Capacidad de trabajar en equipo
La producción de un espectáculo teatral requiere un amplio grupo no solo de artistas, sino también de técnicos, personal administrativo y de servicios (la mayor parte de ellos, también creadores, en ocasiones con amplia experiencia y conocimientos en cada una de sus especialidades). El director debe tener la capacidad de trabajar con todos, de manera personalizada, pero no independiente, sino de forma unida y cohesionada. Recordemos que el director es el líder de ese colectivo, de cuyo liderazgo depende, en muy buena medida, la efectividad técnico-artística del espectáculo.
Capacidad de sentir el ritmo de su época, ser un miembro activo de la sociedad y la comunidad donde vive
Dada la cercanía del arte teatral con la vida, al director de teatro le es imprescindible el contacto permanente con la realidad que lo circunda, y la única forma realmente efectiva para conocer esa realidad es viviéndola.
Todo arte se hace para que sea apreciado por el público, pero el teatro tiene, además, la condición de reflejar la vida en una interacción directa con los receptores de su creación artística. Toda representación teatral es un hecho que se produce hoy, en este momento, en este lugar y con este público específico; en la representación de mañana o en las sucesivas, otras serán las interacciones de esos componentes, que harán de cada una de ellas una representación única e irrepetible.
¿Qué hace única e irrepetible a cada representación? Precisamente el grado de comunicación que se logre entre lo que comunica el espectáculo y lo que recibe el espectador. Y ese grado de comunicación depende, en buena medida, de que los códigos emitidos estén en correspondencia con los códigos del receptor. Para que esos códigos coincidan es imprescindible que el director conozca, al menos a grandes rasgos, los parámetros de vida que condicionan la capacidad y las formas de recepción del público al cual destina su espectáculo.
Para conocer los intereses y las necesidades del público al cual se dedica la actividad teatral, para poder sentir el ritmo de su época, para ser capaz de tomarle el pulso al tiempo en que vive y poder reflejarlo artísticamente en sus creaciones, el director debe ser un miembro activo de la sociedad y la comunidad histórica en que le tocó vivir o decidió desarrollar su actividad. Este conjunto de factores sociales, vinculados a su actividad teatral, se relacionan con otras capacidades que el director debe tener en cuenta en su formación:
Ser un activo trabajador y comunicador social.
Tener capacidad de autosuperación, manifestada en un permanente interés por la ampliación y actualización de sus conocimientos.
Poseer un intelecto y un pensamiento lógico-conceptual desarrollados.
Valores humanos, éticos, morales y espirituales
El teatro tiene su mística. Son tantos los ríos, riachuelos y mares de sensaciones, pensamientos, ideas, colores, sonidos, signos, imágenes y otros elementos que confluyen en este arte, que lo convierten en algo, por momentos, inefable. ¿Es un arte o una concepción filosófica ideada para interpretar y mejorar la vida y la condición humana de nuestra existencia? El teatro es todo eso a la vez y mucho más: es el ser humano mismo palpitando en la escena, con su carga de sentimientos, pasiones, conflictos e ilusiones.
El cultivo y el desarrollo de los valores humanos, éticos, morales y espirituales en el futuro director son un principio esencial para su formación, pues esta es la única forma de prepararlo para que sea capaz de interpretar y comunicar esos valores mediante su obra.
El teatro es un receptáculo
donde su funden y purifican los principales
valores que identifican
al ser humano y a la sociedad.
Los principios para la formación del director, así como las cualidades y capacidades que debe cultivar, pueden ser resumidos de cierta forma en lo que el director Nemirovich Danchenko denominó “Teoría de las tres realidades”: capacidad de trabajar con el material que nos brinda la realidad de la vida, la realidad social y la realidad teatral.
1.3.2 Conocimientos y habilidades que debe desarrollar el estudiante de dirección escénica en su primer ciclo de estudio
Cierro este capítulo con sendos listados de los conocimientos y las habilidades correspondientes al primer ciclo en la formación de un director.
Entre diferentes temáticas que dominará el director en formación al final de su primer ciclo de estudio, destaco las siguientes:
Los principios teóricos fundamentales del teatro, la dirección y la actuación.
La historia de la dirección escénica y los creadores del teatro moderno.
Los principios técnico-artísticos de las leyes teatrales de Stanislavski.
Los secretos de la acción como base del arte escénico.
Cómo entrenar para lograr el desarrollo de las capacidades del director y del actor.
Los recursos expresivos del teatro.
Cómo escenificar un cuento.
Finalmente, en cuanto a las habilidades, el estudiante de Dirección-actuación escénicas, deberá:
Estar entrenado y saber cómo entrenar las capacidades básicas del director y el actor: atención, observación, fantasía, imaginación, composición, organización espacial e improvisación.
Saber aplicar los conocimientos básicos recibidos durante el ciclo a una unidad dramática (unidad dramática, no escena) de una obra no compleja, en calidad de asistente del profesor.
Dominar los recursos esenciales para la escenificación de textos narrativos.
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