John Darnton - Ánima

Здесь есть возможность читать онлайн «John Darnton - Ánima» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Фантастика и фэнтези, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Ánima: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Ánima»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Nueva York: un chico de trece años yace en la cama de un hospital con el cerebro dañado a causa de un accidente. Dos científicos se hacen cargo de su destino. Ambos médicos alcanzarán juntos un resultado que superará todas las expectativas de la ciencia médica.

Ánima — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Ánima», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– Mira, si se trata de un virus, podemos solucionarlo. Tengo toda clase de defensas de las que jamás has oído hablar, todo un jodido arsenal.

Señaló una silla.

– Ahora siéntate y tómate un respiro. Deja que acabe con esto. Luego nos encargaremos de tu pequeño problema. Cleaver se sentó y realmente sintió que comenzaba a quitarse un peso de encima. No era un hombre débil, no era un mocoso llorón. Era un científico, un pionero, un miembro de esa casta que no rehúye aquello que se debe hacer. Al diablo con las pesadillas, las dudas y todo lo demás. ¿Qué era esa persona aburrida? Ser valiente no significaba no sentir miedo… significaba sentir miedo y, sin embargo, seguir adelante. Cuánta verdad había en ello. Al diablo con lo que estaba sintiendo. Haría lo que debía hacer. Acabar con ese trabajo que había comenzado y que tanto significaba para él. Quincy tenía razón, era el momento de utilizar un lenguaje violento. Muy violento. Jodidamente violento.

Sintió una ligera excitación al pronunciar la palabra, en otro tiempo tan prohibida. Él no era un jodido llorica. No era aquel niño pequeño de pie en medio de la nieve en Massachusetts, después de haber oído la noticia que le había dado su madre, esperando a que su dolorido cerebro estallara en mil pedazos. Un niño pequeño. Temeroso de su padre.

La jodida nieve. Su jodido padre.

Scott miró a Félix en la otra habitación e hizo una valoración correcta, una especie de ayudante, dedujo. Y allí de pie, con expresión asombrada, boquiabierto y aferrando el cuaderno de notas contra el pecho a modo de escudo, el hombre no parecía ser alguien a quien debiera tener en cuenta. Scott agitó la mano como para tranquilizarlo, del modo en que lo haría alguien importante que estuviese visitando las instalaciones: «Verá, soy de aquí, sólo estoy de paso, no me preste atención». Él no sabía cuán rigurosas eran las medidas de seguridad, pero hasta el momento no había visto ninguna evidencia de ellas.

Apartó la mirada y se concentró en su hijo. Tyler yacía completamente inmóvil, como lo había estado durante esas semanas interminables en el hospital. La cama tenía sábanas verde claro que parecían limpias y frescas y realzaban su cuerpo inerte. En el brazo llevaba una sonda de suero intravenoso, y la piel se veía ennegrecida por haber %nido que soportar un ejército de agujas. En su estado no parecía haberse producido cambio alguno, aún estaba en coma.

Pero vivo.

Scott podía ver que la sábana superior subía y bajaba de un modo casi imperceptible. Apenas podía resistir la visión. Las emociones fluían desde todas partes; el alivio, el alivio de un padre al ver que su hijo aún seguía con vida, alimentado por el pensamiento de que si el cuerpo seguía funcionando, entonces, quizá, de alguna manera, podía ser rescatado y reconstruido otra vez. Y, contradiciendo ese alivio, aparecía el pensamiento opuesto, la certeza de que el cuerpo no estaba realmente vivo según ninguna definición coherente de la vida, lo que a su vez dejaba paso a la profunda tristeza que le producía pensar que no se había permitido que su cuerpo muriese en paz. A un lado se encontraba el grupo de máquinas, zumbando sin cesar, haciendo perfectamente su trabajo, enviando mensajes breves en forma de impulsos electrónicos para mantener en funcionamiento el patético caparazón de carne y huesos. La cabeza vendada de Tyler descansaba sobre una almohada, y sus ojos estaban abiertos, aunque tenían un aspecto vidrioso. Al alzar la vista, Scott comprobó que la línea de visión de Tyler abarcaba las gruesas tuberías que había en el techo; eran las mismas que había visto en la pantalla del ordenador y que luego había impreso en una hoja de papel. Al bajar la vista pudo ver dónde se había colocado Cleaver para inclinarse sobre Tyler, quizá para acomodar el vendaje. Ese pensamiento lo enfureció; ese sádico haciéndose pasar por médico, el lobo vestido de protector. Scott volvió a sentir una oleada de calor que corría por sus venas como un aditivo picante en la sangre, furia pura, la clase de furia que es segura, vengativa, indiferente.

