– Todo porno.
– Todo porno. Pornotown. Othertown, En cuanto a esa supuesta oferta para ti… Han sido anglófilos durante algún tiempo…, mucho antes del asunto de la princesa. Muchas chicas son inglesas: English Rose, Brit Isles. Greta Britain, Unity Kingdom… Y los hombres se dan a sí mismos nombres que tienen que ver con la escena británica. Y títulos: Sir Phallic Guinness, Sir Polla Tiesa Hopkins, Sir Dork Bogarde, por ejemplo. Lo que les gusta ahora es contratar a destacados actores para que interpreten papeles de «característicos», como los llaman. Algunos de mis clientes más jóvenes lo han hecho.
Y le citó unos cuantos actores que a Xan le resultaban más o menos conocidos.
– Pagan una miseria. Como a una estrella de segunda fila del rock. Pero, para una estrella del rock, tener una amiga porno está considerado como un grandísimo éxito.
– ¿En qué consistiría el trabajo?
– Bueno…, no tendrías que follar en la pantalla, y tampoco que actuar. Supongo que lo tuyo sería un papelito de mirón. Ya sabes: te aprendes tu, llamémoslo, papel en el taxi que te llevará a una villa mora cuyas dependencias serán antros de vicio. Habrán pergeñado una especie de guión en el que tú estarás presente mientras, por ejemplo, Brit y Polla Tiesa follan. -Rory se inclinó sobre la pantalla de su ordenador-. Mmm. Normalmente es como una parodia de una oferta de Hollywood: Prestigio, Ahorro, Presupuesto para cama, Salario de tres cifras. Pero esta oferta parece muy razonable. Más que razonable por un solo día de trabajo. Bueno…, así es Karla White. Es la que hizo Princesa Lolita… La nueva película se llamará Corona de azúcar, y tú harías el papel de Ramsés el Grande. ¿Sabes qué pienso que deberías hacer? -propuso Rory diligentemente-: Participa en algunos talleres. Da algunas clases. Tómatelo con tranquilidad. Y vuelve a ser el de antes.
Al igual que los otros vestidos de oscuro, los que eran atraídos a la ciudad por la mañana y liberados cada día a las siete de la tarde, volvió a su apartamento con una bolsa de plástico que contenía sus compras: provisiones para una persona. Calentó y comió unos cuantos bocados sabrosos, pero sin saber bien de qué eran, y bebió el vino tinto…, aunque no todo. Por espacio de casi una semana, sus mediodías y sus tardes habían sido viajes a la inconsciencia: despertaba en un apartamento donde, en apariencia, la noche anterior habían estado de juerga trece o catorce personas. Pero entonces, una mañana, mientras se exasperaba en el banco de gimnasia bajo los efectos de sus propios gases y ácidos, pensó que estar borracho era una forma de decir que, en tu opinión, el universo no tenía sentido. No, más aún: de decir que pensabas que el universo era una mierda. Y él dudaba de que ésa fuera su idea. Esa noche, pues, permaneció sobrio y se sentó mirando la pared. Estaba sobrio cuando se metió en el dormitorio y miró por la ventana la casa al otro lado de la calle: aquél era su status quo ante; era donde había estado hasta entonces.
– ¿Hola?
– ¿Xan? Mal Bale al aparato. ¿Cómo estás, muchacho?
– Oh, ya sabes. No debo flaquear.
– Bueno, escucha… Con respecto a atizarle a Snort… Ahora no podemos hacerlo. Lo han retirado de la circulación para doce años.
– Lamento oír eso. Pero así aprenderá. ¿Qué ha sido?
– Condenado por causar lesiones intencionadamente. Aunque, por lo que he oído, Snort recibió tanto como dio. Podemos actuar contra él dentro de la cárcel, pero ¿qué satisfacción obtendríamos?
– Ninguna. O sea que aún le debo una.
– Aún le debes una, en efecto.
– He estado dándole vueltas a algo que dijiste acerca de… nuestro amigo. Dijiste que yo lo situé. Exactamente, que lo había «ubicado». Ubicado… ¿dónde? ¿En la página de mi libro, o en Los Ángeles?
