Carlos Sisí - Necrópolis

Здесь есть возможность читать онлайн «Carlos Sisí - Necrópolis» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Триллер, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Necrópolis: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Necrópolis»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

El campamento de Carranque vive momentos dulces. Tras haber sobrevivido el ataque del Padre Isidro y sus enloquecedoras huestes de caminantes, los supervivientes se entregan a ensoñaciones y esperanzas de futuro propiciadas por los descubrimientos del doctor Rodríguez. Juan Aranda, su líder, decide utilizar su nueva condición para explorar la ciudad en busca de otras personas que continúen todavía con vida. Sin embargo, han pasado ya tres meses desde que se iniciara la pandemia zombi que asoló el planeta y sobrevivir es cada día más duro. Su periplo personal, no exento de vicisitudes, le aleja de Carranque, donde mientras tanto inciden nefastos designios que amenazan con convertirlo en una ciudad de muertos: una necrópolis.

Necrópolis — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Necrópolis», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Isabel respiraba el fuerte olor del mar, embriagándose con su aroma penetrante, mientras conducía la moto de agua. Le parecía que el mar olía mucho más fuerte desde que el mundo se había acabado, pero eso le gustaba. Imaginaba que en unos años, podrían pescar piezas enormes con introducir la mano en la orilla, y ese respiro forzado a la naturaleza le parecía bien. Agradecía también el amanecer; limpiaba su alma y le traía un mensaje sutil que era solo para ella, y ese mensaje decía que después de la Oscuridad viene de nuevo la Luz.

Gabriel estaba subido a la moto, agarrado a ella con ambas manos. Ella tenía puesta una de las suyas sobre ellas, a modo de hebilla, y porque era agradable sentir su tacto suave bajo su palma cálida. En medio viajaba la pequeña Alba profundamente dormida y sujetada por ambos.

Eran las ocho y media de la mañana.

Llegaron a la playa de Huelin solo trece minutos más tarde. Isabel fue soltando el acelerador a medida que se acercaban a la orilla, y éste disminuyó su rugido hasta quedarse en un sonido crepitante y ronco. Cuando la moto topó con la arena y no pudo avanzar más, apagó el motor y agradeció el silencio de la playa y el murmullo suave de las olas.

Encontraron una tapa de alcantarilla mucho antes de lo que había previsto, todavía lejos de las figuras espectrales que se veían junto a los edificios entregados a sus erráticos paseos. Allí los túneles eran angostos y hediondos, y hubo que convencer a Alba con mil milongas para que entrara en ellos. Todavía somnolienta, accedió de mala gana entre protestas y sollozos.

Estaba muy oscuro, pero de tanto en cuanto una rejilla o una entrada de aguas a pie de acera les permitían avanzar un trecho a buen paso. Isabel tenía una excelente orientación, y caminaron un poco hacia el nordeste y luego hacia el norte. A medida que se acercaba a Carranque estaba más y más nerviosa, pues su corazón albergaba todavía una duda esencial sobre cómo pudieron secuestrarla en el mismo huerto. Su imaginación le traicionaba conjurando imágenes en las que Moses trataba de impedir el secuestro y era abatido por una rápida ráfaga de disparos. Lo veía bailar al son de las andanadas, y lo veía caer al suelo, ensangrentado, donde se estrellaba con un sonido acuoso.

Cuando acababan de pasar por un cruce de túneles de bastante anchura, se detuvo en seco. Alba se chocó con sus piernas.

– ¿Qué pasa? -preguntó la pequeña.

Ssssh -dijo Isabel, imperativa, poniéndole una mano en la boca. Tenía la cabeza inclinada como para percibir mejor los sonidos. Creía haber oído algo, un ruido amortiguado que parecía venir de algún punto alrededor.

Entonces empezaron a escucharlo, un ruido todavía lejano pero que iba en crescendo aumentando su intensidad. Alba, a quien la oscuridad del túnel había tenido en vilo todo el tiempo, se agarró instintivamente a las piernas de Isabel. En seguida estuvo segura de qué se trataba: eran pasos, ¡pasos que se acercaban!

Su primera reacción fue pensar en zombis; espectros que recorrían los túneles inmundos, pálidos como la cera de una vela. Pero los pasos eran rápidos y uniformes no arrastrados y pesarosos, de modo que, en su interior, se permitió albergar un destello de esperanza. Su mente se volvió hacia el Escuadrón, habituados a rondar aquellos túneles inmundos.

– ¿Hola? -se aventuró a decir entonces.

Los pasos se detuvieron.

Instantes eternos. Los puños de Alba se cerraban en torno a su pierna.

– ¿Hola? -respondió una voz, que les llegó cargada con el eco aciago de los corredores.

– ¿Quién es? -preguntó entonces.

– Parece que viene de allí -dijo una voz en la distancia.

– ¿José? -preguntó de nuevo.

Escucharon un ruido amortiguado, como un click, y el túnel se iluminó de repente con una luz tenue y fantasmagórica. Se acercaba.

