Elizabeth George - El Precio Del Engaño

Здесь есть возможность читать онлайн «Elizabeth George - El Precio Del Engaño» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Детектив, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El Precio Del Engaño: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El Precio Del Engaño»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Una lánguida ciudad de la costa de Essex se convierte en un hervidero tras el asesinato de un inmigrante de origen asiático. El racismo, siempre latente en situaciones de inestabilidad social, se dispara. Y poco a poco irá aflorando un universo de inmigración ilegal, racismo, celos, honor, violación, relaciones homosexuales y conflictos humanos. En esta novela cobra particular protagonismo la sargento Barbara Havers, ayudante del inspector Linley y opuesta a su superior, al que critica desde sus maneras hasta sus métodos de investigación. Pero ambos tienen algo en común: una extraordinaria agudeza para comprender la complejidad de las motivaciones humanas. Una novela soberbia por su fuerza y profundo realismo social.

El Precio Del Engaño — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El Precio Del Engaño», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

– La sargento Havers ya me ha contado todo esto, señor Azhar -señaló Emily.

– Entonces ya sabe que no es posible seguir siendo musulmán y vivir desafiando los principios del islam.

Eso era lo que Muhannad estaba haciendo. Eso era lo que Haytham deseaba terminar.

– ¿Y no lo estaba haciendo también Querashi? -preguntó Barbara-. ¿Qué me dices de su homosexualidad? Dijiste que está prohibida. Quizá llamó al muftí para hablar de su alma, no de la de Muhannad.

– Es posible -admitió Azhar-, pero si tenemos en cuenta todo lo que hizo, no parece probable.

– Si hay que creer a Hegarty -dijo Emily a Barbara-, Querashi intentaba seguir con su doble vida después del matrimonio, dejando de lado el islam. Quizá no le preocupaba mucho su alma.

– La sexualidad es poderosa -reconoció Azhar-. A veces más poderosa que los deberes personales o religiosos. Lo arriesgamos todo por ella. Nuestras almas. Nuestras vidas. Todo lo que tenemos y todo lo que somos.

Barbara sostuvo su mirada. Angela Weston, pensó. ¿Fue así, la desesperada resolución de desafiar todo cuanto sabía, conocía y respetaba hasta ese momento, con tal de poseer lo inalcanzable?

Azhar continuó.

– Mi tío, un hombre devoto, no debe saber nada sobre las intrigas de Muhannad. Sugiero que un registro a fondo de su fábrica y un escrutinio minucioso de los papeles de sus empleados asiáticos se lo demostrará.

– No estará insinuando que Muhannad estaba solo en ese negocio -dijo Emily-. Ya oyó antes a Kumhar. Había tres hombres. Un alemán y dos asiáticos. Puede que haya más.

– Pero mi tío no. No dudo de que Muhannad tuviera socios en Alemania, y aquí también. No cuestiono la palabra del señor Kumhar. Es posible que el proyecto estuviera en pie desde hacía años.

– Pudo concebirlo en la universidad, Em -señaló Barbara.

– Con Rakin Khan -admitió Emily-. El señor coartada. Fueron juntos a la universidad.

– Apuesto a que los antecedentes de Klaus Reuchlein nos confirmarán que los tres compartían una historia -añadió Barbara.

Azhar se encogió de hombros, como aceptando la teoría.

– Fuera cual fuera la génesis de este plan, Haytham Querashi la descubrió.

– Con Hegarty, como él mismo nos dijo -señaló Barbara-. Aquella noche en el hotel Castle.

– Como musulmán, el deber de Haytham era ponerle fin -explicó Azhar-. Recordó a Muhannad que su alma inmortal estaba en peligro, y por el peor motivo posible: el ansia de dinero.

– A propósito, ¿qué hay del alma inmortal de Querashi? -insistió Barbara.

Azhar la miró sin pestañear.

– Creo que él ya había solucionado ese problema, justificando su comportamiento de alguna manera. Nos resulta fácil justificar nuestra lujuria. La llamamos amor, la llamamos buscar un alma gemela, la llamamos algo más poderoso que nosotros. Nos mentimos diciendo que tal vez obtendremos lo que deseamos. Llamamos a nuestro comportamiento responder a las demandas del corazón, preordenado por un Dios que estimula apetitos en nosotros que han de ser satisfechos. -Levantó las manos con las palmas hacia arriba, en un gesto de aceptación-. Nadie es inmune a esta especie de autoengaño, pero Haytham debió considerar gravísimo el pecado de Muhannad. Su pecado sólo le afectaba a él. La gente puede hacer el bien en una parcela de su vida, aunque esté haciendo el mal en otra. Los asesinos aman a sus madres; los violadores adoran a sus perros; los terroristas vuelan grandes almacenes, y luego vuelven a casa para mecer a sus hijos y dormirlos.

