Rosamunde Pilcher - Septiembre

Здесь есть возможность читать онлайн «Rosamunde Pilcher - Septiembre» весь текст электронной книги совершенно бесплатно (целиком полную версию без сокращений). В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: Современная проза, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Septiembre: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Septiembre»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Con motivo de una fiesta de cumpleaños, una serie de personajes procedentes de Londres, Nueva York, Escocia y España coinciden el el pequeño pueblo de Strachroy. Estamos en septiembre, mes durante el cual en Escocia se prodigan celebraciones, cacerías y bailes. Sin embargo, al compás de este ambiente festivo, el destino arrastrará a los protagonistas a situaciones tan dramáticas como sorprendentes, y les obligará a tomar decisiones y afrontar situaciones que marcarán profundamente sus vidas…

Septiembre — читать онлайн бесплатно полную книгу (весь текст) целиком

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Septiembre», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Esto consiguió llamar la atención de Violet:

– ¿Un alce, Lottie?

– Bueno, creo que era un alce. Era una cabeza disecada. En la pared. Era muy grande para ser un ciervo. Mr. Gilfillan había vivido en África porque era misionero. Aunque no está bien que un misionero se dedique a matar alces, ¿no le parece? En Navidad había ganso al horno, pero a mí no me dieron más que un poco de cordero frío. Muy roñosos. No te daban ni los buenos días. El desván era húmedo, podía escurrirme la ropa y allí pillé una pulmonía. Vino el medico y Mrs. Gilfillan me mandó a casa, y lo contenta que me puse de volver. En casa tenía un gato. Tammy Puss se llamaba. Era más listo… En cuanto abrías la puerta de la despensa, se colaba por la nata, y un día, en la nata, encontramos un ratón muerto. Y Ginger tuvo gatitos, medio salvajes, y mi madre siempre tenía las manos llenas de arañazos… y es que a ella nunca le gustaron los animales. Al perro de mi padre lo tenía atravesado…

Las dos mujeres estaban sentadas en un banco del gran parque de Relkirk. Delante de ellas corría el río, crecido, con las aguas marronáceas y teñidas de turba. Un pescador lanzaba la caña al salmón con el agua hasta la cadera. Por lo visto, hasta el momento no había picado ni uno. Al otro lado del río, se veían grandes mansiones victorianas rodeadas de jardines, con unos prados que llegaban hasta la orilla. Una o dos tenían pequeñas embarcaciones amarradas. Había patos en el agua. Un hombre que pasaba con su perro les lanzó unos mendrugos y los patos acudieron y empezaron a engullir y a disputarse el pan.

– … y el médico dijo que había sido un paralís, que ella estaba de los nervios. Yo quería hacerme voluntaria, por la guerra y todo eso, pero si me marchaba yo, ¿quién cuidaba de mi madre? Mi padre en el campo trabajaba en lo que fuera, cultivaba unos nabos preciosos pero dentro de casa sólo sabía estar sentado. Llegaba, se quitaba las botas y, hala, a comer. No he visto hombre que comiera tanto. Nunca fue muy hablador, había días en los que no decía ni palabra. Ponía trampas a los conejos. Mucho conejo comíamos, claro, eso era antes de la mixomatosis. Ahora los conejos son una porquería…

Violet, después de prometer a Henry que saldría con Lottie una tarde para dejar descansar a Edie, había tenido remordimientos hasta que por fin se había decidido a hacerlo para acabar de una vez. Invitó a Lottie a ir de compras a Relkirk y a tomar el té. Fue a recogerla a casa de Edie, la metió en el coche y se la llevó a la ciudad. Lottie se había puesto lo mejor que tenía, un abrigo beige de fibra sintética y un sombrero en forma de pan de pueblo. Llevaba en la mano un bolso gigantesco y calzaba zapatos de tacón muy alto e inseguro. Desde el momento en que subió al coche, no había parado de hablar. Hablaba mientras daban la vuelta por “Marks and Spencer”, hablaba mientras hacían cola para comprar verdura fresca, hablaba mientras recorrían las calles en busca de una mercería para Lottie.

– Me parece que ya no hay mercerías, Lottie…

– Sí, hay una al final de esa calle…, ¿o de la otra? Mi madre siempre le compraba la lana.

Convencida de que no la encontrarían, Violet se dejaba llevar cada vez más acalorada y con los pies más doloridos y cuando, por fin, Lottie dio con la tienda, no supo si alegrarse o sentir irritación. Era una tienda vieja, llena de polvo y de cajas de cartón que contenían ganchillos, descoloridas sedas de bordar y patrones de jersey pasados de moda. La mujer que estaba detrás del mostrador parecía haberse escapado de una residencia geriátrica y tardó quince minutos en encontrar lo que quería Lottie, que era una yarda de goma para bragas. Por fin, extrajo la goma de un cajón lleno de botones sueltos, la metió en una bolsita con una mano temblorosa y pagaron. Salieron a la calle. Lottie tenía un aire triunfal.