– Sin comentarios.
– ¿Está en Los Ángeles?
– Hmm, sin comentarios. Y, si comprendes lo que quiero decir… Porque… me imagino lo que te propones, ¿no, amigo?
– Bueno…, que no está a mi alcance, ¿no es eso? Pero, si no hago algo, me sentiré una mierda para el resto de mi vida. Dime… ¿quién es Karla White?
– ¿Karla White…? No, muchacho… ¿Sigues a prueba, entonces? Sobreviviste a eso, ¿no? ¿A la visita a la chica en el hotel?
– Bueno…, sí y no.
Esa noche se acabó la botella de vino. La necesitaba para superarla; es decir, necesitaba una botella de vino para poder pasar la noche con una sola botella de vino para pasarla.
En la callada discusión con Russia que estaba manteniendo continuamente en su cabeza, y en sus mucho más alborotados encuentros con su subrogada, Tilda Quant, Xan alegaba que había actuado como lo hubiera hecho cualquier padre…, pero era consciente de que su corazón no había actuado del todo bien allí, en el baño, con Billie. «Si querías dar una naturaleza sexual a la relación con tu hija…, ella habría aceptado. ¿Qué otra cosa podía hacer?» Esto había demostrado ser una terrible enseñanza: un desengaño. Deseaba poder olvidarlo; deseaba, por decirlo a la manera de Billie, «no haberlo sabido otra vez». El poder de la niña, sus derechos (¿basados en qué?, ¿en la civilización?) parecían perdidos; mientras que los suyos habían retoñado corrosivamente. Estar solo con alguien que no tenía otra elección: era ese extremo desvalimiento de la pequeña lo que hacía que se le saltaran las lágrimas. Porque todo ello formaba parte de su temor a ser herida, cortada, atravesada, dividida, clavada. Pero, sobre todo y por encima de todo, y por debajo y por debajo de todo, estaba la sensación que él tenía de sus propios títulos y merecimientos, sus privilegios, garantías y creencias, todos aparentemente innegociables: su sensación de lo que le correspondía.
También había dentro de él, en alguna parte de su ser, una criatura completamente desvalida; cada día se preocupaba de ella, y la mantenía y la alimentaba, y cada noche la acostaba en la cama. Pero las cosas estaban más claras ahora, cuando se avergonzaba y retorcía. Todas las señales apuntaban a lo mismo.
Había estado en el hospital. Ahora iría a Hollywood.
1. 14 FEBRERO (1.15 P. M.): 101 HEAVY
– Damas y caballeros -dijo Nick Chopko-, lo que acabamos de experimentar es un fenómeno conocido como CAT, o Clear Air Turbulence: una turbulencia en aire claro. Ha sido una buena caída, pero, bueno…, me complace decirles que estamos en perfecta forma, gracias a la… habilidad y previsión de nuestro comandante, que hoy realiza su último vuelo, ahora que sus cuatro hijas han pasado ya por la universidad. Una de ellas, me enorgullece decirlo, Amy Macmanaman, es mi prometida. Feliciten al comandante… Hemos dado con un viento muy fuerte, cuyo efecto ha sido provocar un diferencial de presión negativa en las alas, conocido también como «pérdida». Parece que todo el mundo tenía el cinturón de seguridad abrochado…, salvo la auxiliar de vuelo Conchita Martínez en clase business, que se mantuvo agarrada a su carrito, pero ha sufrido un golpe en un hombro. Creemos que se restablecerá. Por fortuna, aguantaron las cerraduras de todos los compartimentos de equipaje de mano, salvo las de tres. Y ésos no contenían las mancuernas y bolas de bowling que a algunos de ustedes les encanta meter allí: tan sólo había dentro almohadas y mantas, y un montón de cartones de cigarrillos. El CAT es una emergencia potencial muy infrecuente. Es la primera vez que me ocurre. Y seguro que es también la primera vez para ustedes. Pero no para el comandante. Esperamos que no haya más problemas, pero, por precaución, les rogamos que mantengan los cinturones de sus asientos bien abrochados. Muchas gracias.
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