Conan Arthur - Sherlock Holmes

Здесь есть возможность читать онлайн «Conan Arthur - Sherlock Holmes» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Sherlock Holmes: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Sherlock Holmes»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Sir Arthur Conan Doyle escribió cuatro novelas con Holmes como protagonista y Watson como narrador: Estudio en escarlata, El signo de los cuatro, El sabueso de los Baskerville y El valle del terror. Su lectura resulta valiosa tanto por el placer que nos procura una aventura interesante y bien contada como porque, a través de ella, recibimos enseñanzas adicionales de historia y geografía y, sobre todo, de técnica narrativa y lógica de la investigación. Nos queda, pues, nuestra tarea de lectores: seguir paso a paso —y de la mano de un excelso narrador, Watson— a Sherlock Holmes en cada una de sus observaciones y razonamientos, hasta lograr resolver los misterios más insondables. Se trata de una aventura que pone en tensión nervios y músculos, y que abre nuestras mentes hacia la investigación de lo cognoscible y la imaginación de lo imposible.

Sherlock Holmes — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Sherlock Holmes», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

JOHN FERRIER

VIVIÓ EN SALT LAKE CITY

MURIÓ EL 4 DE AGOSTO DE 1860

Aquel viejo robusto, a quien había dejado hacía pocas horas, ya no estaba, y este era su epitafio. Jefferson Hope buscó desesperadamente una segunda tumba en las inmediaciones, pero no encontró nada. Lucy había sido raptada por sus terribles perseguidores para cumplir su destino original: ser parte del harén de uno de los hijos de los Ancianos. No bien el joven entendió la certeza del destino de Lucy, y su propia impotencia para impedirlo, deseó también yacer en su postrero lugar de descanso, como el viejo granjero.

Una vez más, no obstante, su espíritu activo sacudió el letargo que brota de la desesperación. Si no quedaba nada más para él, podría al menos dedicarle su vida a hacer justicia. Además de su indómita paciencia y su perseverancia, Jefferson Hope poseía también un deseo sostenido de venganza, que quizá había aprendido de los indios con quienes vivió. Allí, de pie junto al desolado fuego, sintió que lo único que podría aplacar su dolor sería una retribución exhaustiva y completa, llevada por su propia mano hacia sus enemigos. Su voluntad de hierro y su energía infatigable, lo supo allí mismo, serían consagradas a ese único fin. Con el rostro sombrío y pálido, volvió sobre sus pasos al lugar en el que había dejado el alimento y, luego de encender el fuego, cocinó lo suficiente para unos días. Envolvió el alimento en un fardo y, exhausto como se hallaba, emprendió el camino de vuelta por las montañas, tras las huellas de los Ángeles Vengadores.

Por cinco días avanzó con los pies doloridos, fatigado, por los desfiladeros que ya había recorrido sobre un caballo. En la noche se dejaba caer sobre las rocas y lograba dormir algunas horas, pero la llegada del alba siempre lo encontraba de pie y andando. Al sexto día llegó a Eagle Canyon, el lugar donde habían comenzado su infortunada huida. Desde allí podía vislumbrar el hogar de los Santos. Ajado y exhausto, se apoyó en su rifle y agitó su demacrada mano salvajemente a la vasta y silenciosa ciudad que se extendía a sus pies. Mientras la miraba, notó que habían colgado banderas en las calles principales, así como otros símbolos de fiesta. Aún se preguntaba qué podría significar todo aquello cuando escuchó el traquetear de los cascos de un caballo, y vio un jinete que se aproxi­maba en su dirección. Cuando se acercó, reconoció a un mormón de apellido Cowper, con quien había trabajado en el pasado. Por lo tanto, lo abordó cuando lo tuvo al lado, con el objetivo de averiguar el destino de Lucy Ferrier.

—Soy Jefferson Hope —dijo—. Espero que me recuerde.

El mormón lo miró con un asombro que no hizo nada por esconder. Ciertamente, era difícil reconocer al joven y apuesto cazador en aquel vagabundo andrajoso y descuidado, de rostro pálido y cadavérico y de ojos salvajes. Sin embargo, luego de cerciorarse de su identidad, la sorpresa del hombre mutó a consternación.

—Está loco de haber venido hasta aquí —exclamó—. Pongo mi vida en riesgo con el solo hecho de estar hablando con usted. Los Cuatro Santos expidieron una orden judicial para su arresto, por ayudar en la huida de los Ferrier.

—No les temo a ellos, ni a su orden judicial —dijo Hope con grave­dad—. Cowper, usted debe de saber algo de este asunto. Se lo pido por todo aquello que le es querido: respóndame unas preguntas. Siempre hemos sido amigos. Por Dios, no se niegue a hacerlo.

—¿Qué? —preguntó el mormón lleno de inquietud—. Que sea rápido. Las rocas tienen oídos, y los árboles, ojos.

—¿Qué fue de Lucy Ferrier?

—Se casó ayer con el joven Drebber… Tranquilo, hombre, tranquilo; ya no tiene usted fuerzas.

