1 ...7 8 9 11 12 13 ...16 En una segunda fase, a lo largo de cuatro años (1992-1994 y 1997-1999), se puso en marcha un proyecto de formación en la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, que yo dirigí, con grupos de niños y adolescentes que presentaban diversos tipos de dificultades y trastornos. En ese tiempo se desarrolló el método de Psicodrama Simbólico terapéutico.
Finalmente, en una tercera etapa, que se inició en el año 1999 y se prolonga hasta la actualidad, fui poniendo en marcha actuaciones en diversos contextos, entre los que quiero citar dos especialmente significativos: el grupo de adolescentes del Centro de Acogida de Menores de la Comunidad de Madrid de Leganés (2010-2011) y el Proyecto de ocio inclusivo y creativo de grupos de Psicodrama Simbólico intergeneracionales, en el que participaron personas con edades comprendidas entre ocho y noventa años. Esta última experiencia se realizó en la Casa Encendida de Madrid, durante ocho años seguidos, con grupos de unas treinta personas de nacionalidades diversas y con peculiaridades muy diferentes también. En todos los casos pude comprobar que todas ellas, independientemente de su edad, sus características y situaciones particulares, expresaban un intenso deseo de participar y sumergirse en los cuentos dramatizados.
La cosmovisión del Psicodrama Simbólico
El Psicodrama Simbólico parte de una filosofía de la vida que se sustenta en diferentes coordenadas.
La idea básica es una concepción dinámica del ciclo evolutivo humano, que se prolonga durante toda la vida. El Psicodrama Simbólico se asienta, por lo tanto, en una cosmovisión evolutiva. La historia de vida de cada persona es una tarea profunda. Se trata de convertir nuestra existencia en un devenir creativo, bello, artístico, desarrollando el proceso casi sagrado de estar siendo quien ya uno es. En la base de esta idea de realización individual existe una forma de entender al ser humano como un ser en constante cambio, que está formando su identidad y construyéndose a sí mismo a lo largo de la totalidad de su ciclo vital.
Por lo tanto, toda persona es, en mayor o menor medida y de manera cualitativamente diferente, la protagonista de la construcción de sí misma, en un proceso que tiene lugar a lo largo de toda su biografía. En ese proceso se va configurando y desarrollando de manera dialéctica su guion existencial y para ello desempeñan un papel clave su potencial de creatividad y su capacidad de perfectibilidad, cualidades que son inherentes a todo ser humano.
La sucesión de la vida humana a través de las etapas del ciclo vital puede volver a recrearse en el recorrido simbólico y narrativo a través de los Doce Cuentos.
La psicología analítica de Jung nos habla de la capacidad del ser humano para crear la dimensión simbólica. El ser humano posee la potencialidad innata de expresarse a través de símbolos, y lo hace de manera espontánea mediante los sueños, y de manera intencional y más elaborada a través de producciones de enorme intensidad emocional y de significado, como los mitos, los cuentos de hadas y las manifestaciones artísticas, como ya hemos apuntado. Los símbolos son la expresión humana que condensa y evoca en mayor medida la dimensión inconsciente.
El ser humano crea obras de arte desde tiempos remotos, y posee la capacidad de concebir una dimensión diferente de la realidad. A partir de sus primeras etapas evolutivas, se sumerge en el reino del como si , de la ficción, de las historias imaginadas, de la autoexpresión a través de la pintura, la música, la invención de relatos. Ello permite la conexión con la dimensión inconsciente (como un sustrato inmenso y como parte esencial del funcionamiento psíquico), con el pensamiento fantaseado y con la imaginación, fuentes de espontaneidad, de creatividad y de profunda sabiduría.
Toda persona posee un gran potencial de espontaneidad y creatividad, así como la posibilidad de desarrollar su propia visión y experiencia, absolutamente individuales y originales, es decir, el cultivo creativo de su subjetividad. Esta creatividad se basa en la conexión con la energía del inconsciente a través de la imaginación en un proceso en el que dicha energía fluye y se va transformando.
El ser humano es esencialmente un ser en relación, que necesita al otro desde su nacimiento, y es en la constante interacción con los otros como llega a convertirse en persona. El grupo es necesario para cualquier individuo en cualquier etapa de su vida, si bien resulta absolutamente imprescindible para su humanización en sus primeros años. La influencia de la familia es fundamental en la construcción de la identidad individual, así como en la formación de los vínculos y la manera de relacionarnos con nosotros mismos, con los otros y con el mundo.
A través de la dimensión grupal se potencia la creación de nuevas matrices grupales en las que, mediante el encuentro y la experiencia vincular y pluridimensional del conjunto, puede desarrollarse la naturaleza relacional del ser humano y producirse una reconstrucción o transformación en el vínculo consigo mismo, con los otros y con el mundo.
Tomando estas coordenadas como referencia, el Psicodrama Simbólico ha ido construyéndose a lo largo de un trabajo de más de treinta años con grupos de todas las edades, algunos intergeneracionales, en el contexto educativo, de ocio, terapéutico y formativo.
Hace años publiqué un primer libro en el que aporté este modelo para el contexto educativo 1 . En la actualidad, la dimensión de lo simbólico a través de los cuentos de hadas ha llegado a cobrar una entidad mucho más consistente y una perspectiva innovadora, por lo que he considerado valioso realizar en este libro una aproximación a ese universo narrativo, como el pilar clave en el que se asienta el Psicodrama Simbólico.
El Método Simbólico y los Doce Cuentos
En estas páginas vamos a recobrar 2 las doce historias esenciales que propone el método presentando las versiones que consideramos más adecuadas. En su mayor parte han sido recogidas por los hermanos Grimm, a los que sigo con bastante fidelidad, aunque introduzco cambios de matiz que señalo explícitamente. En el caso de Pulgarcito, sigo la versión de Charles Perrault, pero con variaciones importantes y significativas. Y en historias que proceden de cuentos de autor, como Pinocho, El Patito Feo y La Bella y la Bestia, lo que aporto es un resumen o una secuencia de contenidos en los que se encuentran los elementos esenciales de significado.
Haremos un recorrido por cada una de las historias partiendo de la versión escogida, y sumergiéndonos en los motivos esenciales de significado latentes. Esta lectura inicial puede ser valiosa para cualquiera que desee conocer mejor los cuentos de hadas y para quienes deseen transmitirlos en la familia o en la escuela.
Estas doce narraciones permiten la inmersión inicial en la lengua de los símbolos. Realizando el viaje del héroe y el de la Sombra a través de ellas (viajes desarrollados en la tercera parte del libro), podemos sumergirnos en este universo de significado como en un espejo mágico y evolutivo que nos devuelve la imagen de nuestro interior. Estas doce narraciones poseen todas las características prototípicas de los cuentos de hadas, si bien dos de ellas, Pinocho y El Patito Feo, no pueden ser consideradas estrictamente como tales, pues son cuentos de autor.
Para configurar el conjunto de los Doce Cuentos, he tenido en cuenta una serie de aspectos fundamentales: la necesidad de que la selección abarque un amplio espectro simbólico; la secuencia evolutiva de los relatos; las versiones de mayor calidad arquetípica que sirven como punto de partida; los niveles de significado y los significados esenciales de cada uno y, por consiguiente, los contenidos manifiestos escogidos para configurar la versión inicial propuesta por el método para cada cuento.
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