Arantxa Comes - El don de la diosa

Здесь есть возможность читать онлайн «Arantxa Comes - El don de la diosa» — ознакомительный отрывок электронной книги совершенно бесплатно, а после прочтения отрывка купить полную версию. В некоторых случаях можно слушать аудио, скачать через торрент в формате fb2 и присутствует краткое содержание. Жанр: unrecognised, на испанском языке. Описание произведения, (предисловие) а так же отзывы посетителей доступны на портале библиотеки ЛибКат.

El don de la diosa: краткое содержание, описание и аннотация

Предлагаем к чтению аннотацию, описание, краткое содержание или предисловие (зависит от того, что написал сам автор книги «El don de la diosa»). Если вы не нашли необходимую информацию о книге — напишите в комментариях, мы постараемся отыскать её.

Un mundo amenazado por una Diosa. Una sociedad sometida y dividida por ideologías. Una reina cruel dispuesta a todo por hacer prevalecer su poder. Y dos hermanos separados por un sistema injusto.Tristán busca a la Diosa para conseguir la redención de la humanidad. Amaranta pretende acabar con la tiranía del sistema político en el que viven los ciudadanos del país de Erain.Dos aventuras llenas de peligros, en las que el amor, el descubrimiento de la verdad y el encuentro con uno mismo serán cruciales para tratar de salvar a una humanidad condenada por su egoísmo. No son los primeros en intentarlo, pero son la última esperanza.

El don de la diosa — читать онлайн ознакомительный отрывок

Ниже представлен текст книги, разбитый по страницам. Система сохранения места последней прочитанной страницы, позволяет с удобством читать онлайн бесплатно книгу «El don de la diosa», без необходимости каждый раз заново искать на чём Вы остановились. Поставьте закладку, и сможете в любой момент перейти на страницу, на которой закончили чтение.

Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

—Sí puedo… —susurro, ante la mirada confusa de los demás.

—¿Y ahora nos vas a abandonar a nosotros? ¿Abandonarás la causa de Nil?

El ataque de Agatha no es inesperado, pero duele tanto que me deja sin respiración. Iggy aprieta más mi mano; apenas lo noto. Me encuentro entre la espada y la pared. Tal vez más cerca del peligroso filo. Me estoy enfrentando a las únicas personas que durante años me han acogido y creído en mí. No quiero perderlos, pero debo intentar que ellos me comprendan, aunque no me acompañen.

—Chicos, iré a Bun y luego volveré con vosotros a Mudna. No estoy dejando de lado nuestra misión, simplemente, necesito destrozar este Mapa y la única persona que puede hacerlo está en Bun. Es un alquimista.

—Yo te acompañaré, Ami —me dice Iggy—. No pienso dejarte sola. Nunca.

Keira chasquea la lengua y da media vuelta. Lars la sigue, sin dirigirme ni una mirada, y Agatha se sienta en la tierra, triste y engañada. Sé que no es momento para perseguirles y suplicarles que lo comprendan, así que, junto a Iggy, me separo del grupo para sentarme en una roca enorme.

Iggy me mira con compasión y aparta un mechón de mi enmarañado pelo. Nos quedamos en silencio. Tienen todo el derecho a estar enfadados conmigo, pero he estado demasiados años atrapada en el Barrio Arco Interno, rodeada de ígneos y neutrales con vínculo; todos ellos crueles o ciegos a lo que acontecía en el Arco Externo. No fue fácil darme cuenta de que realmente no creía en los preceptos ígneos, en el Dios de esta facción tan protegida por la monarquía. No fue sencillo ver toda la masacre y la injusticia que se extendía más allá de los altos y preciosos edificios del centro de Cumbre; del conocimiento que no compartimos. Tanto rojo y tanto fuego han terminado por hacer arder mi vida, y estoy cansada de ver cómo el resto muere por sus propias ideas.

Iggy comienza a repasar las líneas de mi tatuaje con su mano enguantada. Le rozo la mano descubierta y él me dedica esa sonrisa suya que tanto me gusta.

—Quiero quitármelo —le confieso.

—¿Qué?

—Quiero borrarme el tatuaje…

—Pero, Ami, si haces eso, en Mudna será mucho más complicado convencerlos de que tú eres una ígnea.

—No. Sé cómo hacerlo, pero necesito pasar desapercibida en Bun. El alquimista no me recibirá si soy una ígnea. Ya sabes la situación de esa ciudad. No me dejarán pasar —susurro.

Iggy se queda pensativo. Mira a todos lados, intentando encontrar a nuestros amigos. Agatha continúa acurrucada contra sus piernas, dibujando círculos en tierra. Keira y Lars siguen desaparecidos. Mi amigo se levanta y se dirige a Agatha. Los contemplo hablar en susurros. Agatha se resiste a incorporarse, pero al final lo hace, prácticamente arrastrada por Iggy.

Agatha es tanto la médica de nuestro grupo como el miembro más letal. Es capaz tanto de curar la herida más profunda como de provocarla sin miramientos. Esa es la dicotomía que encierra su carácter, al que se enfrenta día a día. No quiere mostrar sus debilidades, pero tampoco convertirse en un monstruo.

Contrayendo el rostro, marcando los hoyuelos de sus redondas mejillas, se acerca a mí, mientras rebusca algo en su pequeña mochila negra. Supongo que Agatha ha aceptado, aun disconforme. Trato de encontrar las palabras más sinceras para agradecerle a mi amiga la intervención quirúrgica.