—No se preocupe por mí —dijo Hope débilmente; se puso pálido hasta los labios, y se hundió en la roca sobre la que se recostaba—. ¿Dice que se casó?

—Se casó ayer… por eso se ven todas esas banderas en la Casa Fundacional. Al parecer hubo una disputa entre los jóvenes Drebber y Stangerson por cuál de los dos se quedaría con ella. Ambos hicieron parte del grupo que los siguió a ustedes, y Stangerson le disparó al padre, lo que parecía darle una ventaja, pero cuando lo discutieron en el Consejo, el grupo de Drebber se mostró más fuerte, y el Profeta se la concedió. Aunque ninguno de los dos podrá disfrutarla por mucho tiempo: ayer mismo vi la muerte en sus ojos, parece más un fantasma que una mujer. ¿Se va usted, entonces?

—Sí, me voy —dijo Jefferson Hope, quien se había puesto de pie. Su rostro parecía esculpido en mármol, tal era su expresión; sus ojos resplandecían con una expresión siniestra.

—¿Adónde va?

—No importa —respondió; y levantando su arma hasta los hombros, se fue por el desfiladero y llegó hasta el corazón mismo de las montañas, el hogar de las bestias más salvajes. Sin embargo, en medio de ellas no había una tan feroz y peligrosa como Jefferson Hope.

La predicción del mormón se cumplió a rajatabla. Ya fuera la terrible muerte de su padre o los efectos del aborrecible matrimonio al que la habían obligado, la pobre Lucy nunca volvió a ser la misma: se consumió lentamente y murió luego de un mes. Su estúpido marido, que solo se había casado con ella para acceder a las propiedades de John Ferrier, no se vio afectado de ninguna manera por la pérdida; sin embargo, sus otras mujeres la lloraron, y se quedaron con ella la noche que antecedió el sepelio, según la costumbre mormona. Se agruparon sobre el féretro temprano en la mañana cuando, para su inexpresable temor y asombro, la puerta se abrió de un golpe, y un hombre de apariencia salvaje y rostro curtido, en ropas andrajosas, entró en la habitación. Sin mirar y sin dirigirles la palabra a las mujeres, que se morían de miedo, caminó hasta la figura blanca y silente que alguna vez había contenido el alma pura de Lucy Ferrier. Inclinándose sobre ella, la besó con reverencia en la frente helada, y luego le tomó la mano y le arrancó el anillo de bodas.

—Ella no será enterrada con eso —exclamó con un feroz gruñido, y antes de que alguien pudiera dar alarma, se precipitó escaleras abajo y desapareció.

Fue un episodio tan breve y tan extraño que los guardias apenas lo habrían creído, y apenas habrían estado en capacidad de persuadir a los demás, de no ser por el hecho innegable de la desaparición del anillo que señalaba a Lucy como esposa de un mormón.

Por algunos meses Jefferson Hope merodeó las montañas llevando una vida salvaje y extraña y cultivando en su corazón el feroz deseo de venganza que lo poseía. En la ciudad se contaban historias de avistamientos de una rara figura que acechaba los suburbios y que se aparecía una y otra vez en los solitarios desfiladeros de la montaña. En una ocasión una bala atravesó sibilante una de las ventanas de Stangerson y fue a dar a la pared que tenía a treinta centímetros. En otra, mientras Drebber pasaba por debajo de un barranco, una gran roca se precipitó sobre él, y el mormón solo pudo escapar de una muerte terrible arrojándose de cara en el último segundo. Los dos jóvenes mormones no tardaron en descubrir los motivos detrás de estos intentos de asesinato, y lideraron continuas expe­diciones a la montaña con la esperanza de capturar o matar a su enemigo, pero nunca tuvieron éxito. Entonces adoptaron la precaución de nunca salir solos o en la noche y de disponer equipos de vigilancia en sus casas. Luego de un tiempo pudieron suavizar estas medidas, y esperaban que el tiempo hubiera enfriado el deseo de venganza del cazador.

Lejos de ello, si algo había hecho el tiempo, fue aumentar las ansias de Hope. La mente del cazador era de naturaleza dura e inflexible, y la idea predominante de venganza había tomado completa posesión de él, de tal manera que no dejaba espacio para ninguna otra emoción. De todos modos, y por sobre todas las cosas, era un hombre práctico. Pronto comprendió que incluso su complexión de hierro no resistiría el esfuerzo incesante al que lo sometía a diario. Si llegaba a morir como un perro en las montañas, ¿qué sería de su revancha? Y, sin embargo, la muerte era lo único que lo aguardaba si persistía en su modo de vida. Intuía que de esta manera solo participaría del juego de sus enemigos, así que con reticencia volvió a las viejas minas de Nevada, con el objetivo de cuidar su salud y amasar el dinero necesario para perseguir su desquite sin ninguna privación.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Sherlock Holmes»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Sherlock Holmes» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Sherlock Holmes»

Обсуждение, отзывы о книге «Sherlock Holmes» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.