En el tercer capítulo, nombrado “Sobre el concepto de racionalidad en administración: ¿racionalidad administrativa?”, con fundamento en diferentes argumentos, el profesor Pedro Emilio Sanabria Rangel hace una crítica acerca de la consideración de la racionalidad en la administración, únicamente en el plano económico e instrumental. Según su mirada, esta circunstancia deriva en una visión determinista, unidimensional, acrítica y deshumanizada de “lo organizacional” en el desempeño del hombre administrativo. Considerando esto, propone una reelaboración de la noción de racionalidad administrativa.
En el cuarto capítulo, denominado “La ontología subjetiva de las organizaciones”, los profesores José Gabriel Carvajal Orozco y Diego Armando Marín-Idárraga crean un marco de análisis en el cual se reconoce que los estudios organizacionales asumen, en oposición a una ontología objetiva catalogada como ingenua, una ontología subjetiva de las organizaciones. En su discusión, vinculan los aportes de John Searle sobre la ontología subjetiva de la realidad social para sustentar los argumentos acerca de que las organizaciones existen debido a que constituyen hechos sociales institucionales producidos por la intencionalidad colectiva, la cual atribuye cooperativamente funciones de estatus a las diversas situaciones de la realidad organizacional.
Segunda parte: temáticas y puentes de aplicación al campo de los estudios organizacionales
Dos de las principales características del campo de los estudios organizacionales son su espíritu comprensivo y su carácter inter y multidisciplinar. Se trata de rasgos que tienen su principal antecedente en la tradición interpretativa y crítica en la que este se ha fundamentado. Estas características se manifiestan, entre otros aspectos, en que los estudios organizacionales conciben a las organizaciones no solamente como unidades económicas, como dispositivos para la búsqueda de la ganancia, la productividad, la eficiencia y la competitividad, sino, de manera más general, como espacios en los cuales transcurre parte importante de la vida humana. Su agenda investigativa gira entonces alrededor de una serie de temas que han sido tradicionalmente objeto de estudio en otros campos y disciplinas, pero cuyas manifestaciones, desafíos e implicaciones pueden entenderse mejor al ser analizados desde el contexto organizacional.
Como consecuencia de lo anterior, los estudios organizacionales han permitido una apertura en tres sentidos. En primer lugar, han abordado temas que no solían ser importantes para el campo de la administración, tales como el discurso, las prácticas sociales, la estética, las emociones, las implicaciones políticas de las prácticas contables y del management , las relaciones de género, la complejidad organizacional, entre otros. En segundo lugar, han abordado temas tradicionales del campo, pero con una mirada diferente, interdisciplinar y comprensiva. En el caso del poder, por ejemplo, han mostrado que, además de la perspectiva estratégica tradicional, que lo concibe como un medio de individuos específicos para satisfacer sus intereses y lograr sus objetivos, es posible verlo también como una fuerza que permea las relaciones sociales, que tiene consecuencias sobre la vida cotidiana y la subjetividad y cuyos efectos constitutivos deben ser tenidos en cuenta. Finalmente, el tercer sentido de esta apertura tiene que ver con incentivar el diálogo entre disciplinas, integrando reflexiones y marcos que provienen de campos como la filosofía, la historia, la sociología, la antropología, la lingüística, los estudios culturales, entre otros, para comprender fenómenos propios de la vida organizacional. Estos han sido dejados de lado por la investigación tradicional o han sido estudiados desde una perspectiva marcadamente instrumental.
La segunda partedel libro se dedica a explorar la apertura temática y disciplinar del campo. Los trabajos que la componen, analizan, con una perspectiva interdisciplinar, temas como la cultura, la sociobiología, la tecnología, las relaciones laborales, el rol social y organizacional de la contabilidad, la complejidad organizacional y el vínculo con la teoría de sistemas de tercera generación. El espíritu que anima estos trabajos es el mismo del campo: ampliar la mirada para construir una más amplia y profunda comprensión, mejorando así la capacidad de intervención organizacional.
