consiste en la creación de nuevas formas de cultivar las relaciones entre los seres humanos mismos y entre estos y la naturaleza, para incrementar las posibilidades humanas de vivir en paz; [...] se trata de reconstruir los momentos, actitudes, instituciones, que a lo largo de la historia han servido para organizarnos pacíficamente, como indicadores de las capacidades o competencias humanas para hacer las paces. 1
Esta expresa el compromiso con la trasformación de las culturas y las sociedades, con miras al incremento de las formas pacíficas de convivencia y la disminución de expresiones de violencia. De igual manera, se reconoce que la educación es el proceso con el que podemos transformar nuestras formas de sociabilidad, a partir de principios de justicia y respeto a los derechos humanos, a la diversidad cultural y a la participación activa de los sujetos, para tramitar sus conflictos de manera pacífica, asumiendo la corresponsabilidad por una vida digna y colaborativa con los otros.
Por lo anterior, se abre un panorama de preocupaciones y desafíos, en los procesos educativos y la formación de los docentes, para la construcción de una cultura para la paz que propicie la convivencia pacífica en el país. De esta manera, los integrantes del colectivo de investigación buscan propiciar que la academia se vincule de manera más decidida en el fortalecimiento del movimiento “Escuelas como territorios constructores de paz”, que se viene gestando desde diversas organizaciones y sectores sociales.
En consonancia con estas preocupaciones, y reconociendo el potencial que tiene la educación, el Ministerio de Educación Nacional de Colombia (MEN) ha establecido, mediante la Ley 1732 del 2014, la Cátedra de la Paz en todas las instituciones educativas del país.
La Cátedra de la Paz expresa las siguientes motivaciones: Artículo 1.° Con el fin de garantizar la creación y el fortalecimiento de una cultura de paz en Colombia, establézcase la Cátedra de la Paz en todas las instituciones educativas de preescolar, básica y media como una asignatura independiente. Parágrafo 1.° En observancia del principio de autonomía universitaria, cada institución de educación superior desarrollará la Cátedra de la Paz, en concordancia con sus programas académicos y su modelo educativo. Parágrafo 2.° La Cátedra de la Paz tendrá como objetivo crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población. (Ley 1734, 2014)
Si bien las motivaciones que movilizan la creación de la Cátedra de la Paz buscan la creación de una cultura para la convivencia pacífica en la implementación de los acuerdos, nos surgieron en su momento algunas inquietudes que dieron origen a la presente investigación, titulada “Construcción de un marco de fundamentación para la Cátedra de la Paz en tiempo de posconflicto armado”, los cuales se plasman en las siguientes interrogantes: ¿desde qué presupuesto y argumentos jurídicos, políticos, éticos, culturales y pedagógicos fundamentan e implementan los docentes la Cátedra de la Paz?, ¿demandarán las instituciones educativas directamente afectadas por el conflicto en zonas de guerra una implementación diferencial de la Cátedra de la Paz?, ¿cómo vincular la Cátedra de la Paz a programas de reparación para hacer justicia a las víctimas?
Algunas de estas inquietudes orientaron el presente estudio durante los años 2014 y 2015, el cual se planteó como propósito contribuir a la construcción de un marco de fundamentación de la Cátedra de la Paz en tiempo de posconflicto armado en Colombia, para las instituciones educativas que ofrecen educación básica y media. Considerando los ejes temáticos, 2definidos por el Decreto Reglamentario 1038, y reconociendo el camino recorrido en el país en temas relacionados con la educación para la paz, hemos identificado como categorías ordenadoras de nuestra indagación cinco dimensiones: la jurídico-política, la ético-moral, la psicosocial, la sociocultural y la pedagógica. Igualmente, se proponen algunas recomendaciones para que las instituciones educativas reflexionen sobre los referentes de fundamentación de la Cátedra de la Paz desde una perspectiva interdisciplinar. De esta manera, el interés se encuentra en enriquecer la discusión pública acerca de la Cátedra de la Paz y los procesos de formación de los docentes como agentes educativos para la paz y la reparación en esta transición que nos plantea el posconflicto (posacuerdo) en Colombia.
Teniendo en cuenta las preguntas que orientaron la investigación, se estableció una metodología mixta. Por una parte, se realizó una revisión documental, que sirvió para la elaboración del estado del arte sobre las trayectorias legislativas, investigativas y educativas, relacionadas con la educación para la paz, que se han construido en el país, referentes valiosos para la implementación y fundamentación de la Cátedra de la Paz. De igual forma, la investigación documental propició la sustentación teórica de las dimensiones que configuran el marco de fundamentación para la Cátedra de la Paz que se propone. Por otra parte, se hizo una aproximación metodológica a partir del enfoque narrativo, para acceder a testimonios, de algunos expertos en educación de paz, construidos desde la experiencia docente e investigativa, mediante técnicas de recolección de información, como la entrevista semiestructurada, que permitieron el acercamiento a sus relatos y aportes a la construcción de la Cátedra de la Paz en el país.
Aportes a la fundamentación e implementación de la Cátedra de la Paz
Reconociendo que la paz es un derecho, y su construcción una tarea mancomunada, deseamos compartir los resultados que fueron producto de esta investigación, que pretenden enriquecer y complementar las orientaciones y los referentes de fundamentación de la Cátedra de la Paz en las instituciones educativas en el país. El presente libro se ha estructurado en ocho capítulos que se presentan a continuación.
El primer capítulo, titulado “Trayectorias para pensar la paz en el contexto educativo”, nos presenta un detallado balance del camino recorrido en el país a propósito de avances relacionados con la convivencia pacífica y la educación para la paz. En este capítulo. Rosa Ludy Arias Campos, Ricardo Delgado Salazar y Luz Marina Lara Salcedo organizan dicha revisión, definiendo tres grandes trayectorias: la primera se refiere a las disposiciones legislativas y a los diseños institucionales previstos en el sector educativo para avanzar hacia la convivencia pacífica y la construcción de la paz. La segunda trayectoria nos ofrece las búsquedas investigativas relacionadas con la educación para la paz. La tercera trayectoria destaca las oportunidades derivadas de programas de educación para la paz y algunas cátedras de la paz a nivel nacional y mundial.
En el segundo capítulo, “La paz integral: referente para la Cátedra de la Paz”, Carolina Montagut Orozco y Mónica Hilarión Madariaga comparten un breve referente conceptual acerca de la educación para la paz integral, fuente inspiradora y orientadora de la Cátedra de la Paz en las instituciones educativas. El capítulo está organizado en tres apartados. El primero aborda los sentidos y los fines de la paz, a partir de reconocer las diversas formas de violencia que hemos padecido. El segundo propone la visión integral que requiere asumir la Cátedra como un compromiso de corresponsabilidad entre la sociedad y el Estado. El tercer apartado aborda la paz integral como condición necesaria para construir una cultura de paz a través de la educación.
El tercer capítulo, denominado “Aportes de la dimensión jurídico-política a la fundamentación de la Cátedra de la Paz”, destaca referentes normativos y políticos como marcos de regulación necesarios para la convivencia pacífica y la construcción de la paz. Carolina Montagut Orozco ha organizado su presentación en tres apartados: el primero trata la estrecha relación entre educación en derechos humanos y la educación para la paz; el segundo destaca los aportes de las justicias en la construcción de paz y en las prácticas restaurativas en la escuela, y el tercero centra su reflexión sobre la democracia y la participación como procesos de deliberación donde se construye y se legitima la construcción de ciudadanías y las acciones de convivencia pacífica.
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