—Gracias…

Pero Agatha no me deja terminar y me calla metiendo dentro de mi boca un pañuelo de tela. No me mira a la cara, no puede. Tampoco le juzgo por ello. De pronto, siento miedo al dolor, pero Iggy me coge la mano, protector. Muerdo la tela. ¿Me va a doler tanto como para tener que ahogar mis gritos?

Agatha se recoge su largo cabello pelirrojo en una coleta alta y luego me agarra la mano marcada e inspecciona el dorso. Pasa el dedo sobre el tatuaje varias veces como si así pudiese borrarlo. Niega en silencio y saca del interior de la mochila una especie de bolígrafo plateado.

—Aguanta. —Me aconseja únicamente.

No me da tiempo ni a inspirar. Agatha pulsa un botón y un fino láser rojo se dispara hasta tocar mi piel. Chillo. Y no miento, chillo muchísimo. Es peor que recibir una bala, porque el dolor que provoca el láser se amplifica, recorre mis nervios y me paraliza. No es cuestión de un segundo, de un impacto; retrocede, vuelve y rebusca en los pigmentos de color rojo para eliminarlos.

Iggy me estrecha contra su pecho para que no mire, pero me es imposible. Necesito observar cómo desaparece el sello, esa etiqueta que me ha esclavizado durante años. Para los ígneos, el instante de ser tatuados es un honor, una forma clara y orgullosa de mostrar su dedicación al Dios y a la monarquía. Bajo el láser, las marcas rojas se esfuman para dar paso a una especie de quemazón. Grito y sollozo tanto que Keira y Lars aparecen enseguida, alarmados. Pero cuando descubren lo que está haciéndome Agatha, se detienen, en silencio.

La intervención es lenta y agónica, pero cuando termina y el dolor se marcha, una ola de alivio envuelve mi cuerpo hasta dejarme exhausta. Me dejo caer contra Iggy y él me acaricia el pelo sudado, intentando relajarme. De reojo, contemplo la herida que ha quedado y, aunque tiene la forma de la llama, pronto se convertirá en una borrosa cicatriz y espero que, en un futuro, desaparezca del todo.

—Te acompañaremos, Ami —dice Lars.

—¿En serio? —Me cuesta vocalizar.

—Pero esto lo hacemos porque somos un equipo. Somos una familia y nos ayudamos. En un pasado también nos movimos por nuestros propios intereses y tú estuviste ahí para nosotros. Solo es una desviación, ¿no? —Sonríe Keira y me contagia su coraje.

—Será por las pocas veces que nos hemos entretenido por el camino. —Lars enarca las cejas, divertido.

Me giro hacia Agatha, que está guardando el bartulo y continúa sin dirigirme la mirada. Pronto siento que el resto también busca su aprobación. Suspira, relajando el rostro. Se recoge un mechón pelirrojo que se le ha escapado de la coleta y dice:

—Sabes que te acompañaría al fin del mundo, Ami. Pero no me lo vuelvas a hacer. No nos lo vuelvas hacer. No nos…

—No os mentiré nunca más. Os lo prometo. Sabéis que podéis confiar en mi palabra. —Compongo un gesto de gratitud.

Estoy feliz. Me acompañarán.

Me ayudan a subir en una de las motos e Iggy se pone delante de mí para conducirla. Podría conducir yo, aguantando el dolor de la mano herida —o curada, según se mire—, sin embargo, debo descansar y estar preparada para lo que nos puede deparar Bun. Al fin y al cabo, soy yo quien está metiendo a mis amigos en la boca del lobo.

Solo transcurre una hora de viaje hasta que las motos se quedan sin gasolina. Es lo máximo que Lars ha podido conseguir, teniendo en cuenta el ataque sobre Cumbre. Por suerte, Bun está más cerca de Cumbre que Cumbre de Mudna, por lo que no tendremos que andar tantas horas hasta llegar a la ciudad minera.

Acampamos al lado de la carretera. Encendemos una hoguera y nos repartimos las latas de comida en conserva que hemos reunido antes de salir de la ciudad. Iggy se dedica a desguazar los vehículos para comprobar si alguna pieza nos puede servir en un futuro. El manitas de Iggy, siempre trasteando.

—Y ¿sabes el nombre de ese alquimista al que buscas? —me pregunta Lars, mientras remueve las judías con tomate con bastante desagrado.

—No, pero lo llaman el Gran Alquimista, así que creo que no tendrá mucha pérdida.

—Por favor, Ami, dime que no te estás guiando por algún rumor o leyenda para quitar el sueño —me suplica Keira.

—Mis padres siempre hablaban del Gran Alquimista que había en Mudna, pero que lo exiliaron a Bun por razones desconocidas. Si tuvo que marcharse a la fuerza, supongo que estará de nuestro lado, ¿no?

Читать дальше
Тёмная тема
Сбросить

Интервал:

Закладка:

Сделать

Похожие книги на «El don de la diosa»

Представляем Вашему вниманию похожие книги на «El don de la diosa» списком для выбора. Мы отобрали схожую по названию и смыслу литературу в надежде предоставить читателям больше вариантов отыскать новые, интересные, ещё непрочитанные произведения.


Отзывы о книге «El don de la diosa»

Обсуждение, отзывы о книге «El don de la diosa» и просто собственные мнения читателей. Оставьте ваши комментарии, напишите, что Вы думаете о произведении, его смысле или главных героях. Укажите что конкретно понравилось, а что нет, и почему Вы так считаете.