Poco después conoció, en Viena, a Libussa Deutsch, varios años menor que él, que provenía de una familia culta, en la cual el padre y el abuelo eran rabinos. Se casan en 1875 y viven en Deutsch-Krentz donde nace la primera hija del matrimonio, Emily (1876), Emanuel (1877) y al año siguiente Sidonie. Luego la familia se trasladó a Viena, donde nace Melanie en 1882. Moriz se dedica a la odontología y Libussa instala un comercio para contribuir con la economía familiar.
Los primeros años de la vida de Melanie Reizes estuvieron marcados por episodios sumamente significativos.
En 1886, a la edad de cuatro años de Melanie, muere su hermana Sidonie, de escrófula. Fue ella quien la inició en la lectura y las matemáticas, expresando a Melanie el deseo de transmitirle esos conocimientos antes de morir (circunstancia de la que, esta niña de nueve años, parecía tener plena conciencia).
En 1887, a los cinco años de edad de Melanie, el padre compra una clínica dental, gracias a una herencia, lo que redunda en una mayor prosperidad para la familia. Este cambio es fuente de gratos recuerdos de esta época de la vida de Melanie.
La relación de Melanie con su padre no fue de mucha cercanía emocional. Cuando nace su cuarta hija, Moriz tenía más de 50 años de edad; por otra parte, guardaba para su hija mayor, Emily, una preferencia inocultable que no dejaba de producir intensos sentimientos en la niña Melanie. No obstante, estas vicisitudes emocionales no menoscabaron jamás la profunda admiración por los logros intelectuales de su padre, al tiempo que se constituyeron en un perdurable estímulo y modelo para su vida.
En cambio, la relación con su madre fue mucho más próxima. Melanie la recordaba como una mujer mucho más joven en relación a su padre, hermosa, decidida, activa y emprendedora. Fue el sustento económico del hogar en aquellos años en que la salud de su esposo declinaba. Falleció cuando Melanie tenía cerca de 32 años (1914) habiendo vivido sus últimos años muy cerca de su hija.
Otra figura importante en la adolescencia de Melanie fue su hermano Emanuel, quien le brindó un fuerte estímulo intelectual y la apoyó cuando, a los 14 años, decidió prepararse para estudiar medicina (Psiquiatría).
A los 17 años Melanie Reizes se compromete con Arthur Stephen Klein, un ingeniero químico amigo de su hermano Emanuel. El noviazgo transcurrirá con muchas separaciones a causa de los múltiples viajes que Arthur realiza por su trabajo. A sus 18 años, a principios de 1900, fallece su padre, físicamente disminuido desde algunos años antes.
Por esta época abandonó la idea de estudiar medicina (quizás por las restricciones económicas que atravesaba la familia) y asistió a cursos de historia y de arte en la Universidad de Viena. A fines de ese año se casó su hermana Emilie.
En diciembre de 1902 muere su hermano Emanuel, quien padecía de fiebre reumatoidea. La relación de Melanie con su hermano había sido emocionalmente intensa y compleja.
Melanie y Arthur se casan muy poco después del deceso de Emanuel, el 31 de marzo de 1903, habiendo cumplido Melanie 21 años el día anterior a su boda. Durante varios años la joven pareja vive en distintas ciudades de Eslovaquia y Silesia. En enero de 1904 nace la primera hija, Melitta; en 1906 nace Hans.
Fueron tiempos difíciles para la pareja, en los que Melanie Klein encuentra felicidad en sus hijos. Si bien se dedica a la lectura y estudia idiomas, extraña la vida intelectual que encontraba en Viena. Melanie se ve aquejada de sentimientos depresivos.
En 1910 Arthur consigue trabajo en Budapest, lo que resulta un cambio favorable también para Melanie, ya que encuentra en esta ciudad el clima intelectual que añoraba.
