las opiniones de personas que se identifican con la izquierda, centro o derecha. Por ejemplo, frente al rol del Estado en la economía, sólo hay diferencias muy leves entre los grupos, incluso para personas de alto nivel educativo, entre el apoyo (o no) al intervencionismo del Estado–sea como propietario de empresas estratégicas o reduciendo la desigualdad. En algunos casos, la relación es la opuesta a la esperada. Personas que se auto-identifican como afines a la izquierda tienden–relativamente–a apoyar menos el acuerdo de paz ( figura 2A) que personas de centro o derecha. Este resultado persiste, aunque algo matizado, para personas con estudios universitarios ( figura 2B). Dada la importancia del conflicto armado para definir a la izquierda y la derecha en el país y el histórico apoyo de la derecha a la solución militar del conflicto, este resultado es más que sorprendente.
El único tema donde se observa alguna diferencia entre grupos ideológicos y opiniones políticas es el matrimonio igualitario ( figuras 6Ay 6B). Aunque hay en general poco apoyo para el matrimonio igualitario, las personas que se auto-identifican de izquierda tienden a apoyarlo más, en particular cuando tienen estudios superiores.
Figura 2A.Apoyo al acuerdo de paz por posición ideológica (todos)
Figura 2B.Apoyo al acuerdo de paz por posición ideológica (universitarios)
Figura 3A.Apoyo a la democracia por posición ideológica (todos)
Figura 3B.Apoyo a la democracia de paz por posición ideológica (universitarios)
Figura 5A.Apoyo a la función del Estado para reducir la desigualdad (todos)
Figura 5B.Apoyo a la función del Estado para reducir la desigualdad (universitarios)
Figura 6A.Apoyo al matrimonio igualitario (todos)
Figura 6B.Apoyo al matrimonio igualitario (universitarios)
Figura 7AApoyo penas más severas (todos)
Figura 7B.Apoyo penas más severas (universitarios)
Читать дальше