El capítulo del profesor Mariano Gentilin, titulado “Perspectivas de cultura organizacional en Colombia. Una revisión de las publicaciones”, realiza un análisis de las diversas perspectivas de estudio de la cultura organizacional en Colombia, a partir de la consideración de las publicaciones en revistas científicas. Para ello, el autor realizó una investigación sistemática de la literatura a partir del índice Publindex y de las bases de datos Google Scholar y Ebsco, de las cuales seleccionó setenta y cuatro artículos correspondientes a los últimos veinte años. Los resultados de este trabajo permitieron discriminar las cuatro categorías emergentes que constituyen las principales perspectivas de estudio (funcional, descriptiva, comprensiva y crítica) y discutir las implicaciones que cada una de estas tiene para el estudio de la cultura organizacional en Colombia, en donde las problemáticas y los aspectos culturales se caracterizan por las particularidades del contexto local.
Los profesores Iván Alonso Montoya-Restrepo y Luz Alexandra Montoya-Restrepo, en el capítulo denominado “Aplicación de la metáfora biológica en la creación de nuevos conglomerados organizacionales”, proponen que la cooperación permite a las organizaciones, en especial cuando son pequeñas, conservar su individualidad y a la vez desarrollar competencias para mantenerse en el mercado y subsistir, especialmente durante sus inicios, un período en el cual se ha demostrado la existencia de altas tasas de fracaso, razón por la cual es conocido como el “valle de la muerte”. Gracias a la aplicación de algunas de estas metáforas es posible proponer nuevas formas organizacionales derivadas de modelos biológicos exitosos, las cuales se convierten en alternativas que incorporan competencias gerenciales. Finalmente, se revisan algunos modelos aplicables a la realidad colombiana.
El profesor Mauricio Gómez-Villegas, en el capítulo nombrado “Una aproximación social, institucional y organizacional a la contabilidad”, busca identificar las limitaciones de las visiones dominantes en la contabilidad para comprender esas tres dimensiones de la disciplina y de sus herramientas de intervención organizacional. Mayoritariamente, la contabilidad es concebida como el lenguaje de los negocios, como un instrumento de medición y valoración o como un sistema de información para conseguir transparencia y eficiencia en los mercados. El autor plantea que estas visiones reducen la contabilidad a su dimensión legal, técnica, instrumental o económica. Por esta razón, con un enfoque metodológico normativo, hermenéutico y reflexivo, en el capítulo realiza una aproximación al rol que la contabilidad desempeña en las organizaciones, desde algunos argumentos interpretativos de las ciencias sociales, construyendo así un puente con los estudios organizacionales. Para ello, identifica algunas de las limitaciones sociales, institucionales y organizacionales de las visiones dominantes de la contabilidad y plantea elementos necesarios para entenderla como una práctica social, institucional y organizacional.
Desde el campo de la filosofía, el profesor Roger Sepúlveda Fernández, en su capítulo titulado “Aportes de la filosofía de la tecnología a los estudios organizacionales . Nuevas ontologías del cuerpo humano en los cyborgs trabajadores”, busca evidenciar las implicaciones filosóficas de la instalación de artefactos inteligentes en el cuerpo humano, los cuales están instituyendo otro tipo de relaciones laborales en las organizaciones. Desde la ontología, este trabajo examina el fenómeno tecnológico en las organizaciones. La reflexión se sustenta teórica y metodológicamente en la hermenéutica filosófica, porque aporta criterios filosóficos e históricos para interpretar el biomejoramiento humano. Se concluye que el humanismo y el poshumanismo son marcos conceptuales que, si bien analizan este problema, no son suficientes para comprender otros tipos de mejoramiento producto de la Cuarta Revolución Industrial. Finalmente, este trabajo busca proponer un diálogo transdisciplinar en los EO que permita comprender el fenómeno tecnológico desde una perspectiva filosófica.
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