Pero entonces otro pensamiento empezó a cobrar forma, un pensamiento que incluía una insinuación de esperanza y que, hasta el momento, no se había atrevido a afrontar. Alguien le había enviado la contraseña, «Wordsworth», que había conseguido abrir la imagen en el directorio de Cleaver y conducirlo hasta allí. ¿Quién podía haberlo hecho? Y alguien le había enviado un mensaje diciendo «Papá, ayúdame». ¿Era tan inconcebible pensar que Tyler estaba allí, en alguna parte, aunque su cuerpo no diese ninguna evidencia de él? O más correctamente, ¿que su espíritu, la chispa que guiaba su intelecto, algún resto de él estuviese flotando en alguna parte, como había dicho Cybedon? Y si eso fuese verdad, si ese espíritu estuviese intacto en algún sentido, ¿sería posible volver a capturarlo para unirlo de nuevo al cuerpo?

Volvió a mirar al hombre que se encontraba en su camino; estaba sonrojado y no parecía saber muy bien qué hacer. Scott echó a andar por el corredor con calculada intencionalidad y desde allí fue a la habitación contigua. La luz era brillante y parecía incidir directamente en los ojos, pero se obligó a abrir la boca en una semisonrisa. Los labios de Félix comenzaron a curvarse como si estuviese a punto de hablar, de formular la pregunta que su cerebro parecía buscar en vano, algo que sin duda se refería a la identidad de este hombre que se acercaba a él con tanta confianza en sí mismo que seguramente pertenecía al personal del lugar.

Scott extendió la mano derecha y, en un acto reflejo, Félix hizo lo propio, extendiendo también la suya. Scott la cogió y la apretó con fuerza, luego la sacudió y continuó apretando hasta que los ojos de Félix se abrieron como platos y en sus pupilas apareció una luz de alarma. En su cerebro parecía instalarse la idea de que, después de todo, esa persona que le apretaba la mano como si fuese una prensa no era de aquí. Naturalmente, él no podía saber que en ese momento a esa persona nada le habría gustado más que partirle la cabeza como si fuese un melón.

– Me llamo Jessup -dijo Scott, sin soltarle la mano-. Y creo que ha llegado el momento de que tengamos una pequeña charla.

Llevó a Félix hasta una silla y lo obligó a que se sentara. Continuó:

– ¿Cómo se llama? -Félix.

– Muy bien, Félix. ¿Qué hace usted aquí?

Le hablaba como si lo hiciera con un crío recalcitrante.

– Soy auxiliar de laboratorio. -¿Para quién trabaja?

– Para Cleaver. El doctor Cleaver. -Muy bien.

Scott lo soltó y dio un paso hacia atrás. Sus ojos examinaron rápidamente la habitación. Una hoja de cristal grueso la separaba de la cama de hospital donde yacía Tyler. A un lado había armarios con productos médicos, una mesa de acero inoxidable. A lo largo de la pared había un artefacto de grandes dimensiones con un cilindro donde podía meterse un ser humano. Parecía una máquina de resonancia magnética y contenía una camilla que se apoyaba en unas guías y estaba coronada con una especie de casco de apariencia extraña provisto de dos óvalos cóncavos de metal como si fuesen cuencas oculares. Unido a ella había un ordenador.

«¿Qué demonios es eso?» Reanudó el interrogatorio.

– ¿Está el doctor Cleaver en el hospital en este momento?

– No, se ha marchado. Se fue hace aproximadamente media hora.

Que ese imbécil asustado le proporcionara información extra era una buena señal. Demostraba su espíritu cooperativo.

– ¿Y sabe adónde ha ido? -No, no lo sé. No me lo dijo. -Entiendo.

Scott acercó una silla y se sentó directamente frente al ayudante. Metió la mano en el bolsillo, sacó un paquete de cigarrillos, le ofreció uno a Félix, quien le dijo que no con la cabeza, y encendió el suyo, aspirando profundamente el humo. Dejó caer la cerilla al suelo.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Ánima»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Ánima» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Denis Johnson - The Name of the World
Denis Johnson
libcat.ru: книга без обложки
Maureen Johnson
John Dobbyn - Neon Dragon
John Dobbyn
John Darnton - Experimento
John Darnton
John Darnton - Neanderthal
John Darnton
Jane Tanner - Nanna_s big boy
Jane Tanner
Charles Stephen Dessain - John Henry Newman
Charles Stephen Dessain
Cardenal John Henry Newman - Discursos sobre la fe
Cardenal John Henry Newman
John Henry Newman - La idea de una universidad
John Henry Newman
Отзывы о книге «Ánima»

Обсуждение, отзывы о книге «Ánima» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.