Francisco Cánovas - Yo, Manuel Azaña

Здесь есть возможность читать онлайн «Francisco Cánovas - Yo, Manuel Azaña» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

Yo, Manuel Azaña: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «Yo, Manuel Azaña»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Yo, Manuel Azaña. Tomo la palabra no es una biografía, ni un ensayo. Tampoco es una ficción. Se trata de una obra que combina diversos géneros narrativos a través de los cuales emerge la voz del Presidente de la Segunda República Española para defender la democracia y condenar el monstruoso enfrentamiento que tanto daño estaba causando a los españoles.Manuel Azaña analiza con brillantez los principales acontecimientos de su tiempo: las dificultades para consolidar la democracia, el ataque a mano armada contra la República, la irresponsable actuación de Inglaterra y Francia, los hitos esenciales de la guerra, la enconada destrucción de los adversarios, el comportamiento insolidario de los nacionalistas, la necesidad de alcanzar una paz honrosa y la amargura del exilio, dialogando y, a veces, discrepando con Diego Martínez Barrio, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Juan Negrín, José Giral, Luis Companys y otros protagonistas de la mayor tragedia de la España contemporánea.Yo, Manuel Azaña. Tomo la palabra es una obra sugestiva que nos permite conocer las ideas, los anhelos y los desgarros de una de las figuras más relevantes del siglo xx.

Yo, Manuel Azaña — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «Yo, Manuel Azaña», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

En 1903 regresé a Alcalá de Henares. Tenía que echar una mano en la gestión de los negocios familiares, pero, sobre todo, sentía la necesidad de enfrentarme a los espectros que frecuentaban mis sueños y al sentimiento de orfandad que marcaba de forma tan acusada mi personalidad. Y fue, en aquella circunstancia, donde emergió la vocación literaria, los primeros escritos que me permitieron revisar las experiencias vividas y trascender la realidad. Cumplidos los objetivos que me había propuesto, esta etapa se agotó. El ambiente tradicional, agrícola y tedioso de Alcalá de Henares no colmaba mis inquietudes humanísticas y personales. Por eso me encerré en el despacho de mi casa para preparar los 260 temas de Derecho Civil e Hipotecario de la oposición al cuerpo de letrados de la Dirección General de Registros y del Notariado del Ministerio de Gracia y Justicia. Aquel esfuerzo mereció la pena, ya que superé las pruebas selectivas y el 27 de junio de 1910 alcancé la condición de funcionario público, con un sueldo anual de 4.250 pesetas, que me concedió una discreta autonomía económica.

Por aquel tiempo pronuncié en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares una conferencia sobre El problema español, asunto muy debatido entonces. Ante un auditorio integrado por trabajadores afirmé que España se había alejado de la corriente europea del progreso. Esta realidad, que constituía la raíz del problema, solamente podía ser solucionada con democracia, arrancando los resortes del Estado de las manos indolentes que no sabían manejarlos de forma apropiada.

¿Democracia hemos dicho? — insistí, apuntando la vía para superar aquel viejo problema —, pues democracia se responde .

Gracias a una beca de 3.600 pesetas concedida por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que presidía Santiago Ramón y Cajal, permanecí un año en París investigando la política francesa, disfrutando de las obras artísticas del Louvre y las interpretaciones de Sarah Bernhardt, paseando por los Campos Elíseos y conociendo aquella vida cosmopolita. Realmente, París ofrecía una admirable síntesis entre tradición y modernidad, un equilibrio que le permitía ser lo que era sin tener que renegar de su abolengo. La experiencia parisina resultó muy positiva, ya que me permitió apreciar la interrelación entre la inteligencia y la política, la solidez de los valores republicanos y el dinamismo cultural y artístico de la sociedad francesa.

En 1913 fui elegido Secretario del Ateneo de Madrid, institución que desarrollaba una notable labor cultural y política. La crisis de la Restauración, la situación de las clases trabajadoras y la discriminación de la mujer suscitaron acaloradas discusiones en las que participaron personalidades como Besteiro, Ortega, Unamuno, Bergamín, Díaz Canedo y Pérez de Ayala. Poco después me afilié al Partido Reformista, que lideraba Melquíades Álvarez, con el propósito de trabajar por la transformación de la sociedad sin recurrir a la revolución violenta. Desde el primer momento me involucré activamente en la vida del partido, formulando propuestas doctrinales, participando en la junta nacional y presentándome a las elecciones de diputados, pero encontré serias dificultades para desarrollar mis proyectos porque la política estaba en manos de unas cuantas familias que vivían acampadas sobre el país, convirtiendo al pueblo, que debía ser soberano, en lacayo . Mis ideas liberales fueron plasmadas en escritos y conferencias como Los días del Campo Laudable, En los nidos de antaño y Siendo rey Alfonso Onceno. La guerra europea de 1914 fue seguida por los españoles con un interés extraordinario. Los conservadores, los militares y los religiosos apoyaron a Alemania, mientras que los liberales, los socialistas y trabajadores nos inclinamos a favor de Francia e Inglaterra, que enarbolaban la bandera de la libertad. En el plano personal aquella fue una etapa gris e indecisa en la que no conseguía encontrar mi camino. El entorno en el que me desenvolvía no me agradaba. No sabía muy bien a qué dedicarme: ¿A la literatura? ¿A la función pública? ¿A la política?... A veces me sentía invadido por la ansiedad y la desesperación, de las que sólo conseguía librarme aislándome en la biblioteca, emborronando cuartillas o caminando sin rumbo por el campo. Al no poder sacar lo que llevaba dentro me sentía insatisfecho y contemplaba el horizonte como si estuviera cerrado por una losa de plomo .

