José Gironella - Ha estallado la paz

Здесь есть возможность читать онлайн «José Gironella - Ha estallado la paz» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Ha estallado la paz: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Ha estallado la paz»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Después de Los cipreses creen en Dios (época anterior a la guerra) y de Un millón de muertos (época de la guerra), José María Gironella en Ha estallado la paz trata de la posguerra. La familia Alvear sigue siendo el núcleo de la acción del libro y Gerona vuelve a ser la ciudad protagonista. Finalizada la contienda, todos los personajes retornan a sus hogares, excepto los exiliados, que se reparten a voleo por el mundo… La obra abarca los años inmediatamente posteriores a la guerra, con una mezcla de dramatismo, de poesía y de ironía que subyuga desde los primeros capítulos. El clima de aquellos tiempos aparece recreado con singular maestría, de tal modo que para el lector de edad madura constituye la ordenación de sus recuerdos, y para el lector joven un descubrimiento impresionante. En Ha estallado la paz, Gironella alcanza su momento cumbre de novelista nato, gran narrador que consigue fundir la historia con la ficción novelesca.

Ha estallado la paz — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Ha estallado la paz», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

A primeros de marzo los hermanos Costa dominaban la situación. Entre otras cosas se dieron cuenta de que los sistemas de trabajo que el momento imponía no tenían nada que ver con los de antes de la guerra civil. Habían surgido auténticos prestidigitadores, de los que dijeron "que debían de haber aprendido el oficio en la cátedra de don Juan March". Por ejemplo, se enteraron de que algunas fábricas de tejidos… no fabricaban. Conseguían en Madrid el cupo de lana, de algodón o de la materia que fuese y procedían automáticamente a venderla, sin tomarse la molestia de llevarla al telar. También se enteraron de que existía una lucha titánica para obtener el permiso de fabricar gasógenos, que el Gobierno había declarado de interés nacional.

A decir verdad, los Costa estaban contentos. Los sufrimientos pasados no habían hecho mella en ellos y las perspectivas eran halagüeñas. Todo iba apuntalándose con firmeza. El capitán Sánchez Bravo, según noticias, al oír la cifra cien mil había cambiado de color y había soltado un taco, perdonable a todas luces. El personal que los rodeaba era adicto -Leopoldo se mostraba de lo más eficiente- y más lo sería cuando supiera que era intención de los ex diputados dar a todos sus empleados una participación anual en los beneficios. Por otra parte, y en otro orden de valores, empezaban a recibir por las calles espontáneas muestras de afecto…

La Torre de Babel, que visitaba a los Costa a menudo, mostraba asimismo una euforia contagiosa. "¡Hay que ver! -les decía, desde su estatura inalcanzable-. ¡Hay momentos en que ya no sé si perdí la guerra o si la gané!". Lo mismo le ocurría a Padrosa, su compañero, cuyo sueño era tener coche propio y a base de él engatusar un día a Silvia, la manicura de Barbería Dámaso, y conseguir llevarla a la cama. O casarse con ella; le daba igual…

Los hermanos Costa eran más cautos. Sabían que, pese a las apariencias, la guerra se había perdido, y por consiguiente volvían a lo de siempre: las autoridades podían de un plumazo hacerles la pascua, e incluso mandarlos -había precedentes de ello- a Garrapinillos, provincia de Guadalajara, a perforar un túnel.

Conscientes de tal circunstancia, externamente adoptaban una actitud circunspecta. Antes eran conocidos por su exuberancia y por sus estentóreas carcajadas; ahora, por su seriedad. Era muy raro que salieran sin sus respectivas esposas. Ramón, el camarero del Café Nacional, no disimulaba su desencanto. "Pero ¿es que en Francia no aprendieron ustedes ninguna historieta no apta para menores? ¿Será verdad que no se movieron ustedes de Marsella? ¡Por favor, que esto es el aburrimiento padre!".

Los Costa sólo daban rienda suelta a sus impulsos… en el Estadio de Vista Alegre. Es decir, en el fútbol y en los partidos de hockey sobre ruedas.

El hockey sobre ruedas, que desconocían por completo, los entusiasmó. Era un deporte felino, apasionante, y el equipo de Gerona era sin duda el mejor y encabezaba la clasificación del Campeonato.

En cuanto al fútbol, en él frívol dos hermanos, que gracias al capitán Sánchez Bravo consiguieron dos abonos de tribuna, se desgañitaban a placer, primero porque les salía de la entraña -¡efectivamente, Pachín marcaba unos goles de antología!- y luego porque allí todo estaba permitido y nadie se ocupaba de ellos. Claro, el fútbol era la gran válvula de escape ideada por las autoridades, el sucedáneo de las luchas políticas, de los mítines y de las huelgas. "¡Fuera, fuera…!". "¡Que le rompan una pierna!". "¡Criminal!".