El 1 de julio de 1914 nace Erich, su tercer hijo, pero el 6 de noviembre muere su madre, con quien había logrado reencontrarse tras un prolongado distanciamiento. Se intensifican sus sentimientos depresivos. Es en este mismo año que Melanie Klein lee Sobre los sueños (Freud, S., 1901), hecho que constituirá en un hito en su vida ya que sintió casi de inmediato que “eso era aquello a lo que yo me dirigía, al menos durante los años en los que yo anhelaba intensamente hallar lo que pudiera satisfacerme intelectual y emocionalmente. Inicié el análisis con S. Ferenczi.” 1
Budapest, ciudad de intensa vida intelectual, contó desde el comienzo con un fervoroso grupo receptivo al psicoanálisis. S. Ferenczi se había puesto en contacto con S. Freud en 1908, cuando lo visitó en Viena, y surgió entre ambos un fuerte vínculo de afecto y colaboración intelectual. S. Freud admiraba la rapidez de comprensión de sus ideas por parte de S. Ferenczi, así como el entusiasmo con que las difundía. S. Freud enviaba a S. Ferenczi los originales de sus trabajos antes de publicarlos y el grupo de Budapest tenía oportunidad de conocerlos con anticipación. Al comienzo, las reuniones de este grupo eran informales y es probable que M. Klein asistiera a algunas de ellas en 1914. 2
A pesar de haber vivido muchos años en Viena, M. Klein no solo no conoció a S. Freud sino que no parece haber tenido noticias de
él ni de su obra durante este período. En varias oportunidades de su vida posterior lamentó no haberlo conocido antes.
Estalla la Primera Guerra Mundial y tanto S. Ferenczi como A. Klein se incorporan al ejército austro-húngaro. En 1916 el esposo de Melanie regresa como inválido de guerra, herido en una pierna. El matrimonio enfrenta graves dificultades.
El 28 y 29 de septiembre de 1918 M. Klein asiste al V Congreso Psicoanalítico Internacional que se celebra en Budapest y en el que S. Ferenczi es elegido Presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional. 3
La concurrencia a este Congreso no estuvo reservada exclusivamente a los psicoanalistas. Fue un Congreso en el que se destacaron tanto la calidad de los trabajos como la atmósfera entusiasta. Parecía inminente la posibilidad del reconocimiento oficial de psicoanálisis por las autoridades, al mismo tiempo que circulaba una petición para que se creara en la universidad una cátedra de Psicoanálisis a cargo de S. Ferenczi.
Las siguientes pueden haber sido las primeras palabras que escuchó de boca del mismo S. Freud:
“Nunca hemos presumido de que nuestros conocimientos y nuestra capacidad sean completos y concluyentes. Estamos ahora tan dispuestos como antes a admitir las imperfecciones de nuestra comprensión, a aprender cosas nuevas y a modificar nuestros métodos del modo como su perfeccionamiento exija.” 4
Este Congreso, realizado en tiempos de guerra, causa una fuerte impresión en M. Klein y, según ella misma recuerda,
“Esa impresión fortaleció mi deseo de dedicarme al psicoanálisis. Durante el análisis con Ferenczi, éste me llamo la atención acerca de mis grandes dotes para comprender a los niños y de mi interés en ellos y alentó mucho mi idea de dedicarme al análisis de niños (...) No he visto (...) que la educación pudiera cubrir la totalidad de la comprensión de la personalidad y que, por lo tanto, tenga la influencia que uno desearía que tuviera. Siempre sentí que detrás había algo que nunca llegué a percibir.” 5
Los acontecimientos políticos son sumamente cambiantes y potencialmente peligrosos por lo que hacia fines de 1918 y a instancias de su esposo, Melanie y sus hijos se radican a Ruzómberok (Eslovaquia), donde residen sus suegros, mientras que Arthur viaja a Suecia por razones de trabajo.
Melanie Klein hace un viaje a Budapest para asistir a la reunión de la Sociedad Psicoanalítica Húngara del 13 de julio de 1919 en la que lee Notas sobre el desarrollo intelectual de un niño 6que se basa en la experiencia que viene desarrollando con su hijo menor, Erich (pero que en el texto es presentado como “Fritz, hijo de conocidos que viven cerca de mi casa”). Su calidad suscita interés, elogios y comentarios que la ayudarán a seguir desarrollando sus ideas. Después de leído el trabajo y por su calidad es elegida Miembro de la Sociedad Psicoanalítica Húngara. No obstante, su residencia sigue estando en Ruzómberok, donde vuelve luego de esta presentación en Budapest.
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