Es posible que Haytham Querashi luchara por la liberación de la gente esclavizada por Muhannad, al tiempo que seguía siendo un pecador en una parcela de su vida que dejaba en la penumbra. De hecho, Muhannad organizó por un ludo Jum'a, y por otro se comportó como un gángster.

– Jum'a le salvaba la cara -arguyo Emily-. Tenía que exigir una investigación sobre el asesinato de Querashi a causa de Jum'a. De lo contrario, todo el mundo se habría preguntado por qué.

– Pero si Querashi quería poner fin al proyecto de Muhannad -dijo Barbara-, ¿por qué no lo denunció y pidió la intervención de la policía? Lo habría podido hacer de una manera anónima. Habría servido a la misma causa.

– Pero también habría servido para destruir a Muhannad. Habría ido a la cárcel. Le habrían expulsado de su familia. Supongo que Haytham no deseaba esto. En cambio, buscó un compromiso, con Fahd Kumhar como garantía de obtenerlo. Si Muhannad hubiera puesto fin a su trama gangsteril, no se habría vuelto a hablar más de ello. En caso contrario, Fahd Kumhar habría denunciado públicamente el tráfico de ilegales. Supongo que ése era el plan. Y le costó la vida.

Móvil, medios, oportunidad. Lo tenían todo. Excepto al asesino.

Azhar se levantó. Volvía al hotel Burnt House, dijo. Hadiyyah estaba durmiendo como una bendita cuando se había marchado, pero no quería que despertara sin encontrar a su padre al lado.

Las saludó con un movimiento de cabeza. Caminó hasta la puerta del despacho. Entonces, se volvió, vacilante.

– He olvidado por completo el motivo de mi visita -dijo a modo de disculpa-. Hay una cosa más, inspectora.

Emily compuso una expresión de cautela. Barbara vio que un músculo se agitaba en su mandíbula.

– ¿Sí? -dijo.

– Quería darle las gracias. Habría podido continuar. Podría haber capturado a Muhannad. Gracias por parar el barco y salvar a mi hija.

Emily asintió, tirante. Desvió la vista hacia un archivador. Azhar salió del despacho.

Emily parecía muerta de cansancio. El incidente ocurrido en el mar las había agotado a ambas, pensó Barbara. Las palabras de gratitud de Azhar, tan erradas de destinatario, sólo podían haber añadido más peso a la conciencia de la inspectora, además de las otras cargas que ya soportaba. Había descubierto su verdadero carácter en el mar del Norte. Aquella revelación de su faceta más tétrica y sus inclinaciones básicas tenía que haber sido muy dolorosa.

– Todos maduramos con el trabajo, sargento -le había dicho en más de una ocasión el inspector detective Lynley-. De lo contrario, lo mejor es entregar la tarjeta de identificación y marcharse.

– Em -dijo Barbara, con el propósito de aliviar su carga-, todos perdemos los papeles alguna vez, pero nuestros errores…

– Lo que pasó allí no fue un error -dijo Emily en voz baja.

– Pero tú no querías que se ahogara. No pensaste. Nos dijiste que tiráramos los chalecos salvavidas. No te diste cuenta de que no llegarían hasta ella. Eso fue lo que pasó. Todo lo que pasó.

Emily dejó de inspeccionar los archivadores. Miró con frialdad a Barbara.

– ¿Quién es su oficial superior, sargento?

– ¿Mi…? ¿Qué? ¿Quién? Tú, Em.

– No me refiero aquí. En Londres. ¿Cómo se llama?

– Inspector Detective Lynley.

– Lynley no. Por encima de él. ¿Quién es?

– El superintendente Webberly.

Emily cogió un lápiz.

– Deletréelo.

Barbara sintió que un escalofrío recorría su espina dorsal. Deletreó el apellido de Webberly y contempló a Emily mientras lo escribía.

– ¿Qué pasa, Em?-preguntó.

– Lo que pasa es la disciplina, sargento. Más en concreto, lo que pasa es lo que sucede cuando apuntas un arma a un oficial superior, cuando decides obstruir una investigación policiaca. Eres la responsable de que un asesino haya escapado de la justicia, y tengo la intención de que pagues por ello.

Barbara se quedó anonadada.

– Pero, Emily, dijiste…

Se quedó sin palabras. ¿Qué había dicho la inspectora, en realidad? «Usted nos llevó hasta el mar del Norte, sargento. Era lo que necesitábamos para descubrir la verdad.» Y la inspectora estaba viviendo aquella verdad. Barbara no había logrado comprenderlo hasta ahora.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El Precio Del Engaño»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El Precio Del Engaño» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El Precio Del Engaño»

Обсуждение, отзывы о книге «El Precio Del Engaño» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x