Lo único que les dolía, que les dolía de veras, era la actitud de su cuñado, 'La Voz de Alerta'. Por fin se habían decidido a enviarle un aviso: "Nos gustaría saludarte…" 'La Voz de Alerta' se negó. "Hice lo que pude por vosotros cuando os juzgaron. No veo ahora motivo para prolongar nuestras relaciones".

Los Costa ignoraban que 'La Voz de Alerta', pensando en Laura hubiera accedido a la entrevista; pero que Carlota, condesa de Rubí, se opuso a ello con toda energía. "Me darías un gran disgusto si les estrechases la mano a ese par de granujas". ¡Ah, cuando la condesa de Rubí decía "me darías un gran disgusto", 'La Voz de Alerta' dejaba caer al suelo estrepitosamente la vara de mando!

CAPÍTULO L

Coincidiendo con la estratégica incorporación de los hermanos Costa a la vida de la ciudad, vientos huracanados, de impresionante fuerza, azotaron extensas zonas de España, Portugal y el estrecho de Gibraltar, ocasionando una serie de catástrofes.

La ciudad más particularmente afectada fue Santander, patria chica del Gobernador Civil y de María del Mar… Así como durante mucho tiempo se hablaría de la inundación que había sufrido Gerona, era de prever que durante muchos años, y con mayor motivo, se hablaría del "incendio de Santander", iniciado el 17 de febrero a consecuencia, al parecer, de un cortocircuito habido en la Catedral, con el desprendimiento de un cable de alta tensión. El viento se apoderó del fuego inicial y lo llevó en volandas. Las primeras noticias llegadas a Gerona hablaban de la destrucción de la Catedral, del Palacio Episcopal, de los dos periódicos locales -Diario Montañés y Alerta-, y de gran parte del comercio céntrico de la ciudad. También se hablaba de que el huracán había ocasionado muchas víctimas en Vigo, en el litoral portugués, y de que el tren eléctrico de Bilbao había caído al río Urola.

Santander…, patria chica del Gobernador Civil y de María del Mar. Ni que decir tiene que el Gobernador se dispuso inmediatamente para la marcha hacia la capital montañesa, donde vivían casi toda su familia y la familia de su esposa. Por desgracia, ésta no podría acompañarlo, por hallarse en cama con gripe. Lo acompañarían, en cambio, Miguel Rosselló, al volante del coche, y José Luis Martínez de Soria, quien en todo cuanto se relacionase con el fuego veía la intervención directa de Satán.

De hora en hora las noticias iban siendo más alarmantes, de suerte que el Gobernador decidió no demorar el viaje ni un minuto, dejando la provincia en manos de Mateo.

La despedida fue dramática. María del Mar, en el lecho, no cesaba de repetir:

– ¡Mira que no poder ir contigo! ¿Cómo te las arreglarás para darme noticias?

– Haré lo que pueda, querida… Ahora, por favor, no me entretengas más. Cuida de los chicos.

Pablito y Cristina se le echaron en brazos y lo llenaron de besos.

– Adiós, papá… ¡Llámanos en seguida!

– Claro que sí…

En el último momento, el Gobernador le dijo a su hijo:

– Bien, Pablito… Cuida de mamá. Quedas al mando de la casa. No olvides que eres el varón.

– Descuida, papá.

El coche partió como un rayo. Y en el camino, gracias a los periódicos y a la radio, el balance se iba concretando: pasaban de cuatrocientas las casas destruidas, el viento no cesaba y colaboraban en las tareas de extinción y salvamento el Ejército, la Falange, los bomberos, y docenas de voluntarios llegados de Bilbao, de Burgos, de todos los puntos.

Fue un viaje agotador, sin apenas descanso, turnándose al volante los tres hombres. José Luis Martínez de Soria conducía como los ángeles -o como los demonios- y, sobre todo en las curvas, experimentaba tal placer que nadie hubiera dicho que se dirigía a contemplar el espectáculo que ofrecía una ciudad incendiada.

Apenas si se hablaban. Cada quilómetro era una eternidad. Miguel Rosselló era el que más fácilmente conseguía dormir. El Gobernador no pudo dar una sola cabezada, y a ratos le daba por silbar. Cuando la tensión nerviosa era excesiva, de pronto parecían olvidarse del motivo del viaje y hablaban de los temas más diversos: de la singular personalidad de fray Justo Pérez de Urbel, asesor nacional de la Sección Femenina; de la reciente puesta en circulación de las nuevas monedas de cinco y diez céntimos… Hasta que de pronto se acordaban nuevamente de Santander. Y entonces relacionaban lo ocurrido en la ciudad con los bombardeos de Londres, de Berlín, ¡de Génova! Génova, según la radio, había sido objeto de un terrible bombardeo inglés, comparado con el cual ese balance de cuatrocientas casas destruidas y de treinta mil personas sin hogar debía de ser una insignificancia.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Ha estallado la paz»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Ha estallado la paz» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Ha estallado la paz»

Обсуждение, отзывы о книге «Ha estallado la paz» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.