– Ya se lo decía yo -cacareó-. Pero usted no me creía, ¿verdad?

Terminadas las compras, como todavía era temprano para el té, Violet propuso dar un paseo por el parque. Dejaron las compras en el maletero del coche y cruzaron la ancha franja de hierba que se extendía hasta el río. Al llegar al primer banco, Violet se sentó con gesto decidido.

Descansaremos un ratito, propuso a Lottie, y allí estaban ahora tomando el sol dorado de la tarde, y a Lottie aún le quedaba mucho que decir.

– Ahí esta el hospital “Relkirk Royal”, donde yo estaba. Asoma por entre los árboles. No estaba mal, pero no soportaba a las enfermeras. El doctor tampoco estaba mal, aunque era poco más que un estudiante, no creo que supiera nada de nada, aunque él hacía ver que sí. El jardín era muy bonito, casi tanto como el del crematorio. Yo quería que a mamá la incinerasen, pero el cura dijo que ella quería estar al lado de mi padre en el cementerio de Tullochard. Pero no sé cómo podía saberlo él mejor que yo.

– Tu madre se lo diría…

– O se lo inventó él. Siempre le gustó mangonear.

Violet miraba al “Relkirk Royal”, que estaba en un alto, con sus torres y tejados de caballete semiescondidos por los árboles frondosos.

– El hospital está muy bien situado, desde luego -comentó Violet.

– Los médicos saben elegir. Tienen dinero para pagar cualquier cosa.

– ¿Cómo se llama ese médico joven que te atendía? -preguntó, con naturalidad.

– Doctor Martin. Había otro, un tal doctor Faulkner, pero ese no se me acercaba ni por equivocación. Fue el doctor Martin el que dijo que podía irme a vivir con Edie. Yo quería ir en taxi pero me llevaron en ambulancia.

– Edie es muy buena.

– A ella le ha ido bien en la vida. Hay gente con suerte. Es distinto vivir en un pueblo a estar colgado de una montaña.

– Podrías vender la casa de tus padres e instalarte en un pueblo.

Pero Lottie, como si no hubiera oído aquella sensata sugerencia, siguió hablando a raudales. Violet pensó entonces que Lottie era más astuta de lo que ninguno de ellos imaginaba.

– Me preocupa verla tan gorda, porque con toda esa grasa cualquier día le da un ataque al corazón. Y siempre fuera, a casa de usted o a la de Virginia, nunca se sienta ni un minuto a descansar, a charlar o a ver la tele. Tendría que pensar en sí misma. Me dijo que Alexa va a venir para la fiesta de Mrs. Steynton. Y trae a un amigo. Que bien, ¿verdad? Pero más vale que tenga cuidado porque los hombres son todos iguales, siempre a ver que pueden pescar…

– ¿A qué te refieres, Lottie? -preguntó Violet, cortante.

Lottie la miró con sus ojos negros y redondos.

– Pues a que Alexa no está descalza. Lady Cheriton tenía su buen dinero. Yo leo los periódicos y lo sé todo de esa familia. No hay nada como un poco de dinero para que los hombres pongan ojos tiernos a una chica.

Violet sintió una rabia impotente que parecía subirle de las plantas de los pies y, al llegar a las mejillas, se las encendía de rabia por la impertinencia de Lottie e impotencia porque, al fin y al cabo, Lottie no hacía sino decir en voz alta lo que la familia de Alexa temía en su fuero interno.

– Alexa es muy bonita y muy agradable. Que sea económicamente independiente no tiene nada que ver con las amistades que elige.

Pero Lottie o no entendió la reprensión o no se dio por enterada y movió la cabeza con una risita.

– Yo no estaría tan segura. Y de Londres, nada menos. Allí hay mucho vividor. Yuppies -agregó con énfasis, como si fuera una palabrota.

– Lottie, me parece que no sabes de que hablas.

– Todas esas chicas son iguales. Siempre lo mismo, en cuanto ven a un hombre guapo se le echan encima como perras en celo. -Se estremeció de pronto, como si el pensamiento excitara todas las fibras nerviosas de su desmadejado cuerpo. Luego, alargó la mano y oprimió la muñeca de Violet-. Y otra cosa. Henry. Lo he visto por ahí. Es pequeño, ¿verdad? Entra en casa de Edie y se queda callado. A veces me mira de un modo extraño. Yo de ustedes estaría preocupada. No es como los demás niños…

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Septiembre»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Septiembre» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Septiembre»

Обсуждение, отзывы о книге «Septiembre» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.