Entonces, desde el ramal de su izquierda, apareció un hombre portando un mechero en la mano. Al principio no lo reconoció, porque su rostro estaba distorsionado por las sombras alargadas de la llama, pero cuando sus facciones se volvieron familiares y conocidas, saltó hacia él con una exclamación de alegría.

– ¡Juan! -exclamó, con una sonrisa radiante.

– ¡Uf! ¿Isabel? pero ¡qué susto me has dado!

Se abrazaron en la oscuridad porque el mechero se había apagado al recibirla entre sus brazos, y ella sintió otra vez el cálido escozor en sus ojos.

Cuando Aranda encendió de nuevo el mechero para poder verla, sus ojos estaban acuosos y brillantes.

– Vaya tonta estoy hecha -dijo riendo, pero las vivencias del último día habían hecho estragos en sus nervios y la mano le temblaba cuando se enjuagó con el dorso.

– Isabel, ¿estás bien? -preguntó Juan, preocupado. Entonces vio a Alba que había avanzado para pegarse de nuevo a las piernas de ella. Abrió mucho los ojos.

– ¡Pero bueno! ¿Qué tienes ahí?

– ¡Oh! Mira, ésta es Alba, y éste de aquí, Gabriel.

Juan acercó el mechero para verles las caras, y al descubrir sus caras infantiles teñidas por la luz cálida y temblorosa, le embargó una emoción que no pudo determinar. No había pensado en ellos, pero volver a ver niños en aquel mundo de muertos era como ver el campo yermo que se cubre de flores cuando llega la primavera. Creía que el futuro estaba en encontrar otros supervivientes, pero la verdadera esperanza la tenía delante. Lo vio en los ojos chispeantes de la pequeña, y en la expresión inteligente de él.

– Fantástico -dijo con una sonrisa. -Pero ¿qué…?

– Es una larga historia, Juan. Muy larga -replicó ella-. Pero estos niños me salvaron la vida. ¿Podemos esperar a llegar a casa para contártela?

– Claro -dijo dubitativo- pero, ¿estáis bien?

– Muy bien. Ahora sí.

– Yo también tengo cosas que contar, mira.

Se dio la vuelta y dejó que la llama iluminara a dos hombres que le esperaban detrás. Uno era joven, y portaba una ametralladora colgando del cuello por un cinto. El otro tenía el pelo canoso y parecía mayor.

– Isabel, el profesor Jukkar y Marcelo, aunque le llaman Sombra.

Intercambiaron apretones de manos y unas palabras amables, y en sus bocas brillaron las sonrisas. Isabel se alegraba de estar de nuevo entre adultos, aunque la mayoría fueran desconocidos. Cuando reanudaron el viaje dejó que Juan fuera primero, y experimentó una sensación de alivio al ceder la carga de responsabilidad que le había tocado con los pequeños.

A Juan los túneles le traían recuerdos que no había vuelto a recorrer desde que hizo ese mismo trayecto, hacía mucho tiempo, cuando encontró Carranque por casualidad. Sin embargo, pronto empezó a relatar la peripecia en los estudios de Canal Sur y su conversación con el teniente Romero. Isabel escuchaba fascinada la historia; finalmente había una esperanza para todos ellos, la reconquista del ser humano de toda la parafernalia estructural que habían construido, poco a poco, a lo largo de los últimos tres mil años.

Aunque Sombra hizo escasas aportaciones a la conversación, Jukkar se entregó a la tarea de teorizar sobre la importancia de analizar el estado del virus Necrosum que tanto Aranda como el padre Isidro llevaban latentes en la sangre. Hablaron de la posibilidad de que el ser humano pudiera, al fin, caminar entre los muertos. Las tareas de limpieza y recuperación de las ciudades se volverían rutinarias.

Y así caminaron por los subsuelos de la ciudad, bajo los muertos ignorantes en las calles vacías de que sus presas se arrastraban bajo ellos.

Y caminaban felices, por cierto, sintiendo que estaban a las puertas de un nuevo comienzo.

Hasta que llegaron a casa.

Isabel subió primero porque esperaban encontrar las viejas y conocidas pistas, y quizá también a Dozer y su equipo dedicados a sus entrenamientos, o a algún otro miembro de la comunidad dando un paseo a primera hora de la mañana, antes de comenzar los trabajos.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Necrópolis»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Necrópolis» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Isaac Asimov - Némésis
Isaac Asimov
Carlos Sisi - Los Caminantes
Carlos Sisi
Carlos Sisí - Hades Nebula
Carlos Sisí
Marvin Cox - Seduced by sis
Marvin Cox
Laura Quincy - Hot for sis
Laura Quincy
Harry Stevens - Hot horny sis
Harry Stevens
Kathy Andrews - Hot mom and sis
Kathy Andrews
Carlos Sisi - Nocte
Carlos Sisi
Carlos Roselló - Lui de Pinópolis
Carlos Roselló
Jesús David Girado Sierra - Estetópolis
Jesús David Girado Sierra
Отзывы о книге «Necrópolis»

Обсуждение, отзывы о книге «Necrópolis» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x