Afortunadamente, la literatura y la política me ayudaron a salir adelante. En 1920 edité, con mi amigo Cipriano de Rivas, La Pluma , revista mensual dedicada a la difusión de la literatura, el teatro, el ensayo y la música, que publicó trabajos de Valle-Inclán, Pérez de Ayala, Américo Castro, Lorca, Juan Ramón Jiménez y Adolfo Salazar. Tres años después asumí la dirección de España, semanario fundado en 1915 por José Ortega y Gasset, en el que abordé temas de actualidad como la crisis de la monarquía, el militarismo o la guerra de Marruecos. Por otra parte, mi traducción de La Biblia en España de Borrow fue elogiada por Manuel Bartolomé Cossío, animándome a escribir El jardín de los frailes , reconstrucción autobiográfica en la que relaté las falacias educativas del colegio de los agustinos de El Escorial. En el ámbito político decidí dar un golpe de timón, apoyando en 1924 el cambio hacia la República.

—¿Estás seguro? —preguntó Cipriano, intuyendo los riesgos que entrañaba.

—La monarquía se ha agotado —contesté de forma rotunda—. El respaldo del Rey a la dictadura del general Primo de Rivera manifiesta su incapacidad para presidir la vida española.

—¿Y el Partido Reformista?

—No ha sido valiente para impulsar la renovación democrática —respondí—. Se ha quemado, no tiene futuro.

En Apelación a la República manifesté las ideas y los motivos que me llevaron a adoptar aquel compromiso. La dictadura militar revelaba que la monarquía era irreformable y que el camino hacia la democracia pasaba por la República. Por eso, toda acción política responsable tenía que promover inexcusablemente el cambio. Para hacerlo posible, animé la creación de Acción Republicana, mi partido político, integrado por un grupo de profesores, escritores y artistas, en el que estaban José Giral, Enrique Martí, Ramón Pérez de Ayala, Honorato de Castro, Teófilo Hernando y Cipriano de Rivas. Casi todas las semanas nos reunimos en el laboratorio de la farmacia situada en el número 35 de la calle de Atocha, que pertenecía a Giral, catedrático de Química Orgánica de la Universidad Complutense, quien con el tiempo se convertiría en mi principal colaborador político. Acción Republicana se dio a conocer con un manifiesto, que redacté yo mismo, en el que proclamaba la necesidad de impulsar un amplio movimiento social, desde los trabajadores hasta la burguesía, capaz de realizar el cambio democrático, identificado sin vacilación alguna con la República. Poco después nos dispusimos a sumar fuerzas, acercándonos a los partidos republicanos de Lerroux, Domingo y Ayuso para conmemorar conjuntamente el 11 de febrero, aniversario de la Primera República. Estas iniciativas favorecieron la constitución de la Alianza Republicana, agrupación coordinadora que amplió nuestra proyección pública. La Alianza difundió otro manifiesto, suscrito por Antonio Machado, Gregorio Marañón, Nicolás Salmerón, Miguel de Unamuno, Vicente Blasco Ibáñez, Juan Negrín y Leopoldo Alas, que reivindicó la creación de escuelas, la reforma agraria, la solución del problema de Marruecos y la ordenación federativa del Estado. A consecuencia de todo ello mi vida cambió considerablemente, viéndome obligado a participar en numerosos comités, negociaciones y contactos a través de los cuales conocí a Alejandro Lerroux, con quien tantas migas estaría llamado a hacer , consolidé la amistad con José Giral y traté a Juan Hernández Saravia y Leopoldo Menéndez, militares con quienes años después establecí una relación entrañable.

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «Yo, Manuel Azaña»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «Yo, Manuel Azaña» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «Yo, Manuel Azaña»

Обсуждение, отзывы о книге «Yo, Manuel Azaña» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.

x